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El Atlético toma la vía rápida

El equipo de Simeone se clasifica como primero de grupo con una goleada en casa

Filipe Luis marca el tercer gol del Atlético.

Por la vía rápida el Atlético liquidó al Austria de Viena con una tunda y de paso cerró todo lo que le quedaba pendiente por resolver en esta liguilla que ha dominado con autoridad. El empate del Zenit y el Oporto sumó a la victoria la recompensa de obtener la primera plaza de grupo y disputar el partido de vuelta de octavos de final en el Vicente Calderón. Lo que al principio era una fase que debía medir el crecimiento del equipo se ha convertido en una reafirmación de todo el proyecto en términos competitivos. Nadie podía esperar que a falta de dos jornadas el Atlético pueda afrontar dos partidos que se preveían duros, el Zenit en San Petersburgo, y el Oporto en el Calderón, como meros trámites, donde la única duda por resolver es si el millón de euros por partido ganado tendrá el peso suficiente para admitir rotaciones y probaturas.

De entrada prefirió Simeone mantener a Adrián en el once e incluir a Raúl García en lugar de Villa, al que prefirió reservar para otro testeo de altura, el del domingo en Villarreal. Los dos le respondieron a su entrenador con un partido sobrio y eficaz. El primero sigue en su particular recuperación. Logra brillar más cuando combina con Juanfran que cuando intenta acciones individuales. En cualquier caso, se le atisba dañino a la espera de una jugada que termine por consolidar su puesta a punto. Diez minutos tardó en aclararle el Atlético al débil Austria de Viena que tenía poco que decir en el partido tras un córner. Lo forzó Juanfran por insistencia al perseguir un balón perdido. Lanzó Koke una de esas roscas cerradas que se enganchó en un central del Austria y lo rebañó Miranda para fusilar con la pierna izquierda.

ATLÉTICO, 4; AUSTRIA VIENA, 0

Atlético: Courtois; Juanfran, Godín, Miranda, Filipe Luis; Tiago (Guilavogui, m. 55), Gabi; Adrián (Óliver, m. 46), Raúl García, Koke (Cebolla Rodríguez, m. 65); Adrián y Diego Costa. No utilizados: Aranzubia; Alderweireld, Insúa y Villa.

Austria de Viena: Lindner; Koch ,Ortlechner, Ramsebner, Leovac; Holland; Royer, Mader (Dilaver, m. 67), Simkovic (Hosiner, m. 51), Murg (Sttuner, m. 53); y Kienast. No utilizados: Grünwald; Rogulj, Okotie y Jun.

Goles: 1-0. M. 10. Miranda. 2-0. M. 25. Raúl García. 3-0. M. 45. Filipe Luis. 4-0. M. 82. Diego Costa.

Árbitro: Itsvan Vad (Hungría). Amonestó a Ortlechner y Ramsebner.

Unos 35.000 espectadores en el Vicente Calderón.

Se cebó el Atlético por la banda derecha del Austria desde el inicio y por ahí también gestó el segundo gol. Apareció Diego Costa por ese costado para combinar con Adrián, que se ha convertido en ese flanco en el socio de todo aquel que pasa por allí. Tiene este equipo mejoras constantes y una de ellas es que la banda derecha ya no parece ser solo una zona exclusiva de Juanfran. Ha ganado simetría con respecto al año pasado, ya sea porque juega Adrián o porque la ronda Costa. Rápido de vista, el asturiano le dio la pelota a la carrera a Costa, que anoche andaba con la cintura suelta. Recortó junto a la línea de fondo y su centro lo cazó Raúl García muy arriba con la coronilla para dirigir la pelota a la escuadra izquierda de Lindner. Una vez más, Raúl García se reivindicó como un futbolista pragmático desde su condición de especialista. Se ha colgado esa etiqueta de llegador y la reafirma cada vez que su técnico le da minutos. Ya sea de inicio o saliendo desde el banquillo.

La comba que se sacó Costa fue un detalle más de la versión de delantero total que lució. A unas horas de ser convocado por Del Bosque se sintió dueño del partido en los últimos 30 metros. Cayó a la derecha, a la izquierda y al medio para hacer de enganche y generar juego. O driblar, que también sabe hacerlo. Le quedó el borrón del penalti fallado, el segundo de este curso. Ahí se puede abrir un pequeño debate, porque con dos errores ya, Villa, el segundo especialista, puede conquistar esa condición.

Si Costa gobernó el ataque, el medio del campo fue para Tiago, muy activo en la recuperación y en la salida del balón. Se impuso a Holland en muchas disputas y escoltado por Gabi supo darle al partido el ritmo que pedía ante un rival que nunca fue tal. Enganchado al dominio de los espacios de sus dos mediocentros y con el motor de Koke a las revoluciones justas, no paró el Atlético de arrinconar al Austria, que solo dejó un uno contra uno de Murg contra Courtois que el meta belga ganó por achicarle los espacios con antelación en una salida prodigiosa y de academia. A punto de cerrarse el primer tiempo, Adrián no supo empujar con contundencia un centro atrás de Juanfran y Filipe Luis lo remachó con Lindner en el suelo.

La ventaja le permitió a Simeone sentar en el descanso a Adrián para darle minutos a Óliver y al poco hacer debutar a Guilavogui, que entró por un Tiago que se fue despedido en pie por la grada. El partido quedó para que Óliver intentara dirigir la paliza y para enseñar el hambre de Costa, picado por su error desde los 11 metros y las paradas que le había hecho Lindner. Tan irritado estaba que terminó por quitarse los guantes para seguir buscando el gol. Lo encontró en una combinación entre Óliver y Raúl García que finalizó con un derechazo desde la media luna. Allí se quedó para celebrarlo con los brazos en alto, sabedor de que se había redimido con su decimosexto gol del curso, tres de ellos en sus dos primeros partidos en la Liga de Campeones. La competición parece extramotivarle como dejó retratado esa pelota que se fue a buscar, una pelota imposible, a falta de tres minutos, con la grada jaleándole como el representante más genuino de este Atlético que vuela por la vía rápida.

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