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Alboroto en Pucela

El Valladolid iguala un 0-2 de la Real Sociedad en el tramo final del partido y falla un penalti en el descuento

Seferovic y Marc Valiente pugnan por el balón / R. García (EFE)

A falta de fútbol, fe. El Valladolid volvió a empatar un partido que tenía perdido, a base de la capacidad para el alboroto que tiene Ebert, de la capacidad para definir que tiene Javi Guerra, y del partido casi perfecto que hizo su portero. La Real tuvo el fútbol, la ventaja, las ocasiones, todo para llevarse los tres puntos con un trabajo que por momentos pareció facilón, pero la agitación del último cuarto de hora le quitó dos puntos, y Bravo salvó el que se llevó después de detener un penalti a Ebert en el descuento.

El Valladolid comenzó el partido a toda velocidad. Sin transiciones, con el centro del campo de adorno, con Carlos Vela y Ebert de agitadores, los dos equipos se lanzaron contra las porterías, hasta que llegó el primer gol de Griezmann, un disparo fortísimo que se encontró la manopla blanda de Mariño. El equipo de JIM no acusó el golpe, buscó lo mismo, la cal de la derecha, el centro de Ebert, los pases profundos a Guerra, pero la Real había hecho la parte más difícil del trabajo en solo un cuarto de hora y se preparó para juntar las líneas y fiarse de la velocidad de sus puntas.

Valladolid, 2; R. Sociedad, 2.

Valladolid: Mariño; Rukavina, Marc Valiente, Rueda, Peña; Rossi, Baraja (Rubio, m. 45); Ebert, Larsson, Rama (Omar, m. 66); y Javi Guerra (Zubi, m. 87). No utilizados: Jaime, Sastre, Bergdich, Alcatraz.

Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Mikel González, Cadamuro, De la Bella; Bergara, Zurutuza; Vela, Xabi Prieto, Griezmann (Pardo, m. 75); y Seferovic (Aguirretxe, m. 70). No utilizados: Zubikarai, Ansotegui, Chory Castro, José Ángel y Javi Ros.

Goles: 0-1. M. 15. Griezmann. 0-2. M. 53. Griezmann. 1-2. M. 75. Larsson. 2-2. M. 78. Guerra.

Árbitro: Mateu Lahoz. Mostró tarjeta amarilla a Jesús Rueda, Ebert, Rossi, Álvaro Rubio y Mikel González.

Unos 12.500 espectadores en Zorrilla.

JIM cambió el guion, pidió reposo, alargar la posesión, buscar espacios por dentro a una defensa que estaba blindada, incluso en el descanso añadió fútbol y restó músculo con Álvaro Rubio. El cambio le fue bien al Valladolid, las posesiones eran más largas, tenían más sentido, el cuero comenzaba a circular a una velocidad inquietante para la Real, incluso Javi Guerra probó los guantes de Bravo con una jugada coral que prometía algo diferente. Pero entonces llegó el error de Jesús Rueda en el punto de penalti que regaló a Griezmann un balón suelto con el portero vencido.

El gol enterró al Valladolid, la Real se presentaba una y otra vez delante de Mariño, que limpió su poca contundencia en el primer gol con un recital de paradas de todos los colores que solo terminó cuando Omar, que llegaba desde el banquillo, tensó un centro desde la banda, los centrales se detuvieron y Larsson lo cabeceó pegado al palo. El Valladolid vio el hueco por el que colarse en el partido.

Solo dos minutos después del gol Larsson, él mismo, con un taconazo genial, dejó solo a Javi Guerra ante Bravo, y el ariete, lentamente, colocó el balón en la red. La Real había perdido dos puntos en un partido en el que podría haber dejado un saco de goles, y pudo perderlo todo en un penalti que Bravo le detuvo a Ebert en el descuento.

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