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Un rodillo blanco y radiante

El Madrid arrolla al Brose (98-58) con otra exhibición de puntería e intensidad defensiva y firma su cuarta victoria del curso por encima de los 30 puntos de diferencia en seis partidos oficiales

Mirotic coge un rebote Ampliar foto
Mirotic coge un rebote AFP

El Madrid juega otra Liga. En una estratosférica dimensión paralela por la que van pasando equipos caricaturizados en sparrings, el conjunto de Laso va camino de la historia, mordiendo en defensa y bailando en ataque. Los blancos llevan disputados seis partidos oficiales este curso y cuatro de ellos los han ganado por más de 30 puntos de renta; ante el Brose subieron el listón hasta los 40 (98-58). A una media de 92,6 puntos a favor y 64,3 en contra, el Palacio va de fiesta en fiesta mientras su equipo causa estragos en los adversarios.

Los blancos arrancaron algo destemplados ante el Brose, pero las primeras carreras de Llull y la fina muñeca de Mirotic lubricaron pronto el engranaje del subcampeón de Europa. Ocho puntos del base menorquín y 10 del ala-pívot de origen montenegrino acapararon la producción anotadora del Madrid en el primer cuarto mientras su timorato rival se enredaba una y otra vez en cada viaje al aro. La constante de toda la noche. Amparados en una defensa aplicada e intensa, los de Laso no tardaron en retomar la inercia arrolladora con la que han descorchado la temporada.

Real Madrid, 98 - Brose, 58

Real Madrid: Llull (16), Rudy Fernández (7), Darden (8), Mirotic (12) y Bourousis (4) --cinco inicial-- Sergio Rodríguez (8) , Carroll (11), Mejri (8), Reyes (13), Slaughter, Díez (2) y Draper (9).

Brose Basket: Gavel (2), Wright (1), Jacobsen (10), Ford (4) y Zirbes (6) --cinco inicial-- Goldsberry (3), Sanders (3), Tadda (5), Schmidt (2), Neumann (2), Markota (9) y Smith .

Árbitros: Rocha (POR), Maestre (FRA) y Jasevicius (LIT). Sin eliminados

Parciales: 18-7, 24-14, 31-18, 25-19.

Palacio de los Deportes: 6.899 espectadores.

Zirbes perdió el paso en todos sus duelos con Bourousis -10 rebotes-, Mejri debutó en la Euroliga luciendo agilidad y descaro y Reyes aportó su cuota de abnegada productividad hasta provocar la irritación extrema de Chris Fleming. El técnico del Brose leyó la cartilla a los suyos cuando el Madrid comenzaba a desatarse, pero su desgarrada reprimenda no encontró respuesta en sus jugadores. Los pésimos porcentajes de tiro al descanso -7 de 23 en tiros de dos y 1 de 11 en triples- retrataron la impotencia conjunto alemán que, a pesar de mantener el pulso en el rebote en los primeros 20 minutos, acabó perdiendo la rueda de un equipo voraz.

Conforme al guion habitual, Sergio Rodríguez se sumó a la cita en el umbral del segundo cuarto para acabar de afinar el ataque y los blancos elevaron sus prestaciones hasta los 21 puntos de diferencia (38-17, m. 18). Y, conforme a su excelso guion habitual, el Madrid no paró ni se apiadó de su abrumado contrincante. Cuando Llull alcanzó los 16 puntos en su expediente –máximo anotador del partido-, el Brose en pleno tan solo sumaba 23. Al ataque siguiente la renta de los locales superó la frontera de los 30 puntos (59-26, m. 25).

Con Jamar Smith desenfocado –tras anotar 19 puntos en 14 minutos (con 8 de 9 en tiros de campo) en la victoria de los suyos ante el Estrasburgo en la primera jornada- y Anton Gavel perdido, el conjunto alemán se convirtió en un muñeco de trapo a merced de una rotación de jugadores hambrientos que han hecho de la competencia interna una máquina insaciable. Cada cual conoce su rol y todos apuran con conmovedora intensidad sus minutos en pista. Draper fue el siguiente en sacar boleto para el velódromo -3 robos de balón y 9 puntos en apenas 12 minutos-. Más tarde asomó Carroll -11 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias-. Y allí seguían Mirotic -12 puntos y 8 rebotes al final- y Reyes -13 y 7-. Un repertorio inagotable que, en su viaje a la excelencia, ha descubierto que cuanto más defiende más se divierte en el siguiente viaje a canasta.

Cuando en el minuto 34 de partido el Madrid ganaba por 41 puntos de ventaja 83-42 –la máxima llegó a los 42 (90-48)- llegó el tercer tapón de Bourousis, que ya acumula 121 tapones en la Euroliga y, tras superar a Marcus Goree, avanza a la séptima plaza del ranking histórico. Sin permitirse un respiro el Madrid de Laso firmó su enésima exhibición. El año pasado se impuso al Brose con un triple sobre la bocina de Draper. Este curso se lo ventiló por 40 puntos. Este Madrid es un rodillo.

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