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“Represento unos valores que se están perdiendo en la sociedad”

Al golfista vasco, Premio Príncipe de Asturas, no le gusta la pasarela, pero cuando expresa sus emociones llega al corazón

Olazábal ensaya el swing tras recibir el galardón. Ampliar foto
Olazábal ensaya el swing tras recibir el galardón. EFE

José María Olazábal (Hondarribia, 1966) es hombre de pocas palabras. Cuando el lunes pasado por la noche se enteró de que al día siguiente debía dar una charla sobre liderazgo a empresarios y políticos en el Centro Niemeyer de Avilés su respuesta fue clara: “¡No me j...!”. Al golfista vasco no le gusta la pasarela. Pero cuando expresa sus emociones se desnuda y llega al corazón. “Los líderes no nacen, se hacen”, dijo el martes. Él se forjó aprendiendo de Seve Ballesteros. Hoy, en Oviedo, Olazábal ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Es el segundo golfista español galardonado, tras Seve en 1989. Lo bueno para el vasco es que esta vez no le toca discurso.

Pregunta. Recibe el premio por su trayectoria y sus valores. ¿Qué valores representa usted?

Respuesta. Represento sobre todo el valor de la superación. He pasado momentos muy duros en mi vida, dentro y fuera del campo de golf. Más fuera. Ese espíritu de lucha, de superación, es lo más destacado en mí. También creo que represento el respeto y la humildad. El respeto para mí ha sido siempre muy importante, desde pequeño. Procedo de una familia muy humilde y eso lo he tenido siempre grabado en mi ADN. Intento disfrutar de lo que tengo, sea lo que sea. El deporte del golf te obliga a ser humilde, porque la mayoría de las veces fracasamos en nuestros objetivos.

Un palmarés de leyenda

José María Olazábal (Hondarribia, 1966)

- Profesional desde 1986.

- 28 temporadas en el circuito europeo.

- 24 victorias en el circuito europeo.

- 6 victorias en el circuito estadounidense.

- Dos Masters de Augusta: 1994 y 1999.

- Segundo clasificado del mundo en abril de 1992.

- Ganador de cuatro ediciones de la Copa Ryder como jugador (1987, 1989, 1997 y 2006) y otra como capitán (2012).

- Miembro honorífico del circuito europeo desde 1994.

- Medalla al Mérito Deportivo en 1997.

- Miembro del Salón de la Fama del Golf desde 2009.

- Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 2013.

P. ¿Son valores que siguen vigentes hoy en el golf?

R. Sí, sí. Lo ves a todos los niveles. Incluso los mejores jugadores del mundo van a pasar por momentos difíciles. Es imposible conseguir la perfección y mantenerla durante mucho tiempo, y en ese sentido la humildad es una característica generalizada de todos los jugadores de golf. Y el respeto también. El golf no solo te enseña a respetar a los demás, sino que tiene unas normas que hay que cumplir y no te las puedes saltar, y eso lo aprendes desde pequeño.

P. ¿Y en la sociedad?

R. A mí me gustaría pensar que esos valores que represento también se mantienen en la vida, pero es verdad que son valores que se están perdiendo. La juventud en general los pierde. Vivimos una vida demasiado rápida, con muchas posibilidades de hacer cosas que de alguna manera no te llevan por el buen camino.

P. ¿En qué se diferencia el joven de hoy al joven que usted fue?

R. Mi generación tenía un respeto hacia los mayores, hacia nuestros padres, que estaba ahí presente. Hoy en día oyes que los padres quieren ser amigos de sus hijos, y esos hijos se aprovechan de esa situación. Y las posibilidades que teníamos la gente de nuestra generación de divertirnos eran limitadas. Hoy ves a chavales de 14 años que hacen el botellón… eso no es nada bueno.

El espíritu de lucha y de superación me definen. He pasado momentos muy duros

P. ¿Y el joven golfista que usted fue y los de ahora?

R. Ahora están muchísimos mejor preparados que nosotros, no solo físicamente, sino para todo. Saben más del golf y de la vida.

P. ¿Qué es lo mejor que han dicho o escrito sobre usted?

R. Me quedo con ser un jugador respetado por mis compañeros. Incluso en Estados Unidos, donde a los europeos nos tienen ganas, me siento respetado. Es lo que más me llena de satisfacción. Han sido muchos años en los que he tenido que tener un cierto comportamiento y no solo con el público, sino con los jugadores a los que me he tenido que enfrentar. Cuando jugadores como Tiger Woods y Phil Mickelson me dan la mano siento su respeto.

“Represento unos valores que se están perdiendo en la sociedad”

P. Tiene 47 años y ha pasado un mal año. ¿Hasta qué punto se siente todavía jugador?

R. Me siento jugador al 100%, pero es verdad que eso hay que demostrarlo en el campo. Ha sido un año duro y ahora quiero recargar pilas y demostrar que sigo siendo competitivo.

P. ¿Qué supuso la Copa Ryder ganada en Medinah?

R. Una satisfacción inmensa. Por muchísimas razones. Sabía que era mi única oportunidad como capitán. Que era en Estados Unidos, mucho más complicado que en Europa. Llevaba un elemento extra emocional por Seve porque era la primera Ryder en que no estaba presente. Por todo eso. Fue un momento único por cómo se ganó. Muy muy especial.

P. El Masters de Augusta, la Ryder, el Príncipe de Asturias… Ha seguido casi el mismo camino que Seve…

R. Sí. Seve está muy presente en mí. La relación personal con él siempre fue muy estrecha. Le conocí cuando yo tenía 16 años. Cuando estábamos en Estados Unidos pasábamos mucho tiempo juntos. Aprendí muchísimo de él dentro de los campos de golf y fuera. Fue un tutor y un mentor extraordinario.

P. ¿Piensa mucho en él?

R. Sí. Mucho. Llevo un brazalete que pone Seve Ballesteros Foundation, que me lo dio él cuando creó la fundación, y lo tengo siempre presente. Cuando veo esa cinta de goma azul con su silueta y su nombre me emociono.

P. ¿Premios como este le hacen mirar atrás? ¿Qué ve?

R. Cuando se dan situaciones como esta recapacito, miro atrás y veo lo que he conseguido. Los logros están ahí, pero de lo que más orgulloso estoy es de haber mantenido la amistad de todos mis compañeros durante todos estos años, que no es fácil. He tenido que comportarme bien, ser justo, honesto.

P. ¿Cómo ve su futuro?

R. Con un interrogante. Soy consciente de que estoy llegando al final de mi carrera, que no me quedan muchos años, y que después de este, que ha sido duro, tengo que subir el nivel, y esa es la incógnita, si voy a ser capaz.

P. Ha trabajado con un preparador físico, Emilio [Pereira, policía en excedencia]. ¿Cómo le ha ayudado?

Vivimos una vida demasiado rápida, con muchas posibilidades, y eso no es bueno

R. Ha venido con nosotros para hacer una preparación física más específica. Es una persona muy seria, que te hace esforzarte más, y gracias a él me encuentro mejor físicamente. Lo conocí a través de Miguel Ángel [Jiménez], porque solía ir con él cuando jugábamos la tacada de torneos de los emiratos. Nos sentamos juntos Miguel, Pablo Larrazábal, Rafael Cabrera-Bello y yo y estudiamos la posibilidad de traerlo con nosotros al circuito.

P. Y ha perdido siete kilos...

R. La dieta no ha cambiado mucho. Lo que sí hago es mirar más las cantidades que como y no tomar tantos dulces. El chocolate me encanta y un pastel es una tentación. Lo hemos reducido. Y luego el trabajo más específico. Yo antes hacía aeróbico, corría, pero no hacía pesas.

P. ¿El bajón de McIlroy significa que el golf es muy mental?

R. Siempre lo he dicho. Una parte importantísima, si no la más importante, es el nivel mental, la actitud. Pero para eso todas las cosas deben estar en su sitio, dentro y fuera del campo. Y en el caso de Rory todos esos factores fuera, que si abogados, contratos, etc., han jugado en su contra.

P. No da esa impresión, pero dicen que usted sabe transmitir muy bien las emociones...

R. Sí, soy una persona sentimental, sin lugar a dudas, y a medida que pasan los años soy más consciente de ello. Me emociono con facilidad. Intento controlar mis sentimientos, pero hay momentos en que me superan.

Soy sentimental, me emociono fácilmente Hablo desde dentro y llego al corazón

P. ¿Prepara esos discursos?

R. No mucho. Pienso dos o tres puntos sobre los que hablar y dejo que los sentimientos fluyan. Hablo de mi experiencia personal. Desde dentro, y por eso he conseguido llegar al corazón de los jugadores y de las personas.

P. ¿En eso a quién se parece más, a su padre o a su madre?

R. Los dos son bastante parecidos… pero a mi madre más. A mi padre le cuesta más expresar lo que siente. Con mi madre enseguida te das cuenta cómo está y de qué humor.

P. ¿La última que lloró?

R. No hace mucho. En el Seve Trophy, en París, hace tres semanas. Con los jugadores, cuando terminamos el torneo.

P. ¿Sigue sin ser amigo de los ordenadores?

R. Nada. Lo básico. No tengo Twitter ni nada de eso y la computadora me viene justo ponerla en marcha. En eso Miguel [Jiménez] me saca a gorrazos, me ha adelantado por la derecha y por la izquierda.

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