Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El mejor partido en el momento oportuno

Los azulgrana recuperan su estilo y golean (4-1) con un gran Neymar a una Real Sociedad desaparecida

Los jugadores del Barça celebran el gol de Neymar

Una vez llegado el otoño, regresó la lluvia fina al Camp Nou, el fútbol que cala hasta los huesos, ahora salpicado por los rayos y truenos, como ocurre en las mejores noches de tormenta. No hubo mejor castillo de fuegos artificiales en la fiesta mayor de Barcelona que el partido del Barça. Los azulgrana fueron excelsos en las cosas previsibles, como el delicado juego de los volantes y del falso 9 de nombre Messi, y resultaron extraordinarios en lo novedoso, representado en la figura estelar de Neymar. La mezcla a la que aspira Martino, discutida en Vallecas, cuajó ayer mejor que nunca ante la Real. La pelota vuelve a ser del Barcelona.

El partido se puso tan fácil para el Barça que apenas hubo tiempo y ocasión para discutir sobre el estilo de juego de Martino. Tocaron dos veces la pelota los azulgrana y contaron dos goles ante el asombro de la Real. Los donostiarras no daban pie con bola desde que nada más empezar Seferovic remató al palo después de que Mascherano quedara inutilizado por un plantillazo de Busquets. Tomó el cuero el Barça y resolvió el encuentro de manera sencilla, mérito suyo, sobre todo de Neymar, y ayudado también por las concesiones de la Real, víctima de la fatalidad, carne de cañón cada vez que viaja al Camp Nou.

BARCELONA, 4; REAL SOCIEDAD, 1

Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Mascherano (Bartra, m. 34), Adriano; Busquets, Xavi, Iniesta; Alexis, Messi (Sergi Roberto, m. 81) y Neymar (Pedro, m. 72). No utilizados: Pinto; Montoya, Song y Tello.

Real Sociedad: Bravo; Estrada (Ansotegi, m. 46), Cadamuro, Iñigo Martínez, De la Bella; Bergara, Ros (Pardo, m. 78); Sangalli, Xavi Prieto (Agirretxe, m. 21), Griezmann; y Seferovic. No utilizados: Zubikarai; Carlos Vela, Chory Castro y Ángel.

Goles: 1-0. M. 5. Neymar. 2-0. M. 8. Messi remata de cabeza un centro de Neymar. 3-0. M. 23. Busquets, desde fuera del área. 3-1. M. 64. De la Bella. 4-1. M. 77. Bartra.

Árbitro: Gil Manzano. Amonestó a Agirretxe.

70.066 espectadores en el Camp Nou.

Bravo y Cadamuro convirtieron un centro inocuo de Alexis en una asistencia para Neymar y poco después el brasileño cruzó un pase estupendo con la zurda para la cabecita de Messi. A favor de marcador, los barcelonistas completaron un partido muy aseado, ordenado y reconfortante para su hinchada, seguramente el más interesante desde la llegada de Martino. El equipo recuperó la posición, la posesión, la presión, la combinación y también el control, el toque y el vértigo, la exquisitez que se le supone por la nómina de sus futbolistas. Los aficionados reconocieron la mejor versión en días del Barcelona.

No parece casual que el Barça exhibiera su belleza futbolística el día en que por la política de rotaciones se volvieron a juntar Xavi, Busquets e Iniesta. El trío de centrocampistas da sentido al juego asociativo y ayuda a vertebrar al equipo para suerte de defensas y delanteros, especialmente de Neymar, que se marcó un bonito encuentro, tanto por sus detalles y regates, como por su olfato goleador y capacidad de mezclar con Messi. El surtido de gestos técnicos de Neymar fue una de las novedades más celebradas de la noche, así como los matices tácticos introducidos por Martino.

Alternó el Barça los pases en corto con los cambios de orientación, sacó al pie y en largo Valdés, hubo pausa y también vértigo en los medios y delanteros, aspectos del juego que hablan a favor del entrenador de la misma manera que Neymar aporta el factor sorpresa y de desequilibrio que necesita un equipo en permanente evolución como el Barcelona. El partido estuvo siempre a merced de los azulgrana, que anotaron un tercer gol de Busquets antes de alcanzar el descanso y fabricaron unas cuantas jugadas tan preciosas que provocaron el entusiasmo y la ovación de la grada azulgrana.

La mezcla a la que aspira Martino, discutida en Vallecas, cuaja ante la Real

Nada tuvo que decir la Real, ensimismada y descolocada, sorprendentemente espantada. Aquel equipo jovial y entusiasta, repleto de muy buenos futbolistas, se ha quedado paralizado, seco, víctima de la tensión competitiva. Ya no juega con libertad y audacia, sino que actúa excesivamente responsabilizado y tenso, como si fuera consciente de que ahora le miran y le escrutan, ya no lo disfrutan. A su favor, jugó al final el desgaste físico de los azulgrana. El último tramo fue por un momento complicado porque los interiores se dieron un descanso, el equipo perdió la pelota y se había lesionado Mascherano.

Muy preciso cuando el encuentro estaba abierto, el Barça no supo golear con la contienda a su favor y tomó un gol inquietante de De la Bella. Los temores duraron poco porque la respuesta fue inmediata. Marcó Bartra. No podían elegir los azulgrana a un mejor goleador que el central, repescado por necesidad, en cancha por las lesiones de los titulares. Nadie desentonó en un equipo que se distinguió por su sentido coral y solidario del juego, en la línea de su estreno con el Levante. Al igual que entonces también fue sustituido Messi —que no pareció irse de muy buen humor— después de que ya se hubiera retirado Neymar. Un final feliz para un partido de fiesta mayor precioso.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información