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Spanoulis, diapasón de una Grecia herida pero temible

Los helenos se aferran a su líder (17.45, Cuatro) para salir del atolladero frente a una España a la que no gana desde 2002

Spanoulis entra a canasta ante Finlandia. Ampliar foto
Spanoulis entra a canasta ante Finlandia. AP

El día que a Vassilis Spanoulis se le dobló un tobillo, Grecia sufrió un esguince de personalidad. Todo iba bien antes de su baja, pero algo más que su articulación se torció desde entonces. Su solvencia frente a Suecia y Rusia mantuvo a su selección al frente de su grupo en la primera fase del Eurobasket y en todas las clasificaciones de favoritos. Pero la baja de Spanoulis ante Turquía e Italia rompió los automatismos creados, el equilibrio defensa-ataque, y destapó todas las dudas. Regresó ante Finlandia, pero sus 17 puntos no evitaron otra derrota. Ansioso como nunca, su 0 de 6 en triples y sus siete pérdidas retrataron el desconcierto de un equipo en la cuerda floja, que arranca la corta segunda fase con cero victorias y con la necesidad de ganar este jueves (17.45, Cuatro) a España, que entra en el segundo baile con un triunfo en su nueva cuenta.

Un vaivén que deja como resultado una Grecia de claroscuros, irreconocible en la pista y en la estadística. Es el segundo equipo más anotador (promedia 78,4 puntos) y lidera los porcentajes en tiros de campo (52,8%). Pero ha reducido sus prestaciones en defensa y, pese a recibir una media de solo 70 puntos, ha habido ocho mejores en ese aspecto. Es también el tercer equipo que menos rebotes captura (33,6 de media). Unos números que dejan a la pizarra de Andrea Trincheri en el diván.

Cuando la federación griega puso el nombre de este italiano de 45 años sobre la mesa como revulsivo de una selección encallada en un partido ante Nigeria (80-79) que le dejó fuera de los Juegos de Londres, el escepticismo corrió como la pólvora entre la crítica y la afición. No sonaba su nombre. Le avalan sus credenciales. Dos veces elegido el mejor entrenador italiano del año, Trinchieri venía de restituir la reputación del histórico Pallacanestro Cantú. Representaba un soplo de aire fresco y renovador en una selección que tropezó en aquel preolímpico,había bajado el tono en el Europeo de Lituania (sexta) y perdió su excelencia en un torneo continental que ganó en 2005 y en 1987.

Cuando Trincheri fue nombrado seleccionador hubo mucho escepticismo

Tras la retirada de Papaloukas primero y Diamantidis después, emergió definitivamente el liderazgo de Spanoulis. La estrella del Olympiacos maneja un equipo con jugadores de calidad muy contrastada. Pese a que el coloso Schortsanitis tampoco ha comparecido en Eslovenia, no le faltan hombres altos a Grecia. El interior se fortifica a partir de los 213 centímetros y la calidad de Bourousis, fichado este verano por el Real Madrid. Suele ser relevado por los 210 de Mavrokefalidis (máximo reboteador del equipo con 5,8 capturas, lejos de las 8,4 de Marc Gasol). Mavro reforzó al Barcelona en la pasada Liga, el mismo club que ha vuelto a pescar en el caladero griego y se ha hecho con los servicios de un jugador poderoso físicamente y de buena mano como Papanikolaou. Junto a ellos, forman dos cuatros como Printezis y Fotsis, tan rocosos para fajarse en la zona como peligrosos desde la línea de triples.

El back court, con Sloukas junto a Spanoulis, es el mismo que llevó al título europeo al Olympiacos, reforzado por Zisis, el base del Bilbao la pasada temporada y el mejor asistente griego, con 5,2 de media. Trincheri pareció encontrar el estilo de juego y la química del equipo, pero llega a Liubliana obligado a ganar a España para no quedar con un pie fuera del torneo. Una victoria que no logra, en partido oficial, desde el 26 de enero de 2002 en Atenas en un partido del preeuropeo.

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