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Bale: “Cristiano es el jefe”

Más de 20.000 aficionados asisten a la puesta de largo de Bale, que a primera hora de la jornada pasó el examen médico

Gritos a favor de Casillas desde algunos sectores durante el acto

Bale posa durante su presentación.

Lunes por la mañana en Madrid, últimos días de las vacaciones, 50% de paro juvenil, récord europeo. Gareth Bale se presenta en el estadio Santiago Bernabéu. Al acto lo precede una de las campañas publicitarias más prolongadas que se recuerdan en la industria del espectáculo. La gente se apiña en las inmediaciones del campo. Se atasca el lateral de la Castellana, se colman las plazas de aparcamiento, florecen los tenderetes luciendo las bufandas recién salidas de la fábrica con el nombre del nuevo ídolo, y la grada baja se llena al completo con unas 30.000 personas expectantes. El aire vibra con la ansiedad de los jóvenes, los niños, y los padres. Pasa el tiempo y como la masa no sabe qué hacer comienza a evocar a las leyendas marchitas. “¡Iiiiiiikeeeeeeer…!”, vociferan. “¡Özil no se vende!”, canturrean. El vocerío se eleva sobre el ruido discotequero del gigantesco recinto. Por encima de ‘I love it’, de Icona Pop, la canción del verano.

El sol cae oblicuo sobre el campo cuando alguien vislumbra a un hombre grueso y canoso, embutido en un traje azul, bajando por las escaleras del palco de honor. Lo confunden con el presidente madridista, Florentino Pérez, y le aclaman. “¡Florentinooooooo!”. Es un funcionario de ACS, o un guardaespaldas, o ambas cosas. Le sigue el auténtico Pérez. “¡Preeeeeeesiiii!”. La muchedumbre está enardecida y su líder sonríe complacido mientras se mueve ligero como un gamo por el escenario de hierba artificial que han montado los organizadores. Pero el derroche de alegría del pueblo al contemplarle en vivo no es nada comparable a lo que ocurre cuando perciben que esa figura larga, rematada con una cabeza maciza como un amarradero, esa sombra embutida en un traje negro que sale por la abertura entre los dos anillos del estadio es Bale.

Vamos trabajar para ganar La Décima”

“¡Es ‘Beil’!”, proclama un niño fanático, hundido en la ola humana. Es él. El mejor jugador de la 'Premier'. El galés de 24 años que acaba de convertirse en el deportista más caro de la historia porque el Madrid ha pagado por él más de 100 millones de euros (85.400.000 libras esterlinas, exactamente), según han revelado a este periódico fuentes del Tottenham, la feliz sociedad vendedora. Desde las tribunas se derrama el nuevo peán de la hinchada: “¡Beeeeeil, Beeeeeil, Beeeeeil, Beeee…!”.

Las primeras palabras de Bale son en castellano. “Estoy muy contento de jugar en el Madrid”, dice. “Para mí se ha cumplido un sueño. Gracias por esta gran acogida. ¡Hala Madrid!”. La gente enloquece al oír su voz juvenil. Luego baja al vestuario, se viste de corto, besa el escudo para las cámaras, y regala decenas de balones a patadas. La histeria colectiva alcanza su punto culminante.

Bale posa junto Florentino y sus familiares.

“Vamos trabajar para ganar La Décima”, dice, en inglés, ya en la sala de conferencias. Pronuncia un discurso medido, respetando cada uno de los tópicos oficiales, cumpliendo con la etiqueta. Parece un buen chico. Un tipo tranquilo. Su mandíbula prominente se mueve suavemente mientras va respondiendo a las preguntas, componiendo una vaga idea de lo que anhela.

¿Ha venido a ser el mejor del mundo? “Cristiano Ronaldo para mí es el mejor del mundo”, replica, sin asomo de duda. “No hay nadie mejor que él y es uno de los factores que me han hecho venir aquí. Sería un honor para mí jugar junto a él”.

¿Pero quién tirará las faltas? “Cristiano es el jefe”, asegura. “Es el jugador principal. Es el mejor del mundo y yo quiero aprender todo lo que pueda de él. Yo quiero ayudar en todo lo posible al equipo. ¡A ver qué es lo que dice él!”.

Espero ponerme en plena forma pronto y creo que estaré en condiciones para jugar contra el Villarreal"

¿Viene a ayudar a Cristiano? “No creo que Cristiano necesite mi ayuda”, dice. “Él ya ha demostrado que puede ser el número uno sin mi ayuda”.

¿Cómo está físicamente? “Todo el mundo sabe que he tenido una pequeña molestia física”, apunta. “Pero últimamente he estado haciendo mis entrenamientos y estoy deseando entrenarme con mis compañeros para volver a jugar rápido. Para mí sería un honor representar a Gales en los próximos días, jugar con mi selección, y creo que me ayudará en mi forma física. Espero ponerme en plena forma pronto y creo que estaré en condiciones para jugar el próximo partido de Liga en Villarreal”.

¿En qué posición le gustaría jugar? ¿Qué le ha dicho su nuevo entrenador? “He tenido una breve charla con Ancelotti”, admite. “Nada en detalle. Estoy deseando entrenarme para ayudar al equipo Voy a dar el 100% para ganar todos los trofeos. Disfruto jugando en todas las posiciones. No sé si tengo alguna preferencia. La temporada pasada he jugado alguna vez en el lateral izquierdo y en el derecho. Haré lo que me diga el entrenador”.

¿Cuánto ha costado su traspaso? “El precio no tiene nada que ver conmigo”, se frena. “Yo quería venir aquí aunque sea por un céntimo”.

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