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Especial Fórmula 1

Una carrera al rojo vivo

El tremendo bochorno que se espera en Budapest llevará al límite la resistencia de los pilotos y de los monoplazas

Hamilton, Vettel y Grosjean saludan tras la clasificación
Hamilton, Vettel y Grosjean saludan tras la clasificación Getty

Como si de alguna forma macabra trataran poner a pilotos y periodistas en situación, la mayoría de las caravanas instaladas en el circuito de Hungaroring se quedaron sin aire acondicionado después de una sesión cronometrada en la que Lewis Hamilton se llevó su cuarta pole del curso –la 30ª de su trayectoria–, algo que no se creía ni él. Sebastian Vettel arrancará el segundo este domingo (14:00 horas, Antena 3 y TV3), Romain Grosjean lo hará el tercero y Fernando Alonso, el quinto. El español mira fijamente a la primera curva. “La primera oportunidad de adelantarle será en entonces”, aseguraba el buque insignia de Ferrari, que como viene siendo costumbre tratará de hacerle un marcaje al alemán, de quien le separan 34 puntos en la tabla.

Lo que pasa con el calor es que con el paso de las vueltas se complica mantener la concentración"

Fernando Alonso

El planteamiento del asturiano pasa por apretar los dientes y atacar tanto como pueda, esperando que la teórica ventaja que su coche le ofrece en términos de fiabilidad juegue un papel determinante un domingo en el que el termómetro se pondrá a arder. Las previsiones meteorológicas vaticinan una temperatura ambiente que rondará los 38 grados, que trasladados al asfalto se convertirán en 53. Ya puedes haberte hartado a hacer kilómetros en bicicleta a 30 grados, como Alonso hizo la semana pasada, o ser un triatleta casi profesional, caso de Jenson Button, que esa chicharrina le afecta a cualquiera.

“Lo que pasa con el calor es que con el paso de las vueltas se complica mantener la concentración, y si la pierdes un segundo es fácil cometer un error y salirse a la hierba”, reconocía el ovetense. Más allá de prepararse físicamente y tratar de refrescarse tanto como puedan, poco más pueden hacer los corredores. El mono y la ropa interior son lógicamente ignífugos, y menos margen aún ofrece el casco. Bell, la marca que equipa a Kimi Raikkonen, por ejemplo, trabaja en un tejido que absorbe el calor y lo transforma en frío, ha encontrado quién es capaz de fabricarlo pero aún no que la tela resista la exposición al fuego para poder pasar la homologación. Pilotos al margen, la mayor preocupación de unos y otros son los coches, y cómo sus componentes digerirán el sofoco. En este punto, Red Bull siempre ha llevado las de perder.

Creemos que el calor será un factor decisivo y eso hace que todo pueda pasar”

Stefano Domenicali

Los diseños de Adrian Newey son tan agresivos que comprometen la refrigeración de algunos elementos como por ejemplo el alternador o el KERS, los principales caballos de batalla de la escudería energética este curso. “La previsión es que mañana se llegue a los 40 grados, una temperatura que se acerca al límite que establecemos cuando construimos los propulsores”, afirmaba ayer Remy Taffin, ingeniero jefe del departamento de motores de Renault. “Una posibilidad es abrir vías de refrigeración, pero eso normalmente conlleva una penalización en términos de aerodinámica y casi nadie lo hace”, concluye el francés. “Creemos que el calor será un factor decisivo y eso hace que todo pueda pasar”, aseguraba Stefano Domenicali, director de Ferrari. “La última vez que corrimos con tanto calor fue en Bahréin 2005 –considerado el gran premio más caluroso de la historia, en el que se alcanzaron los 42 grados de temperatura ambiente–, y entonces los neumáticos eran Bridgestone. Tampoco sabemos cómo reaccionarán los Pirelli”, apostilló Alonso.

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