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Los antecesores argentinos del Tata

Helenio Herrera, Roque Olsen y César Luis Menotti, técnicos de gran carácter, ganaron títulos, aunque ninguno enlazó más de dos temporadas seguidas

Menotti, en una imagen de 2005. Ampliar foto
Menotti, en una imagen de 2005. REUTERS

Los tres técnicos argentinos que han ocupado el banquillo del Barça antes que Martino dejaron una huella de gran carácter. Todos ellos obtuvieron títulos, especialmente Helenio Herrera, pero ninguno logró mantenerse en el banquillo culé durante más de dos años. La influencia de Menotti, vecino del Tata, es la más cercana al estilo de juego del Barça actual.

Helenio Herrera (1958-60 y 1979-81): En su primera etapa, ganó dos Ligas en sus dos temporadas a bordo del Barcelona, una Copa de Ferias ante el Birmingham City y una Copa del Generalísimo —actual Copa del Rey—, en pleno reinado europeo del Real Madrid. Fue uno de los padres del catenaccio, equipos muy bien plantados atrás y con mucho control. Hombre mediático, dejó frases para la historia como: “Ganaremos sin bajar del autobús”. Dos décadas después, fue contratado de urgencia para sustituir en el banquillo a Ladislao Kubala. El secuestro de Quini provocaría un mal final de temporada y que al club se le escapara la Liga. Sin embargo, se despidió del Camp Nou con una nueva Copa del Rey. Falleció en 1997 a los 87 años.

Roque Olsen (1965-67): En su primera temporada dejó al Barça tercero en liga y ganó la Copa de Ferias antes el Zaragoza para después, tras su segunda y última campaña, ser destituido por no haber obtenido trofeo alguno. Conocido por su carácter y férrea disciplina, Olsen pidió a la junta directiva que prescindiera de Carles Rexach, entonces una de las promesas del club, porque “no valía para el fútbol”.

César Luis Menotti: (1983-84): De Rosario, como el Tata, llegó al Barça en marzo de 1983 para terminar la temporada y ganar al Real Madrid la Copa del Rey y la Copa de la Liga, disputada en junio a la conclusión de todos los torneos nacionales. Fue el año del retorno de Maradona tras una hepatitis. En la siguiente temporada, marcada por las lesiones de El Pelusa y Schuster, solo pudo ganar la Supercopa de España y fue destituido. Ese año, el Barça disputaría la final de Copa en el Bernabéu contra el Athletic, que acabó con 60 heridos y un espectáculo muy poco deportivo. Aun así, su juego de toque y posesión creó un fuerte debate en Argentina entre el llamado menottismo y el bilardismo — por César Salvador Bilardo—, un estilo más defensivo.

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