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Mundial de motoclicismo 2013

Rossi ha vuelto, Lorenzo es épico

El español, quinto con la clavícula recién operada, cede solo dos puntos en la clasificación el día que Valentino gana de nuevo

Valentino Rossi rueda en el circuito de Assen. Ampliar foto
Valentino Rossi rueda en el circuito de Assen. EFE

Dos motos pintadas de azul interrumpieron la quietud de la sobremesa. Una subió a lo más alto del podio en medio del júbilo en tierras holandesas. La otra entró entre vítores y aplausos en su taller, un lugar donde este sábado se saboreó como nunca la victoria. Y victoria es volver a ganar después de casi un millar de días (990 para ser exactos), después de una pierna rota, dos años de penurias e incomprensión, y un regreso desesperado a lo viejo conocido. Victoria es también terminar quinto una carrera que nadie esperaba que corrieses, es salir de una clínica con la clavícula rota pensando en qué hospital te operarán más deprisa, es volar de Amsterdam a Barcelona y regresar a los Países Bajos en menos de un día y después de pasar por el quirófano. La victoria te guiña un ojo cuando sabe que la perseguías y la cazas. La cazó Valentino Rossi, que besó el primer escalón del podio pues no lo pisaba desde el mes de octubre de 2010; la cazó Jorge Lorenzo, el héroe del día, un ejemplo de tesón, un sufridor y un campeón de los que prefiere llorar de dolor que ver las carreras por la tele.

CLASIFICACIÓN DE LA CARRERA

1. Valentino Rossi (ITA/Yamaha) 41:25.202 .
2. Marc Márquez (ESP/ Honda) a 2.170
3. Cal Crutchlow (GBR/Yamaha) a 4.073
4. Dani Pedrosa (ESP/Honda) a 7.832
5. Jorge Lorenzo (ESP/Yamaha) a 15.510
6. Stefan Bradl (GER/Honda) a 27.519
7. Álvaro Bautista (ESP/Honda) a 31.598
8. Aleix Espargaró (ESP/ART) a 32.405
9. Bradley Smith (GBR/Yamaha) a 33.751
10. Andrea Dovizioso (ITA/Ducati) a 33.801
11. Nicky Hayden (USA/Ducati ) a 34.371
12. Randy de Puniet (FRA/ART) a 57.674
13. Andrea Iannone (ITA/Ducati) a 1:01.424
14. Michele Pirro (ITA/Ducati) a 1:01.561
15. Karel Abraham (RCH/ART) a 1:04.426

Assen, un circuito de curvas rápidas, ofreció a Yamaha todos sus encantos para que disfrutara de un día que se recordará durante años. Porque Rossi demostró que aún queda oculto tras esos rizos algo de lo que fue, que todavía puede ganar –“Me he hecho esta pregunta muchas veces a mí mismo: ¿volveré a terminar primero alguna vez?”, confesó–, y Lorenzo hizo una exhibición épica solo un día después de ser operado tras romperse la clavícula el jueves en este mismo escenario.

El italiano se colocó en tercera posición a su primer paso por meta. Lideraba la carrera un Dani Pedrosa que se convertiría necesariamente en la imagen de la derrota al finalizar en cuarta posición, solo un puesto por delante de Lorenzo, su rival por el título, que apenas ha perdido este fin de semana parte de un hueso y dos míseros puntos. Al de Honda le perseguía su compañero de equipo, Márquez, mientras el mallorquín pedía un esfuerzo extraordinario a sus neumáticos y a su cuerpo para pasar tan pronto como pudiera a cuantos rivales fueran posibles. Hizo una salida fantástica el de Yamaha, 12º en la parrilla y séptimo tras una primera vuelta. Se jugó el pellejo con adelantamientos a Bautista o Espargaró, luego a Bradl y finalmente, en otra apurada de frenada, a Crutchlow por la que era entonces la cuarta plaza.

El rendimiento de Lorenzo, por mucha anestesia que llevara encima, resultaba increíble por la habilidad en los cambios de dirección y el ritmo

Su rendimiento, por mucha anestesia que llevara encima (y llevaba mucha), resultaba increíble, por la habilidad en los cambios de dirección, por el ritmo tras un fin de semana en que apenas tuvo tiempo para poner a punto su moto. Y mientras él seguía acercándose a Márquez marcando unos tiempos mejores que los de ningún otro en esas diez primeras vueltas de la carrera, su compañero de equipo alcanzaba a Pedrosa y le adelantaba con una M1 que temblaba, tan exigida rodaba en busca del primer puesto. Pero los milagros no existen. La hazaña de Lorenzo encontró limitaciones pasada la mitad de la carrera. La anestesia empezó a perder efecto y su cuerpo a acusar la paliza de los últimos días: bajó su ritmo y empezó a rodar ligeramente más lento, aunque igual de constante; le vio flaquear Crutchlow, que seguía su rueda alucinado durante más de cinco vueltas y terminó pasándole a falta de once; y el balear bajó un poco más su velocidad para acabar rodando en soledad. Y así, solo, desvalido y dolorido, acabó una carrera épica.

Y mientras él sufría, saboreaba las mieles del triunfo, también solo, Rossi. Nadie pudo seguirle. Ni siquiera Pedrosa, ese que estaba llamado a dar un golpe sobre la mesa en Assen, a aprovechar la oportunidad que el destino le había guardado esta vez a él, tantas veces antes malherido. Tampoco Márquez, que le ganó la partida a su colega en Honda para ser segundo a pesar de esa caída del viernes que le dejó una pequeña fractura en el meñique derecho, otra en el dedo gordo del pie izquierdo y una contusión en el hombro. Ni Crutchlow, con ritmo de sobra pero un inicio de carrera pésimo, a pesar de que salía por vez primera desde la pole. Assen esperaba a sus visitantes preferidos y ellos, honrados, vestidos de azul, no quisieron fallar a la cita.

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