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“Me viene mejor el toque que el contragolpe”

El mejor futbolista del Europeo sub-21 defiende la filosofía de juego “basada en la posesión”

Isco es derribado en una jugada de la final del europeo
Isco es derribado en una jugada de la final del europeo afp

Isco Alarcón (Benalmádena, 22 años) atiende al teléfono a punto de partir hacia el aeropuerto de Jerusalén. Ha sido el futbolista más impactante de la selección campeona de Europa sub-21 para cerrar el curso que puede considerarse como el de su explosión en el escaparate internacional. “El fútbol español vive su mejor época, hemos encontrado una manera de jugar que hace daño. Los rivales cambian de táctica, prueban cosas, pero cuando podemos desarrollar nuestro fútbol es difícil que perdamos”, asegura con tono orgulloso. “Hemos ganado jugando bien al fútbol y eso no es fácil. Esta filosofía de juego basada en la posesión de la pelota nos sienta muy bien. A mí me viene mejor el juego de toque que el de contragolpe o el fútbol más directo”, abunda sobre sus preferencias ahora que tiene que elegir si continúa bajo la tutela de Manuel Pellegrini, en el Manchester City, o si acepta la oferta del Real Madrid, que aún no ha anunciado a su nuevo entrenador.

Pellegrini ha sido una persona muy importante en todo lo que me está pasando"

Elegido mejor jugador del europeo, Isco es heredero del mismo galardón individual que ya anunció lo que más tarde serían Mata, Pirlo, Cech, Sanchís, Blanc o Rudi Völler. “Tenía mucha confianza y la verdad es que me salía todo lo que intentaba, pero sin los futbolistas que tenía a mi alrededor no hubiera sido posible”, apunta Isco sobre su brillante actuación individual. Marcó tres goles y dos de ellos, uno ante Holanda y otro ante Noruega, causaron sensación por la conjunción de habilidades que mostró. “En el de Holanda, la clave fue el control casi de espuela a la carrera, pero me quedo con el de Noruega. Estábamos sufriendo porque solo ganábamos 1-0 y habíamos hecho un sacrificio físico importante. Creo que no metía un gol con la puntera desde que jugaba al fútbol-sala con mis amigos en el pueblo. Algunos de los recursos, como el regate en el espacio corto o pisar la pelota, me vienen de ahí”. En esos primeros años su ancha silueta de caderas hacia abajo generaba dudas, aunque asegura que eso no le afectaba: “Yo salía a disfrutar del fútbol y nada más. Con el tiempo creo que he mejorado mucho en el aspecto físico. Ahora me gusta estar cerca del área y también construir juego”.

Isco no duda en señalar a Manuel Pellegrini como fundamental en su explosión. En el Málaga lo convirtió en lo que fue Riquelme para el Villarreal, un futbolista fundamental para interpretar y llevar los tiempos de su propuesta: “Manuel estuvo encima de mí desde el primer día. Me insistió mucho en que no debía perder balones tontos o arriesgar en zonas en las que no se puede. Ha sido una persona muy importante en todo lo que me está pasando”.

Si antes del Europeo Isco era uno de los futbolistas más apetecibles del mercado, su fichaje se ha convertido en una subasta. “Si la oferta que llega no es la que tiene que llegar no le venderemos”, anunció el vicepresidente ejecutivo del Málaga, Moayad Shatat, durante la presentación del nuevo entrenador, el alemán Bernd Schuster, en la que también aludió a la cláusula de rescisión del jugador, de 35 millones de euros: “Queremos venderlo por lo que vale”.

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