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Italia también quiere el balón

La España de Lopetegui, con ocho goles a favor y ninguno en contra, parte como favorita en la defensa del título ante un rival que sigue el estilo de Prandelli en la selección absoluta

Verratti disputa el balón con el holandés Strootman. EFE

Hace casi un año, la España de Vicente del Bosque defendía ante Italia en Kiev el título de campeón de Europa obtenido en 2008. Hoy (18.00, Cuatro) la selección sub-21 también defiende su corona continental, lograda en 2011 en Dinamarca, con Italia de nuevo como último escollo para la reválida. Por el juego desplegado por uno y otro a lo largo del campeonato, a los futbolistas que dirige Julen Lopetegui se les ha colgado el cartel de favoritos. Cinco partidos, cinco victorias, ocho goles a favor y ninguno en contra es la rotunda estadística del equipo español. Esos números incontestables se corresponden con un juego que ha levantado admiración en Israel. “España juega el mejor fútbol del torneo y los resultados lo demuestran”, ha ratificado el seleccionador italiano, Devis Mangia, hecho entrenador bajo las influencias del 4-4-2 de Arrigo Sacchi, coordinador ahora de las selecciones inferiores de Italia.

Aunque los italianos jugaron la semifinal contra Holanda más a la contra de lo que lo habían hecho durante el torneo, Mangia sigue la corriente de Prandelli de negarse a reducir el fútbol a un sistema defensivo sofisticado, al juego directo y al contragolpe. Le gusta mezclar futbolistas con un plus de más con el balón en los pies. Últimamente no son los enfrentamientos entre España e Italia duelos de estilos antagónicos. Ese giro en el primer escalón dado por Prandelli hace cuatro años también ha calado en el segundo escalafón. No reniegan las promesas italianas de los valores que tanto le han dado al calcio, pero siguen esa senda en la que la tenencia de la pelota ya no es un sacrilegio. La creatividad de Verratti, la ratonería aguda de Florenzi y la fantasía de Insigne representan ese paso dado por Italia hace un juego más elaborado. Este último, asentado en el Nápoles con el número 10 con todo lo que eso conlleva por la sombra de Maradona y Zola, compite en la distancia con Isco por ser el futbolista que más talento ha desplegado en la competición.

En la ‘azzurra’ destaca la creatividad de Verratti, la ratonería de Florenzi y la fantasía de Insigne

Abastecen esos futbolistas creativos a una delantera más potente que diestra con Inmobile y Borini. Gabbidiani, un goleador con un cañón en la pierna izquierda (2 goles en el torneo), es otra opción que maneja Mangia. “La Italia que espero es un equipo que nos va a obligar a llegar al límite. Un equipo con muchas alternativas en sus fases ofensivas y con muy poquitas fisuras, por no decir ninguna, en defensa. Es una final y es Italia”, advierte Julen Lopetegui, que ayer se presentó a la rueda de prensa escoltado por los dos porteros suplentes, Joel y Mariño, los dos únicos de sus futbolistas que no han tenido minutos. Un gesto más de un seleccionador obsesionado con la idea de grupo tan necesaria a estas edades y en estos torneos escaparate, donde las tentaciones de sobresalir individualmente son frecuentes.

Ha gestionado Lopetegui el equipo con un patrón muy definido desde el primer partido. Salvo en el duelo con Holanda, con el pase a semifinales ya en el bolsillo, solo ha introducido un ajuste en el once. Muniain comenzó la competición como titular ante Rusia, pero perdió el puesto en la segunda cita ante Alemania a favor de Koke. Ese cambio le ha dado a España una mayor consistencia en el medio del campo y le ha permitido una mayor libertad a Thiago, Isco e incluso Illarramendi.

España ha jugado al paso que le ha marcado el indescifrable ingenio de Isco, que acapara los focos de la final y del torneo, pero a su alrededor ha funcionado todo línea por línea. Eso ha hecho de esta selección un equipo atractivo de ver por la fluidez con la que ha manejado conceptos defensivos y ofensivos. Bartra e Íñigo Martínez han defendido bien en las situaciones de riesgo que se derivan del estilo, cuando no pudieron apareció De Gea, y han contribuido al juego con su salida limpia del balón. Los dos laterales, Montoya y Alberto Moreno, también han sido capitales por la comprensión de los tiempos para acompañar los ataques. El sevillista ha sido una aparición notable. Su puesto lo había ocupado durante la fase de clasificación el barcelonista Planas, al que ha mejorado en prestaciones por velocidad y una facilidad para armar la pierna en el pase y el disparo que han impactado. Arriba, Lopetegui apostó desde el primer día por Rodrigo y lo ha mantenido pese a las reivindicaciones que Morata ha hecho partido a partido con goles (4, pichichi del torneo) y un mejor manejo para mezclar con ese fútbol que hoy vuelve a intentar cristalizar su hegemonía con su cuarto título europeo de la categoría. “Pero es Italia y es una final”, advierte Lopetegui.

España, casi el triple de experiencia

Los 22 jugadores que salten esta tarde (18.00, Cuatro) al Teddy Kollek Stadium de Jerusalén compartirán franja de edad pero los españoles casi triplican en experiencia en la élite a los italianos (601 partidos en Primera por 204).

Italia: Bardi (1 partido en Serie A); Donati (14), Bianchetti (0), Caldirola (11 en la Eredivisie con el Vitesse), Regini, (1); Florenzi (36), Verratti (27, en el PSG), Rossi (0), Insigne (38); Inmobile (36) y Borini (40).

Total: 204 partidos.

España: De Gea (114 en Liga y Premier con Atlético de Madrid y Manchester United); Montoya (24), Bartra (12), Íñigo Martínez (61), Moreno (16); Thiago (68), Illarramendi (53), Koke (79); Tello (37), Rodrigo (66 en Bolton y Benfica), Isco (71).

Total: 601 partidos.

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