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Mundial de motoclicismo 2013

Márquez recibe un aviso a 340 por hora

El español sufre un accidente sin consecuencias graves después de tirarse de la moto para no chocar contra el muro

Marc Márquez rueda tras caer de su Honda en Mugello. pulsa en la foto
Marc Márquez rueda tras caer de su Honda en Mugello. AFP

“Es un aviso”, concedía su madre, Roser, que dejó de picotear a la hora de la comida y de un salto se bajó del taburete desde el que había seguido los entrenamientos de su hijo pequeño, Àlex, y continuaba contemplando al mayor, Marc Márquez, hasta que este tuvo su primer accidente grave desde que está en MotoGP. Márquez, el chico que no tiene miedo a las caídas, el del debut más prometedor de los últimos años, se dio un golpe tremendo cuando rodaba a casi 340 kilometros por hora del que salió muy bien parado: la mandíbula con una fuerte inflamación, le dolía todo el cuerpo, más la mano, el brazo, el hombro y la pierna derecha, pero no tenía nada roto y tampoco sufrió un traumatismo craneal. Un balance muy optimista para cómo y dónde se produjeron los hechos. Pese a todo, sufre una pequeña fractura en el hombro derecho, aunque espera correr mañana.

Faltaban todavía 20 minutos de práctica. Era la segunda sesión del viernes. Márquez había dado apenas nueve vueltas. Y ya no corrió más. Al final de la recta de Mugello, una de las más largas del Mundial (1.142 metros), donde se llega al punto de mayor velocidad del calendario (Pedrosa alcanzó los 349km/h hace unos años), el de Honda perdió el control de su moto. Según relató a su entorno el piloto, que conservaba cada recuerdo, cuando se acercaba a la primera curva, San Donato, se le levantó la parte delantera de la moto al final de la recta, no pudo controlarla y cuando se dio cuenta de que se dirigía directo hacia el muro, optó por tirarse: tumbó hacia el lado derecho y, tras el primer impacto, fortísimo, cuando rodaba a 337,4 kilómetros por hora, fue deslizándose durante unos metros, con la pierna izquierda aún enganchada a la Honda.

Se le levantó la parte delantera de la moto al final de la recta y no pudo controlarla

Quedó tendido, hecho un ovillo, sobre la grava, destrozado por el impacto a una velocidad que aún no había probado, con la visera del casco a unos metros, y su moto rebozada en polvo y sin carenado. Le subieron a la camilla, le pusieron un collarín y le llevaron en ambulancia al hospital del circuito, donde se descartaron daños mayores. “Menudo susto nos ha dado”, confesaba el doctor Xavier Mir, quien explicó que se le practicó una pantografía (una radiografía que efectúa un movimiento circular utilizada para la zona de la mandíbula) para descartar roturas. Solo tenía una abrasión en la parte baja de la cara y el mentón muy inflamado. “Y más que se le hinchará”, advirtió Mir.

“Estaba moviendo la mandíbula a izquierda y a derecha, riendo, y asegurando que estaba bien”, contó un testigo para relajar el ambiente. Las imágenes de una de las cámaras de seguridad del circuito son escalofriantes. Poco antes un miembro del equipo de Márquez salía compungido tras ver al piloto: “¡Qué cara!”. Poco después el chico dejó el hospital con una bolsa de hielo en su mentón camino de la clínica, donde se le practicaría también una ecografía. “Es joven y tiene coraje. Puede pasar que mañana vuelva a la pista y haga la vuelta rápida en el primer giro. Yo no diría que es un adversario menos para la carrera del domingo”, dijo Valentino Rossi. Los médicos, optimistas desde el principio a pesar del fuerte golpe que recibió el piloto en la cabeza autorizaron a Márquez ayer a última hora a volver hoy a la pista para la sesión de clasificación.

El accidente de Marc Márquez reabre un debate sobre la cercanía del muro en la recta de Mugello. “Está muy cerca y esa recta se hace a tope; además, es difícil porque hay un punto ciego, una minichicane, y hay que ser muy poco agresivo en los gestos, más si hay viento como hoy”, dijo Dani Pedrosa. “Es un punto peligroso y el muro está demasiado cerca. Hace unos años pedimos al circuito que lo alejara, pero nos dijeron que no podía ser”, recuerda Valentino Rossi. “Lo volveremos a intentar”, remata.

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