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El guante de Koke propicia una manita

El canterano, con tres asistencias, lidera al Atlético en el que Óliver deleitó al personal en 20 minutos

Diego Costa cabecea para marcar el primer gol.

Agarrado al interior de la bota derecha de Koke y a las facilidades defensivas que concedió el Granada, el Atlético le brindó a su hinchada una goleada. Las gradas se poblaron de una chiquillería que acudió entusiasmada al Calderón, en el día de los niños. Invitaba la tarde primaveral y el equipo le regaló a sus jóvenes aficionados una retahíla de goles. También fue generoso Simeone con el paladar de la grada y le volvió a dar minutos a Óliver que, en 20 minutos largos, ofreciéndose, tocando en corto y en largo y hasta con un requiebro deleitó al personal.

No llegaba el equipo fino a la cita con la pelota y había ganado la Real en Vallecas. Un traspié hubiera comprometido la tercera plaza, así que el Atlético salió con la seriedad que le caracteriza más allá de lo que sea capaz de hacer con la pelota. Alineó Simeone a Raúl García a la derecha y al Cebolla Rodríguez a la izquierda. Estuvo más activo el uruguayo y más concreto y eficaz el navarro. Como sustituto de Mario Suárez el elegido fue Koke, que volvió a sus orígenes de mediocentro. Suyo fue el partido. Se fue creciendo a medida que comprobó el interior de su bota derecha estaba con el tacto ideal. Empezó a enseñarlo rápido. Sacó a relucir su toque a los tres minutos en una rosca que no leyeron bien ni Roberto no Diakhate. El portero salió tarde y el central se dejó adelantar por Diego Costa. Este fue el primero de los tres pases de gol que brotaron de la bota derecha de Koke.

ATLÉTICO, 5 - GRANADA, 0

Atlético: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis (Insua, m. 72); Raúl García (Óliver, m 70) , Gabi, Koke, Cebolla Rodríguez; Diego Costa (Adrián, m. 67) y Falcao. No utilizados: Asenjo; Manquillo, Cata Díaz, , Saúl,

Granada: Roberto; Nyom (Juanma Ortiz, m. 46), Diakhaté, Mainz, Brayan Angulo; Torje, Mikel Rico, Brahimi, Nolito; Aranda (El Arabi, m, 74) e Ighalo (Buonanotte, m. 67). No utilizados: Toño; Íñigo López, Iriney y Recio.

Goles: 1-0. M. 4. Diego Costa. 2-0. M. 27. Falcao. 3-0. M. 46. Falcao.4-0. M. 61. Raúl García.M. 69. Filipe Luis.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Amonestó a Ibrahima

Unos 55.000 espectadores en el Vicente Calderón

Solo dio batalla el Granada en el posicionamiento de sus jugadores en los balones largos o en los saques de banda. No tuvo ensamblaje alguno cuando quería salir. En uno de esos deslavazados intentos fue castigado por una contra de manual del Atlético. Recogió la pelota en el medio el Cebolla Rodríguez y no tuvo a nadie del Granada que le impidiera progresar. A la carrera le dio un buen pase en profundidad a Diego Costa y este sacó un centro raso para que lo empujara Falcao. En media hora, con orden y sabiendo esperar, el Atlético ya tenía el partido en el bolsillo y a su rival entregado. Volvió a sucumbir en el segundo tiempo la defensa granadina a sendas faltas laterales botadas por Koke, que lleva ya 11 asistencias. Una desde la izquierda que remachó Falcao y otra desde la derecha a la que se anticipó Raúl García. Crecido como estaba, Koke intento dos goles olímpicos jugando con el sol de cara para Roberto, que estuvo a punto de tragarse esas dos intentonas afiladas.

Filipe Luis cerró la cuenta en una proyección que culminó picando y cruzando la pelota con suavidad ante la salida de Roberto. Fue entonces cuando saltó al campo Óliver Torres. Raúl Garcia fue despedido en pie, pero la ovación al chico fue atronadora. Cargada de la misma ilusión y frescura que destilaban las gradas. Se puso Olíver por delante de Gabi y en paralelo a Koke. Le costó cinco minutios entrar en juego, pero cuando lo hizo enseñó que cuando lo crea necesario Simeone, el equipo puede jugar a otra cosa con él. Siempre corrió para atacar la pelota, para ofrecerse en apoyos cortos. Fue una solución fiable en medio de triangulaciones que entusiasmaron a la hinchada. Esos toques en corto, un recorte, un cambio de juego y dos pases cargados de efecto en profundidad le valieron al chico el reconocimiento unánime . Ha encadenado Óliver casi una hora de juego en una semana y no ha defraudado. Él siempre se ofrece, y si sus compañeros combinan con él, Simeone gana un registro distinto.

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