VUELTA DE OCTAVOS DE LA 'CHAMPIONS' |PSG, 1; VALENCIA, 1Crónica
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Despedida con personalidad

Al Valencia le falta el último pase en París para dar la vuelta a la eliminatoria ante un PSG especulador

Los jugadores del PSG celebran su victoria.
Los jugadores del PSG celebran su victoria.JEAN-PAUL PELISSIER / REUTERS

Todo lo que podía pedirles Valverde a sus jugadores, se lo dieron: orgullo, personalidad y máximo esfuerzo. Les faltó claridad en el último pase y les sobró el partido de ida, donde el Valencia pagó su ingenuidad en el centro del campo. El cuadro de Valverde se comportó como un grande en el sentido de buscar revolcar la eliminatoria desde el primer momento. Carecía de los millones en el campo derrochados por el jeque catarí del PSG, un equipo especulador de principio a fin, solo ambicioso en el pequeño tramo desde el gol de Jonas al empate en la jugada de Gameiro, el jugador que sí desquició unos minutos a la zaga valencianista. El Valencia toca de nuevo su techo europeo, pero esta vez sin que se le pueda reprochar nada. Ante un adversario de su misma musculatura económica, el PSG deberá ser más generoso.

A partir de una defensa inédita, una línea de cuatro en la que todos podrían ser considerados suplentes, el Valencia salió sin complejos en el Parque de los Príncipes. En su recién estrenada posición de central, Mathieu marcó la raya aprovechando su velocidad. Ante cualquier desajuste, zas, por allí aparecía el francés, bien acompañado por Víctor Ruiz, Barragán y Cissokho, todos al límite de sus posibilidades.

Pese a su colección de estrellas, el PSG vive encantado en su propio campo. Recluido y arropado por la personalidad de Thiago Silva en la zaga y por el equilibrio de Thiago Motta en la medular. En España, esa propuesta sería condenada al desprecio, pero su hinchada no protesta y a Ancelotti le sale el gen italiano. El resto son pelotazos a seguir en busca del talento de Pastore, Lucas Moura y Lavezzi, un trío de magos para hacer suspirar cualquier grada del planeta, el Parque de los Príncipes en este caso.

PSG, 1; VALENCIA, 1

PSG: Sirigu; Jallet (Van der Wiel, m.27), Thiago Silva, Alex, Maxwell; Chantôme, Thiago Motta, Matuidi, Pastore; Lucas (Sakho, m.83) y Lavezzi

Valencia: Guaita; Barragán, Mathieu, Víctor Ruiz, Cissokho; Feghouli (Piatti, m.63), Parejo, Albelda (Banega, m.46), Jonas (Valdez, m.76); Costa; Soldado.

Goles: 0-1, m.55: Jonas; 1-1, m.66: Lavezzi

Árbitro: Milorad Mazic (SRB), amonestó al local Lavezzi y a los valencianistas Albelda, Víctor Ruiz, Soldado, Banega y Parejo

Incidencias: Encuentro de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el Parque de los Príncipes de París ante unos 50.000 espectadores. EFE

El Valencia cumplió en parte el plan de Valverde. Jugar en campo contrario y elaborar pacientemente hasta ver surgir un mínimo espacio; cerrar las opciones francesas de contra y perder muy pocos balones, finalizando la mayoría de las acciones. Todo bien hasta esa fase. Pero le seguía faltando profundidad pese a los constantes movimientos de Soldado, Jonas y Feghouli. Parejo volvió a actuar con precisión y afinó casa pase para alcanzar con criterio esa zona de tres cuartos. Aunque después los tiros de Jonas y Soldado, muy forzados, llegaron flojos o defectuosos a la meta de Sirigu.

Albelda entendió que era su último partido internacional con el Valencia. A fin de homenajearlo acudieron al estadio parisino sus padres y su esposa. Valverde lo retiró en el descanso con una doble intención. Ahuyentar la amenaza de la expulsión, puesto que ya cargaba con una amarilla. Y tratar de encontrar con Ever Banega el pase de gol.

El cambio tuvo un efecto inmediato. El 10 le dio más presencia al conjunto de Valverde, más calidad en las inmediaciones del área francesa. Y animó a sus compañeros a disponer de mejores posiciones para disparar. La de Jonas, por ejemplo, desde el borde del área. Le salió un latigazo que sonó muy seco en el Parque de los Príncipes.

Ancelotti reaccionó con un mensaje por primera vez ofensivo: retiró a Motta por Gameiro. El PSG quiso llevar las riendas. Y se encontró con el cansancio de algunos valencianistas, especialmente Parejo, que perdió la primera pelota ante Gameiro. El pequeño delantero se alió con la suerte al salir de entre tres defensores y un rebote favorecedor. Lavezzi prolongó la fortuna en esa jugada: el rechace de Guaita a su primer remate le cayó a la rodilla, con la que acabó marcando. La electricidad de Gameiro desencajó a la zaga valencianista.

Valverde gastó su última bala: Haedo Valdez, muy activo en ese tramo final. El PSG pasó verdaderos apuros, de tal modo que Matuidi, su mediocentro de contención, multiplicó su trabajo. Los córners a favor visitante se sucedieron. Y los centros a un área pobladísima, con Valdez y Soldado esperando el remate definitivo. Ancelotti resucitó su vena conservador e introdujo a Sakho, otro central, por Lucas Moura, aunque fuera para ocupar el lateral izquierdo. Con el escaso resuello que le quedaba, el Valencia acabó volcado en el área francesa, a la espera de la llegada del portero Guaita para rematar un córner. Valverde se lo impidió con un gesto. El PSG despejó con un gran alivio. Sus jugadores lo celebraron como un triunfo gigantesco. El Valencia se marchó de París con la conciencia tranquila.

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