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Un minuto de toques con Modric y un taconazo desequilibrante de Özil

La personalidad y el disparo del croata, unido a la genialidad del alemán, ensombrecen a un United mermado por la roja a Nani

Modric pugna con Evra GETTY

Modric: Su gol resume lo que significó su cambio para el desenlace del partido. Estuvo en el inicio de la jugada desde el principio. Reclamó la pelota en el medio y después acompañó el viaje de la circulación por todo el frente de ataque para ofrecerse, hasta que le llegó el balón en condiciones de hacer un uno contra uno y soltar ese perfecto derechazo. Personalidad, pase, regate y disparo. Aplicó con atrevimiento todo lo que le había faltado al Madrid hasta ese momento. Mourinho acertó con el cambio para ganar superioridad amenazante con la pelota. En la jugada del segundo gol también se expresó lo que supuso su entrada. Duró más de un minuto y el Madrid dio más de 20 pases, en todo ese proceso Modric estuvo presente y filtró el antepenúltimo pase a Higuaín para que este hiciera esa pared que Özil adornó con un lujo de tacón.

Welbeck: Fue la pesadilla del Madrid en el Bernabéu también en Old Trafford durante los mejores minutos del United. Hizo con sus desmarques en velocidad a la espalda y fue fundamental para que Xabi Alonso no pudiera entrar en juego cuando el Madrid pasaba a campo contrario.

Ramos: Pese al gol en propia puerta fue el jugador del Madrid más metido en el partido. Una actuación memorable no solo en defensa. Como Welbeck tapaba a Alonso en numerosas jugadas fue el encargado de iniciar el juego del Madrid incluso en campo contrario, casi siempre abierto a la banda izquierda. Una vez controlado Welbeck se hizo dueño de los balones largos y de los rechaces con la colocación y la autoridad de ser uno de los mejores defensas centrales del mundo.

Ryan Giggs aplaude tras abandonar el terreno de juego. ampliar foto
Ryan Giggs aplaude tras abandonar el terreno de juego. AFP

Giggs: Cumplió 1.000 partidos a sus 39 años. Aunque no brillara, es imposible no verle como un jugador de fútbol de los pies a la cabeza haga lo que haga. Transmite esa sensación añeja de amor por el juego y de una entrega total de lo que el físico le puede dar de sí a su edad. Fue el que dio el paso adelante para encarnar esa historia del United de equipo que no se rinde a la derrota cuando Cristiano hizo el segundo gol. Se fue al medio y probó con varios pases en profundidad y un par de centros al área que metieron el miedo en el cuerpo al Madrid.

Diego López: Impidió que el Manchester se metiera de nuevo en el partido con dos paradas de buena colocación a cabezazos de Carrick y Vidic. Los despejes no fueron buenos, pero estuvo colocado donde tiene que estar un portero. Su intervención más ortodoxa y oportuna fue en un mano a mano con Van Persie. La pelota venía de un rechace y a Varane no le dio tiempo a reaccionar, para cuando Van Persie controló, Diego López ya había iniciado la salida para achicarle los huecos con el cuerpo y la despejó con el hombro a córner.

Van Persie: Dejó para el recuerdo un par de controles orientados y otro par de disparos lejanos, además de la ocasión que tuvo ante Diego López. Bien controlado por Varane.

Özil: Su rápido y sorprendente taconazo a Higuaín en el gol justificó su presencia. Jugó a todo lo ancho del campo, casi siempre entre líneas, aunque con la entrada de Kaká y Modric se desplazó más a la derecha. También se ofreció mucho, pero pocas veces encontró huecos para filtrar pases.

Cristiano, tras finalizar el encuentro. ampliar foto
Cristiano, tras finalizar el encuentro. AFP

Rooney: Su suplencia lleva el sello de Ferguson. Es de muy difícil comprensión que un entrenador deje a su mejor jugador en el banquillo en el partido más trascendental de la temporada o que lo sacrifique en tareas defensivas como hizo en el Bernabéu. Su suplencia indicó la obsesión de Ferguson por anular al Madrid. Cierto es que hasta la expulsión de Nani el United no había pasado demasiados apuros, pero con el Madrid volcado con el 1-0 en contra sus potentes carreras, su movilidad y su disparo dentro y fuera del área se echaron de menos.

Cristiano: Revoloteó con algunas individuales. Su gol fue de cazagoles de área. Esperó paciente la jugada a la espalda de Rafael, en décimas de segundo intuyó que el remate de Higuaín se iba fuera y se lanzó a deslizarse con celeridad para empujar la pelota.

Nani, tras su expulsión. ampliar foto
Nani, tras su expulsión. AFP

Nani: Su expulsión fue decisiva no solo por la superioridad numérica que le daba al Madrid, sino porque varios balones largos a los que corrió le hicieron pupa a la defensa blanca. Hubiera sido fundamental para el contragolpe con el 1-0 y el tiempo y las prisas jugando en contra de los madridistas.

Pepe: Fue el cambio que hizo recular al Madrid al salir Özil y él recuperar el lateral derecho que había dejado Arbeloa. Otro paso atrás de Mourinho como el de las semifinales ante el Bayern del curso pasado, aunque esta vez no había tanto tiempo por delante. Aun así, el Madrid sufrió demasiado para estar con uno más en el campo.

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