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Al Madrid le falla la creación

Los problemas del equipo en la elaboración del juego secaron a Benzema e Higuaín en el ataque ante el Manchester United

Cristiano Ronaldo, durante el partido ante el Manchester United
Cristiano Ronaldo, durante el partido ante el Manchester United AFP

La charla de José Mourinho antes de enfrentarse al Manchester se volvió a repetir en el descanso. El mánager del Madrid insistió a sus jugadores en que la mejor manera de abrir la defensa del equipo inglés era mediante centros laterales y disparos desde fuera del área. “Cada vez que sea posible”, machacó. Nada que no hubieran escuchado los futbolistas a lo largo de los últimos años. La clase de instrucción que ha convertido al Madrid en el equipo más rematador de la Liga desde 2010, y que, al mismo tiempo, ha ido conformando un patrón de ataque muy previsible. Tanto que el miércoles, Higuaín y Benzema, los nueves, no fueron capaces de producir más que tres tiros: solo uno de ellos entre los tres palos. Cristiano lanzó diez veces —incluyendo las faltas— porque su especialidad es la larga distancia, pero solo dos encontraron puerta y uno fue el gol.

El protagonismo de Khedira en la organización, por encima de Xabi, no es algo previsto por Mourinho

En el vestuario aseguran que el estado físico de Higuaín y Benzema no ha cambiado desde hace un año, cuando llevaban el doble de goles. Los jugadores advierten de que la falta de gol no estriba en el rendimiento de los puntas sino en las limitaciones del equipo en la zona de elaboración. “Los rivales nos han cogido la medida”, observa un titular. “Y a los delanteros no les llegan balones”.

El Manchester, como antes hicieron el Dortmund, el Espanyol, el Betis o el Granada, aprendió que no hay mejor manera de perjudicar al Madrid que cederle la pelota y aguantar atrás. Este repliegue incrementa la posesión y los disparos, pero no mejora la calidad de las jugadas de definición del Madrid. Sobre todo, si los rivales concentran su energía en entorpecer las maniobras de Xabi y Özil. Esto hizo el Manchester. Cuando Xabi atravesaba la línea del medio campo le esposaba Kagawa, Welbeck o incluso Rooney, según las zonas. Si por casualidad Xabi pudo pensar a quién darle la pelota, descubrió que Özil permaneció bajo la vigilancia pegajosa de Carrick. Al medio centro no le quedó más remedio que buscar a los hombres que liberó el rival. Los peor dotados para jugar entre líneas, tocando en corto: Arbeloa, Coentrão, Khedira y Di María.

El Madrid dominó al Manchester, pero con un yugo aparente. En buena medida, fue el Manchester el que decidió las condiciones de su sometimiento. El ránking de los seis pasadores madridistas más activos es revelador: Özil (82), Khedira (63), Xabi (58), Arbeloa (57), Coentrão (54) y Ramos (49). El protagonismo de Khedira en la organización, por encima de Xabi, no es algo previsto por Mourinho. Tampoco estaba en el plan que fuera Arbeloa el hombre más participativo en el juego de banda. En cuanto a los pases de Özil —su actividad tuvo mérito—, los hizo huyendo de Carrick a posiciones alejadas de los carriles centrales, y generalmente sus destinatarios no fueron los goleadores sino los compañeros que el adversario no tuvo inconveniente en dejar hacer: otra vez, Khedira, Arbeloa, Coentrão y Di María.

Los rivales nos han cogido la medida", observa un titular

Comentan los jugadores del Madrid que se sorprendieron ante la propuesta inicial del equipo de Ferguson, que en la primera parte intentó salir jugando desde atrás sin disponer ni de los centrales ni de los centrocampistas adecuados. Las continuas pérdidas de balón en el tránsito de Ferdinand y Evans a Carrick y Jones posibilitó al Madrid el aprovechamiento de estos errores para llegar al remate. “Los pillábamos cuando estaban saliendo”, cuenta uno de los actores, “porque nos regalaban la pelota”.

En la segunda parte, el United cambió por completo. Cerrado atrás, se dedicó al pelotazo. Entonces comenzaron los verdaderos problemas para el Madrid, cada vez más desanimado ante estas situaciones. Cada vez más dependiente de las iniciativas del contrario. Ante la mirada preocupada de un Bernabéu que asistió en silencio al final del partido más relevante del curso por ahora.

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