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“Problema aplazado, problema resuelto”

Un Espanyol sin liquidez sortea sus deudas con la solicitud de dos créditos aún por aprobar

El presidente del Espanyol, Joan Collet, con el técnico Javier Aguirre.
El presidente del Espanyol, Joan Collet, con el técnico Javier Aguirre.Albert Gea / REUTERS

“Ninguno de los empleados del club ha cobrado la paga de Navidad. Los sueldos también están atrasados, pero al menos, a las nóminas más bajas nos pagan. El problema lo tiene la gente que tiene hipotecas y compromisos fijos”, explicaba un empleado del Espanyol a principios de la semana pasada. Pero llegó una solución. Transitoria y parcial, pero una solución. El club pagó media nómina de diciembre y media paga de Navidad. Un poco de aire para el Espanyol que preside Joan Collet, mucho aire para los trabajadores.

El fútbol no es un oasis dentro de una coyuntura socioeconómica resentida y las sociedades anónimas deportivas padecen la misma enfermedad que el resto de las empresas: “A veces alguno de nosotros pide un adelanto, mal llamado adelanto porque es parte de nuestro sueldo atrasado, y si lloras un poco te pueden dar 200 o 300 euros”, aseguraba el mismo empleado.

“Hay un problema de tesorería que se solucionará con el crédito”, dice el club

El Espanyol no puede hacer frente a sus compromisos corrientes. Sueldos y pagos a proveedores, por ejemplo, están atrasados o congelados. El club tiene las cuentas bancarias bloqueadas como consecuencia de una deuda con Hacienda de unos seis millones de euros que venció a finales del 2012.

“Si continua en esta línea, el fútbol español se muere”, resume José María Gay de Liébana, profesor titular de Economía Financiera en la Universidad de Barcelona. “El Espanyol tiene una deuda muy importante, y con sus ingresos anuales —cerca de 48 millones de euros, 24 de ingresos por televisión—, le es imposible licuarla”, explica el economista. La deuda neta del club es de 145 millones: 54 corresponden a deuda bancaria (principalmente por el crédito sindicado para construir Cornellà-El Prat), 45 millones es la suma total adeudada con Hacienda, 22 se deben a la UTE y 24 a acreedores varios.

El Espanyol espera tener pronto liquidez gracias a un crédito de un fondo de inversión ruso y gestiona también desde hace semanas otro con diferentes entidades bancarias para resolver la deuda vencida con Hacienda. Si se consigue ese crédito, y tras el correspondiente pago a la Agencia Tributaria, se desbloquearían las cuentas del club. “Ahora tenemos un problema de tesorería que con el crédito se solucionará”, auguran desde el club. El préstamo estaría avalado por los máximos accionistas y con los abonos anuales como garantía.

“El crédito para pagar la deuda es una solución provisional. El problema no es de ahora, lo han creado los máximos accionistas con gestiones deficientes”, asevera Román Escuer, representante de la Asociación de Pequeños y Medianos Accionistas del Espanyol (APMAE). “Para la actual dirigencia: problema aplazado, problema resuelto”, lamenta.

Aguirre cree que la prioridad del club debería ser pagar a los empleados

“Los abonos de los socios son el segundo ingreso más importante del club, después de la televisión. La realidad económica en España y la actualidad del primer equipo atentan directamente contra esta situación”, explican desde el club. El Espanyol ha sufrido una caída de aproximadamente 6.000 abonados en la presente temporada. A falta de liquidez en otras temporadas se vendieron jugadores. En el invierno del 2011, en un contexto similar al actual, las salidas de Dídac Vilà y Víctor Ruiz al calcio —ficharon por el Milan y el Nápoles a cambio de cuatro y seis millones de euros respectivamente— , le dieron aire financiero. Callejón y Osvaldo dejaron el club a cambio de cinco y 17 millones al verano siguiente. Sin embargo, este verano Javi Márquez fichó por el Mallorca y Alvarito Vázquez por el Getafe en unas operaciones por las que el Espanyol ingresó poco líquido.

El mercado de invierno trajo una sola cara nueva: Martin Petrov. Y se peleará la permanencia con lo que hay. El mensaje de Javier Aguirre, recién llegado para salvar al equipo, fue claro: si no se pudo contar con Diarra y Pabón —los internacionales que él solicitó— la prioridad pasa por solucionar la situación de los empleados. “Somos conscientes de la realidad económica del Espanyol. Los jugadores queremos que primero se solucione todo lo referente a los empleados. Ellos tienen obligaciones diferentes. Después, nosotros”, aseguran desde el vestuario.

Al margen de esperar la llegada de los dos créditos para saldar la deuda con la Administración y su plantilla —incluidos los futbolistas—, el club busca una reducción de egresos en todos los niveles: disminución de los gastos en un 10% y un recorte en los sueldos a empleados de entre el 5% y el 15%, de acuerdo a la escala salarial. La negociación con el comité de empresa se ha dilatado y el acuerdo todavía está por llegar.

Para el Espanyol, en lo inmediato, se avecinan soluciones. Para el Espanyol, en lo inmediato, se plantean nuevas dudas.

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