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Emery toma el mando

El técnico vasco ocupa el puesto en el banquillo del Sevilla del destituido Míchel, firma hasta 2014 y se convierte en el sexto entrenador del club andaluz en los dos últimos años y medio

Llegó a ser uno de ellos. Tanto, que a José María del Nido le ha costado un mundo destituir a Míchel, al que renovó el pasado verano a pesar de no haber conseguido el objetivo que se le marcó tras sustituir a Marcelino: la clasificación europea. Ahora, siete meses después, el dirigente despide a un entrenador que lo intentó todo para hacer competitivo a un Sevilla que ha acabado presentando unos números muy discretos. Con 22 puntos a la finalización de la primera vuelta, la racha de cuatro puntos logrados de los últimos 21 posibles ha condenado al entrenador madrileño. El Sevilla es el peor equipo de la Liga desde que derrotara al Betis por 5-1 el pasado 18 de noviembre y está más cerca del descenso que de su objetivo europeo.

En realidad, Míchel estaba sentenciado desde el pasado sábado por la noche, tras la derrota ante el Valencia (2-0). En el vestuario de Mestalla, señaló a sus jugadores, a los que acusó de hacerle la cama. La mayoría bajó la cabeza, con la mirada perdida. En la rueda de prensa tras el partido el entrenador admitió su derrota. “Los técnicos sabemos cuál es la medicina, pero el enfermo se tiene que administrar la dosis”, afirmó Míchel, señalando a unos jugadores que según su argumentación no acataban las órdenes del técnico. A pesar de sus discretos números (16 victorias, 7 empates y 17 derrotas), Míchel tuvo la virtud de llevarse bien con Del Nido y, en general, con los dirigentes del Sevilla, que depositaron en él una gran confianza. Hasta este fin de semana, después de que el propio Míchel y sus jugadores fueran insultados por aficionados ayer en la sesión de entrenamiento.

La racha de cuatro puntos logrados de los últimos 21 han condenado al entrenador

Monchi, director deportivo, estaba ya negociando con el relevo del madrileño, el vasco Unai Emery. El Sevilla respetó las formas. Convocó a Míchel y a las seis de la tarde el propio Del Nido le comunicó su destitución. El técnico se despidió de la afición andaluza con una carta muy amable, en la que afirmó sentirse un sevillista más y al que solo los resultados han puesto fin a su etapa. Monchi tenía ya atado el recambio, ofreciendo a Emery más garantías que a anteriores técnicos. Por eso el vasco firma hasta 2014 con independencia del objetivo deportivo que se logre a final de temporada. Hoy, dirigirá su primera sesión de entrenamiento y preparará el duelo de ida de los cuartos de final de Copa ante el Zaragoza (mañana, 19.30) que comanda el exsevillista Manolo Jiménez.

Emery, un hombre de club, como demuestra el aprecio de los dirigentes del Valencia, su último equipo en España, al que dirigió de 2008 a 2012, tiene un complicado reto por delante. En el Sevilla aprecian su optimismo desmesurado y su enorme capacidad de trabajo. Al Valencia lo dejó tercero en 2010, 2011 y 2012, aunque la afición no llegó a enamorarse de un entrenador que no dio el salto de calidad en la Liga de Campeones ni en la Copa. Emery revalorizó en Valencia a jugadores como Jordi Alba y Feghouli, aunque no se percató del talento de Isco. “Volverá a entrenar algún día al Valencia”, declaró Braulio Vázquez, secretario técnico del conjunto valencianista. Tras su exótico y frustrante paso por el Spartak de Moscú esta temporada, Emery se convierte en el sexto entrenador del Sevilla en poco más de dos años y medio tras Manolo Jiménez, Antonio Álvarez, Manzano, Marcelino y Míchel. Monchi le tenía pillada la matrícula desde 2005, cuando llevó al Lorca de Segunda B a luchar por el ascenso a Primera. Curiosamente, el propio Monchi se lo recomendó al Almería, al que subió a Primera y lo mantuvo de forma holgada al año siguiente. Allí se encontró con Negredo, con el que volverá a coincidir ahora en el Sevilla.

El exentrenador del Valencia debutará

en la Copa ante el Zaragoza de Manolo Jiménez

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