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Buonanotte liquida al valiente Eibar

El Málaga remonta un 0-1 en contra en un último cuarto de hora de goles y gran juego

Buonanotte celebra el primer gol del Málaga. / Jorge Zapata (EFE)

Sufrió el Málaga ante un buen Eibar a pesar de lo que dicta el resultado. La mística de la Copa no llegó a plasmarse en una sorpresa de las buenas, de las de antes, sobre todo cuando el torneo deparaba eliminatorias a partido único en el campo del equipo de categoría inferior, porque el Eibar se desplomó en el aspecto físico, cediendo al empuje de un Málaga que no desea dejar nada en la cuneta en un año fantástico.

A falta de un cuarto de hora ganaba el Eibar. Un gol de Buonanotte igualó la eliminatoria y despachó a los vascos, incapaces de detener la carga del Málaga. A partir de ese momento, el Eibar crujió y se rindió para ser goleado por el equipo de Pellegrini. Un tanteo quizás algo abultado, pero justo en ese tramo final porque el Málaga mordió la debilidad del Eibar y se desató en un cuarto de hora fantástico, pleno de llegadas, fútbol y goles, donde quedaron claras las diferencias entre ambos equipos. Ahora, salvo milagro del Córdoba, llega una apasionante eliminatoria ante el Barcelona, con la que soñó mucho tiempo el Eibar para quedarse en el camino.

MÁLAGA, 4 – EIBAR, 1

Málaga: Kameni; Gámez, Sergio Sánchez, Onyewu, Monreal; Toulalan (Demichelis, m. 60), Iturra (Portillo, m. 60); Duda, Buonanotte, Seba; y Saviola (Juanmi, m. 86). No utilizados: Caballero; y Recio.

Eibar: Xabi; Bóveda, Añibarro, Raúl Navas, Bingen; Capa (Guille Roldán, m. 74), Errasti (Diego´ Jiménez, m. 84), Dani García, Arroyo; Mainz (Aketxe, m. 77) y Arruabarrena. No utilizados: Altamira; y Yuri.

Goles: 0-1. M. 11. Arroyo. 1-1. M. 74. Buonanotte. 2-1. M. 76. Seba. 3-1. M. 83. Portillo. 4-1. M. 91. Buonanotte.

Árbitro: Gil Manzano. Roja directa a Guille Roldán (M. 86). Amonestó a Iturra, Buonanotte, Arruabarrena, Dani García, Duda y Sergio Sánchez.

La Rosaleda. Unos 22.000 espectadores.

Nunca le gustó a Pellegrini la Copa. Cada referencia al torneo por parte del chileno era sinónimo de engorro, de competición que sobraba en la magnífica trayectoria de su Málaga. A Pellegrini le molestaba conocer de antemano que en el camino de su equipo se interpondría presuntamente el Athletic y luego el Barcelona, con todo lo que eso supone de desgaste para una buena plantilla, pero corta. Pintaban bastos en el lado del cuadro del conjunto andaluz.

El Málaga, que ya pasó por los pelos la eliminatoria ante el Cacereño, llegando a perder 0-1 en La Rosaleda, no se encontró con el Athletic. Enfrente tuvo a otro equipo vasco, con su historia, con su potencial, con mucho desparpajo. Un magnífico Eibar. En la ida, todos los tópicos del mundo parecieron conjurarse en contra de los andaluces, pues diluvió sobre el embarrado Ipurúa y solo un gol en el alargue de Onyewu tranquilizó los ánimos del Málaga. En la vuelta, el césped de la Rosaleda se encontraba en perfectas condiciones y no llovía. Emergió un Eibar que tuvo la osadía de quitarle el balón al Málaga en su estadio, que se replegó con rapidez y que no pegó ni un pelotazo. Al grupo de Pellegrini, sin siete titulares, se le puso el partido complicado pronto. Un disparo lejano de Arruabarrena le hizo un extraño a Kameni, que no atajó. Arroyo recogió el rechace ante la lentitud del portero camerunés. Las cosas que tiene la Copa, donde este Segunda B tan bien trabajado como el Eibar se permite el lujo de golpear a un equipo clasificado entre los 16 mejores conjuntos de Europa.

Demichelis y Portillo salieron en la segunda mitad y activaron a un conjunto noqueado

Le costó mucho al Málaga hilar el juego. Con dos pivotes como Toulalan e Iturra apenas había fluidez, mientras que a la línea de creación le faltaba pausa y desborde. Ni Seba ni Buonanotte entendieron el partido. Tan crecido estaba el Eibar que la mejor ocasión andaluza llegó en una pérdida absurda en la salida del balón desde la defensa. Saviola, solo, estrelló el balón sobre Xabi.

Replegado y buscando la contra, el Eibar comenzó a sufrir a medida que perdía frescura. El conjunto vasco se echó atrás, cediendo todo el espacio al Málaga. Saviola, con un disparo tremendo, envió el balón al larguero, con lo que el Eibar se asustó. Seba estuvo a punto de empatar en un fallo de coordinación entre Xabi y Añibarro, y otra vez Saviola, ahora de volea, volvía a rozar el gol. Pellegrini reaccionó dando entrada a Demichelis y Portillo. El argentino, como ya ocurriera en anteriores ocasiones, jugó en el centro del campo. Toulalan demostró que todavía le falta fondo físico para ser competitivo. El doble cambio activó al Málaga, más pujante, con más fe, con un incisivo Saviola que le dio el tanto del empate a Buonanotte. Dos minutos después, fue Buonanotte el que asistió a Seba para acabar con el sueño del Eibar. El pequeño argentino dinamitó las ilusiones vascas.

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