Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El rigor de Platini

El organismo aboga por una mayor disciplina para controlar el gasto

Platini, durante el sorteo de los octavos de final de la Liga de Campeones
Platini, durante el sorteo de los octavos de final de la Liga de Campeones AFP

El Málaga se llevó ayer un gran mazazo de un órgano creado para embridar lo que la UEFA considera un caballo desbocado: el gasto de los clubes de fútbol. Ahora se sabe que el Comité de Control Financiero de Clubes (CFCB, en sus siglas en inglés) tiene poder suficiente para hacer temblar a un club. Desde 2010, supervisa las cuentas de los clubes, administra justicia e impone las medidas disciplinarias por el incumplimiento de las normas de estabilidad presupuestaria fijadas por el máximo organismo del fútbol europeo. Puede advertir, multar, restar puntos y, llegado el caso, excluir de competiciones futuras. El Málaga debe dinero y cumplirá el castigo más duro: multa y exclusión.

El CFCB fue creado para vigilar el cumplimiento del Juego Limpio Financiero, las normas que la UEFA estableció en 2009 para garantizar que los clubes no se endeudan en exceso. Al frente, Platini puso a un jurista con amplio bagaje en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el portugués José Narciso da Cunha Rodrigues, a quien, llegado el momento, no le ha temblado el pulso.

La UEFA ve una burbuja en su propio negocio, así que el Juego Limpio Financiero traslada el concepto de equilibrio presupuestario al fútbol. Es una llamada a la austeridad, y para que fuera completa, Platini recibió el respaldo de la Comisión Europea el pasado verano. La UEFA entiende que los déficits excesivos de algunos clubes generan un riesgo sistémico para la competición porque generan un “impacto inflacionario”. Es decir, que la deuda genera más gasto.

La solución exige introducir “más disciplina y racionalidad” en las cuentas de los clubes, por “reducir la presión en los salarios y los traspasos” y, en definitiva, porque esos clubes “no gasten más de lo que tienen”. Los clubes están obligados a cumplir en sus transferencias y pagos a los empleados “en todo momento”, dispone el Reglamento. Es aquí donde el CFCB apunta al Málaga.

El Mallorca ya sufrió en carne propia el rigor que propugna el máximo organismo del fútbol europeo, cuando fue excluido de la Liga Europa la temporada 2010/2011. Aquel episodio generó un desagradable encontronazo con el Villarreal, acusado por el club bermellón de conspirar para obtener la plaza vacante. La propia Liga se aplica el cuento desde 2011, cuando aprobó el Reglamento de Control Económico, que sigue la estela de las normas del Juego Limpio Financiero. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con este último, no habrá sanciones por incumplimiento hasta la temporada 2014/2015.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información