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El Madrid se embarca en la crisis

La derrota ante el Betis traslada las expectativas al cruce de ‘Champions’ en febrero y ahonda las divisiones entre el grupo de Jorge Mendes, los jugadores españoles y Florentino Pérez

Mourinho, tras la derrota ante el Betis. Ampliar foto
Mourinho, tras la derrota ante el Betis. EFE

“¿Por qué crees que Mourinho cambia tanto de país?”, le dijo un jugador del Madrid a otro, antes del partido en el Benito Villamarín. “¡Porque su forma de jugar es muy simple y a los dos años le cogen el truco!”.

Intercambios de este tipo ya son normales en el vestuario de Valdebebas. Traslucen el desencanto de los futbolistas con el mánager. Cunde la sensación de impotencia cada vez que se encuentran con rivales que les ceden el protagonismo, como hizo el Betis, porque el plan de Mourinho no contempla llevar la iniciativa. No lo pudo decir más claro Pepe Mel, el técnico bético, después del partido: “Hemos intentado que el Madrid tuviera la pelota porque así se le hace daño”. Resultado: el Madrid no supo aprovechar el 67% de la posesión para remontar un gol encajado en el minuto 16.

La derrota (1-0) descarriló al Madrid de la Liga y ahondó las divisiones que amenazan con partir al club a mitad de temporada. El esfuerzo del capitán, Casillas, por trasladar un mensaje de sosiego a la afición apenas sirve para soslayar las divisiones entre el mánager, José Mourinho, una parte cada vez más poblada de la plantilla, y los dirigentes.

Dispuesto a tolerar toda la heterodoxia de su entrenador —los desafíos cotidianos— con tal de ganar tiempo hasta que la Champions dicte sentencia, a partir de febrero, el presidente, Florentino Pérez, tiene ante sí una labor inaudita. Nunca en la historia del Madrid el técnico que perdió más de nueve puntos respecto al líder al cabo de 13 jornadas acabó la temporada. Según Radio Estadio, de Onda Cero, hubo seis casos: Juan Armet (1942), Quincoces (1946), Valdano (1996), Toshack (1999), García Remón (2004), y Schuster (2008). Todos fueron destituidos.

La actitud retadora de Mourinho supera todos los precedentes. Últimamente, el clima está espeso. Hay días que no dirige la palabra a los jugadores, como si estuviera harto de ellos. La última novedad es que ahora le acompaña Cristiano, que hace los mismos gestos, repite las mismas miradas altivas, como si ambos participasen de una coreografía de danza vanguardista sobre la indignación. En Valdebebas no falta quien los juzga con mirada humorística: “Es como si lo ensayaran frente al espejo. ¿Los dirigirá Jorge Mendes?”.

Ningún técnico blanco resistió tras ir a más de nueve puntos del líder tras 13 jornadas

Observando la idéntica expresión corporal de Cristiano y Mourinho, los testigos de la plantilla hacen conjeturas sobre la influencia del agente, Jorge Mendes, en la actitud de las personas a su cargo. Es como si entre todos quisieran trasladar al club la idea de que se encuentran a disgusto, solos en un ámbito hostil, necesitados de algo que nadie les brinda. Incomprendidos por los compañeros y por la institución.

Según fuentes del entorno de Gestifute, la empresa que dirige Mendes, y bajo cuyo paraguas se mueven Mourinho, Cristiano, Pepe, Coentrão y Di María, la estrategia se trazó el último verano. Mourinho, apuntan estas fuentes, le pidió a Mendes que le prepare una salida de emergencia, por si el Madrid no le concede todo el poder que exige. Del mismo modo que la temporada pasada Mendes estableció contactos con el Chelsea y el Manchester City en busca —sin éxito— de posibles vías de escape para sus representados, en caso de crisis, esta temporada el agente portugués ha hecho lo mismo. A Mourinho, la renovación de su contrato hasta 2016, a finales de mayo, no le ha quitado de la cabeza la idea de manejar otras alternativas.

Florentino Pérez es consciente de la situación. Al presidente le preocupa el enfriamiento de su relación con Cristiano. En el club crece la inquietud ante la gestación de una crisis que puede forzar la salida del jugador más formidable del proyecto el próximo verano. Para los directivos, perder a Mourinho no supondría un problema tan grande como perder a Cristiano. El mánager, y Mendes, lo saben. Desde los pasillos de Valdebebas hasta las oficinas del Bernabéu sospechan que Cristiano ha sido utilizado por sus allegados como instrumento de presión para reforzar los reclamos de Mourinho.

En el club creen que Mendes utiliza a Cristiano para presionar a la directiva

Los futbolistas menos próximos al mánager, que son la mayoría, asisten a estas exhibiciones entre el asombro y la desolación. Lamentan la falta de recursos del entrenador a la hora de proporcionarles alternativas al juego directo. Y se quejan, sobre todo, del viejo asunto de las discriminaciones que impone en función de la afinidad con Jorge Mendes o con el grupo español. En este sentido, el sacrificio de Özil, sustituido en el descanso en Sevilla, resulta la decisión más inexplicable desde el punto de vista técnico. “Es una vergüenza”, observa un futbolista, que, como varios compañeros, asegura que el castigo del alemán obedece a “una persecución”.

El conflicto está abierto entre el mánager y un vestuario que ha dejado de tener la fe que tuvo en su discurso. El panorama recuerda, con agravantes, al de la tercera temporada de Mourinho en el Chelsea. Nada sencillo para Florentino Pérez, al que la pérdida de puntos en la Liga ha obligado a gestionar la crisis frente a tres meses que se anuncian peligrosamente vacíos. Hasta que la Champions devuelva un sentido a la empresa.

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