Al Madrid se le apaga la Liga

Un gol tempranero de Beñat y la mala puntería descuelga al equipo de Mourinho con su tercera derrota

Ronaldo se lamenta durante el partido.
Ronaldo se lamenta durante el partido.Marcelo del Pozo (REUTERS)

Un tiempo no le bastó al Madrid, que en 13 jornadas puede ver el título en Marte. Se fundió en el Villamarín, donde un deficiente primer acto le puso contra las cuerdas y le hizo encajar su tercera derrota en el campeonato. De nada le sirvió su reacción tras el intervalo, con Kaká y Modric al frente y el Betis enclaustrado, colgado de su eficaz portero, Adrián. Sí, el Betis, el mismo equipo que seis días antes padeció un descalabro tan descomunal como doloroso ante su irreconciliable vecino. Es lo que tiene el fútbol, que permite redimirse muy rápido. Lo hizo el Betis, y a lo grande, con una victoria de relumbrón gracias a un gol de Beñat apenas rodado el primer cuarto de hora. Su gente lo celebró con más alborozo aún de lo que merecía la ocasión tras una semana soportando chuflas. Para el Madrid, una pifia tan inesperada como las consecuencias que pueda tener. El campeón no puede permitirse semejante descuelgue cuando restan 25 jornadas.

BETIS, 1 - REAL MADRID, 0

Betis: Adrián; Ángel (Nacho, m. 75), Amaya, Dorado, Álex; Beñat, Cañas; Agra, Salva Sevilla (Nosa Igiebor, m. 80), Juan Carlos (Jorge Molina, m. 62); y Rubén Castro. No utilizados: Casto; Pozuelo, Nono y Campbell.

Real Madrid: Iker Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Coentrão; Xabi Alonso, Khedira (Kaká, m. 46); Di María (Callejón, m. 62), Özil (Modric, m. 46), Cristiano Ronaldo; y Benzema. No utilizados: Adán; Varane, Albiol y Morata.

Goles: 1-0. M. 16. Beñat.

Árbitro: Gil Manzano. Mostró tarjeta amarilla a Salva Sevilla, Adrián, Pepe, Sergio Ramos, Cañas y Beñat.

Unos 50.000 espectadores en el Benito Villamarín.

Un temprano gol que desenchufó al Madrid, al que lo que parecía un mero contratiempo para un equipo de sus galones se convirtió en un azote en toda regla. Al Madrid del primer tiempo le pudieron las prisas, se descuartizó y no encontró otra vía que el juego aéreo desde las orillas, un placer para los centrales béticos. Extraviado Özil, al campeón le faltó juego interior, mayor repertorio ofensivo, huellas de Cristiano y Benzema, fuera de foco hasta la vuelta del descanso.

El Betis despegó herido por el zurriagazo del derbi, pero abrigado por su hinchada, a la que hizo creer desde el primer segundo, con una puesta en escena decidida, sin la caraja del Pizjuán. Firme delante de su portero, pese a contar con tres defensas con etiqueta de suplentes en lo que va de temporada, el grupo de Pepe Mel se propuso cazar a su oponente a la contra. La partitura habitual del Madrid, que se vio obligado al ataque estático que tanto le disgusta. Con Khedira como primer llegador, al igual que en Manchester, y Cristiano sacando de rueda a Ángel por el costado izquierdo, el conjunto visitante logró templar a su adversario. Hasta que un mal despeje de Arbeloa y cierta contemplación de Khedira, permitieron a Beñat, el mejor alumno de los verdiblancos, armar desde fuera del área un disparo terrestre y esquinado que superó a Casillas. Al Madrid, fatigado tras la desventura arbitral ante el City, le tocaba remar. Pero quedaba un mundo. El Madrid, de alguna manera, lo interpretó de forma apocalíptica.

Extraviado Özil, al campeón le faltó juego interior en un deficiente primer acto

El conjunto de Mourinho no encontró el hilo, incapaz de controlar el juego por completo. No es que el Betis le abrumara, en absoluto, pero su tendencia a dividirse en dos líneas, ataque y defensa, le deja en ocasiones a la intemperie. En el primer turno, salvo una llegada por el pasillo central de Di María sesgada por Álex, solo Benzema amenazó a Adrián. Su gol fue invalidado con acierto por fuera de juego, al contrario de lo sucedido en el segundo tiempo cuando de nuevo con el francés ante el empate se equivocó el asistente. El Betis, por su parte, encontraba pista si conectaban Salva Sevilla o Beñat con Rubén Castro.

Contrariado por lo visto, Mourinho tomó medidas drásticas en el intermedio. Kaká y Modric dieron relevo a Özil y Khedira. El eje invertido. Mejoró el Madrid, más panorámico, más vertebrado por el croata, más chisposo a pies del brasileño, y entonces, Adrián, el meta andaluz, ya tuvo tajo. Señalado tras su traspié ante el Sevilla, el portero saldó con creces su deuda. A todo el Betis se le multiplicaron los problemas. Para los de Mel, descosida la pelota, el partido quedó supeditado a su zafarrancho defensivo. Cerró filas, con Cañas y Beñat por delante de sus defensas para cortocircuitar la primera línea de pase de los madridistas. Poco a poco, el Madrid encapsuló al Betis, que buscó sin éxito remedio en Jorge Molina, en alguien que intentara hamacar de vez en cuando el balón.

Los blancos reclamaron un penalti por mano de Nosa y el asistente se equivocó en un gol anulado a Benzema

Las oportunidades se sucedieron para el Madrid, que estuvo una y otra vez en los aledaños del gol. Lo tuvieron Cristiano, Benzema, Kaká, Ramos, Pepe... Solo Salva Sevilla dio réplica en una jugada aislada. Tan a tumba abierta fue el Madrid que cuando aún faltaban 10 minutos, Sergio Ramos se convirtió en un ariete. Lo mismo dio que Coentrão, tras un choque fortuito con su compatriota Agra, tuviera ya la cara ensangrentada y un pañuelo a la cabeza. Al Madrid, que reclamó un penalti por mano de Nosa en el tramo final, se le iba la Liga y quién sabe si mucho más. Hoy, más que ayer, amanecerá a merced del Barça y el Atlético, al que recibirá el próximo sábado como mínimo a cinco puntos. Los azulgrana se pueden ir a 11. En ese caso, el reto del campeón será marciano.

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Sobre la firma

José Sámano

Licenciado en Periodismo, se incorporó a EL PAÍS en 1990, diario en el que ha trabajado durante 25 años en la sección de Deportes, de la que fue Redactor Jefe entre 2006-2014 y 2018-2022. Ha cubierto seis Eurocopas, cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos.

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