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La frustración de Mourinho

El presidente Florentino Pérez niega al mánager el poder que le reclama hasta que no consiga la ‘Champions’ y reconquiste la popularidad perdida entre los abonados del Madrid

Mourinho observa a Casillas en el entrenamiento del viernes en Valdebebas. Ampliar foto
Mourinho observa a Casillas en el entrenamiento del viernes en Valdebebas. EL PAÍS

Los cinco partidos disputados por el Madrid en Champions esta temporada han contribuido al distanciamiento entre el mánager, José Mourinho, y el presidente, Florentino Pérez. El empate (1-1) en Manchester ante el City, el miércoles, certificó la clasificación del equipo para los octavos de final como segundo de grupo y evitó las dos semanas de incertidumbre que algunos directivos se temían como epílogo desesperante para este comienzo de temporada: por ahora descolgados de la Liga y arriesgando la eliminación de la máxima competición europea. Se han disipado los grandes temores. Ahora, sobre el club pesan las dudas que ha generado la gestión de Mourinho en los últimos meses.

Fue el mánager quien puso a prueba a Florentino Pérez, según fuentes del Bernabéu, cuando hace un mes, a la vuelta de la derrota en Dortmund, le elevó una petición con varios puntos que consideró de urgente cumplimiento para reforzar su poder. La negativa del presidente, hace dos semanas, provocó un persistente estado de ira en Mourinho. Según fuentes de varios estamentos del Madrid, el mánager había planteado sus exigencias como “un todo o nada”, diciendo que “esto no puede seguir así” e insinuando que si no acceden a sus deseos la temporada que viene podría dejar el club.

El primer capítulo de reclamos se resume en un respaldo institucional inequívoco de su autoridad en temas como el traspaso de Kaká o su pugna por disciplinar a Ramos y Casillas. El mánager entiende que el club ha permitido que los jugadores le falten el respeto. Solicita sanciones y quiere que se hagan públicas para evitar que el vestuario se le vaya de las manos.

El segundo punto del ultimátum tiene que ver con los próximos mercados de fichajes. Mourinho anunció que pretende fichar y dar de baja a futbolistas importantes, y que necesita que sea el club quien asuma la responsabilidad de las mismas. En este sentido, ha pedido que no se demore más la contratación de un portero joven de primer nivel mundial, listo para competir con Casillas. El mánager dijo a los dirigentes que difundan la idea de que el capitán, de 31 años, ha traspasado la edad de la plenitud física y necesita un recambio.

El mánager dijo a los dirigentes que quiere un portavoz y que el club asuma bajas relevantes

En tercer lugar, Mourinho lamentó haber recibido tan poco apoyo cuando denunció públicamente al máximo responsable de la cantera, Alberto Toril, por anteponer su beneficio personal al interés general. Por último, recordó al club que a comienzos de la temporada reclamó el fichaje de un portavoz y el club no cumplió en satisfacérselo. El mánager solicitó la incorporación de un exjugador, alguien respetado entre el madridismo que le descargara del peso de atacar a los árbitros, denunciar rivales o incluso criticar a los jugadores del Madrid si es preciso. En su día, el club le explicó que nadie había querido asumir un papel tan agresivo. Pero Mourinho ha creído que le ignoran.

El disgusto de Mourinho ante el rechazo presidencial se acentuó por el argumento que le dieron: su popularidad entre los abonados, que no los seguidores sin carné, ha disminuido. En las oficinas de Chamartín ponderan que Florentino Pérez maneja encuestas nuevas. Y que los datos reflejan que, sin el apoyo social idóneo, no conviene emprender medidas políticamente tan costosas como las que plantea el mánager. La directiva no olvida que quienes votarán en las próximas elecciones son los abonados, no los tuiteros, y que el malestar entre la grada se ha dejado sentir últimamente en partidos de Liga.

Florentino Pérez comunicó a Mourinho que a los socios madridistas, por su “idiosincrasia”, no les acaba de convencer el fútbol que practica el equipo porque predomina el aspecto defensivo sobre la organización en ataque. Y que la única forma de compensarlos, a cambio del poder que pide, sería conquistando una Liga de Campeones.

Pide sanciones públicas para varios jugadores y así evitar que se le vaya de las manos el grupo

La respuesta, una postergación tajante de cada uno de sus planteamientos, coincidió con la ausencia de Mourinho en la inauguración por parte de Florentino Pérez de una residencia para la cantera en Valdebebas y en las conferencias de prensa de hace una semana.

El partido ante el City, que Florentino Pérez presenció en el palco del Etihad, reforzó la posición de la directiva. El presidente abandonó Manchester convencido de que a Mourinho le queda mucho por demostrar antes de recibir las prerrogativas que solicita. Observan en el entorno de la dirigencia que el juego del equipo no ha mejorado en el último año. Que no basta con las goleadas de la Liga. Que esperan que, por una vez, el Madrid se muestre realmente superior a los grandes equipos de Europa. Hasta ahora, lamentan, esto no ha sucedido. Barça, Borussia, Bayern y City han revelado limitaciones asombrosas. Algo incomprensible considerando que la plantilla disponible es suficiente para dar, por fin, un golpe de autoridad. Mourinho, de momento, no ha sabido administrarla con la eficacia deseada.

A la espera de una evolución en el juego, Florentino Pérez seguirá respaldando al mánager hasta el final porque no tiene otra alternativa. Este es el acuerdo unánime de la directiva. Mientras tanto, Mourinho reagrupa fuerzas, quizá resignado a que solo los éxitos le garanticen más competencias.

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