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Un sorteo a medida de España

La final arrancará con un Ferrer-Stepanek, justo lo que deseaba Corretja Los checos nominan a Rosol y Minar para el dobles

David Ferrer, durante un entrenamiento.MICHAL CIZEK (AFP)

Frente a sus banderas, iluminados por lámparas colgantes de latón, los tenistas que lucharán desde mañana por levantar la Copa Davis aguardan a conocer su destino. Con gesto serio, Àlex Corretja, el seleccionador español, y Jaroslav Navratil, su homólogo checo, anuncian a sus elegidos y terminan con las especulaciones, cerrando el debate sobre si jugará Feliciano López, el héroe de 2008, o Lukas Rosol, el verdugo de Rafael Nadal en Wimbledon 2012. David Ferrer abrirá la final contra Radek Stepanek, el viernes a las 16.00 (TVE1), seguidos por el cruce entre Nicolás Almagro y Tomas Berdych. El sábado (14.00), Marcel Granollers y Marc López se enfrentarán, en teoría, con Ivo Minar y Lukas Rosol (“No se lo creen ni ellos”, reaccionó inmediatamente el equipo español, convencido de que al final jugarán Berdych y Stepanek). Si es necesario, el domingo (13.00) Ferrer se enfrentará a Berdych, y Almagro y Stepanek cerrarán la eliminatoria.

Si me hubieran dejado elegir, habría elegido este orden" Àlex Corretja

Mientras se realiza el sorteo, los técnicos españoles se frotan las manos, y no es por el gélido frío que se cuela bajo las puertas durante el invierno de Praga. “Muy buen sorteo”, van diciendo; “porque si David gana a Stepanek, Berdych saldrá muy presionado contra Almagro con un 0-1, y justo eso, enfrentarse a la presión, es lo que peor lleva”.

“Si me hubieran dejado elegir, habría elegido este orden: David ha jugado más finales, tiene más experiencia”, reacciona inmediatamente Corretja, que hasta el último segundo pensó en contar con Feliciano entre los titulares (el toledano viajó a entrenarse a Londres y Praga convencido de que jugaría). “Sabemos que hemos ganado cinco veces en los últimos 12 años, que ya no tenemos que demostrar que España puede ganar fuera, y eso nos relaja. Recordamos Mar del Plata 2008 (contra Argentina) y nos preguntamos: ¿Si lo hicimos una vez, por qué no otra?”, añade el técnico. “Pido que se dejen el alma y el corazón en la pista… pero que jueguen con la cabeza. Los rivales son muy buenos... pero llevan 30 años sin ganar (1980), y hay que ver si saben jugar con estas circunstancias”.

El ejemplo de Argentina, cuando España ganó a domicilio, bajo techo, sobre cemento y sin Nadal, sobrevuela el día a día de la selección. En 2008, los locales, presionados por el peso de la historia y puestos ante la posibilidad única de lograr su primer trofeo, acabaron diluyéndose ante la presión y peleándose en su propio vestuario. Ahora, en Praga, contra dos tenistas tremendos, Berdych y Stepanek, cosa seria, los españoles recuerdan aquello y nadie se arruga: España compite sin complejos.

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