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“Usted cobra un sueldo escandaloso”

Los accionistas del Valencia cargan contra Llorente, su dirigente, por no bajarse el salario

Manuel Llorente, a la izquierda, departe con quien era su jefe, Paco Roig, cuando este era el presidente del Valencia.
Manuel Llorente, a la izquierda, departe con quien era su jefe, Paco Roig, cuando este era el presidente del Valencia.

Si el presidente del Valencia, Manuel Llorente, esperaba una junta de accionistas tranquila después de haber ganado los dos últimos partidos, ante el Atlético de Madrid en Liga y frente al BATE Borisov en la Champions, estaba muy equivocado. Le llovieron palos por todos lados y los más contundentes de parte del expresidente Paco Roig. “Usted cobra un sueldo escandalosamente escandaloso”, le espetó Roig en alusión a un salario anual de 343.000 euros y a una cita de la película Pretty Woman que Llorente había usado en su día para vender a Villa al Barça. Era un ajuste de cuentas. Llorente llegó al Valencia en 1995 como gestor cuando Roig era presidente, “metido con calzador” en el club, dijo el exdirigente, por su hermano Juan, dueño de Mercadona, antigua empresa de Llorente. Después, en 1998, Paco Roig se fue expulsado por los pañuelos de Mestalla y Llorente siguió como consejero delegado. “Me traicionó”, continuó Roig, “y no ha hecho nada de las tres soluciones que propuso al llegar a la presidencia [en 2009]: vender Mestalla, terminar el campo nuevo y eliminar la deuda. Pero sigue cobrando. Usted ha trabajado para el banco, no para el Valencia”. Esa fue una crítica recurrente de algunos accionistas: Llorente ha estado, según ellos, más pendiente de los intereses de Bankia, principal acreedor del club, que le debe 250 millones, que de los del Valencia.

Otro ataque repetido fue al alto precio de los abonos de Mestalla, “los más caros de España”, “el doble que los del Barça”, “Mestalla no se llena desde hace cuatro años”, dijeron, en contraste con los del Levante, que ha bajado los pases en un 50%. La venganza de Roig tenía un último puyazo: “Usted no tiene ningún sentimiento valencianista ni ha sido socio. En lo único en lo que me hizo caso [cuando trabajaron juntos] fue cuándo le pregunté de qué equipo era, me contestó que le gustaba el Madrid y yo le dije que no lo dijera”. Ovación en la sala del complejo deportivo de La Petxina para el exdirigente, que arrojó dudas sobre la relación de Llorente con una agencia de publicidad y jugadores, VOS, en la que trabajan varios exempleados del club.

“Nos quedan 377 millones de deuda”, reconoció Llorente, satisfecho de haberla reducido en casi 200 respecto a los 550 del ejercicio 2008-09. El Valencia aprobó un presupuesto para la presente campaña de 103 millones, con un beneficio de 4,5 siempre y cuando el equipo se clasifique para la Champions. En el pasado curso, el superávit fue de 1,7. “A Hacienda solo debemos 6 millones”, señaló.

Sin embargo, las voces de los accionistas clamaron contra Llorente. “Los gastos financieros [15 millones anuales de intereses del club a Bankia y otros cinco de la Fundación] no han bajado”, dijo Eduardo Escartí, indignado con el rodillo de la Fundación, dueña del 70% de los títulos de la entidad. Escartí se quejó de una reducción “ficticia” de la deuda del Valencia en alusión a los 75 millones de crédito de la Fundación para completar una ampliación de capital de 92 que los accionistas solo cubrieron con 18 millones en una primera fase. “Íbamos a democratizar el club, pero esto es un rodillo”, protestó Francesc Xavier Soler, en contra de la falta de transparencia de Llorente en su negociación frustrada con Bankia para la venta del viejo Mestalla y la construcción del nuevo. “La acción valía 48 euros y ahora vale 23”, intervino Jaume Torres. “¿Cuándo llegará su sueldo a la economía real?”, le recriminó otro histórico accionista, Ximo Ríos Capapé.

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