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Aduriz golpea fuerte

El Athletic respira gracias a otros dos goles de su delantero titular

Los jugadores del Athletic celebran el primer gol.

En ese Athletic convulso que transita cabizbajo, Aduriz se ha erigido en una especie de islote inmunizado contra todos los males que han afeado un proyecto que ilusionó tanto como parecía prometer. Mientras que en lo que va de curso sus compañeros más brillantes solo han ofrecido fogonazos salteados y pocas veces a la vez, Aduriz se ha dedicado a hacer su oficio de goleador con constancia. Tener que aprobar en su tercer regreso al club le ha blindado contra la desidia y los malos rollos. Con los dos tantos de ayer ya suma ocho. Desde Arieta, con 9 goles en 10 jornadas en la campaña 69-60, ningún delantero del Athletic había marcado más goles en la primera decena de partidos.

GRANADA, 1 - ATHLETIC, 2

Granada: Toño; Nyom, Mainz, Diakhate (Floro Flores, m. 73), Siqueira; Iriney (Orellana, m. 83), Mikel; Torje (<MC1>Ighalo, m. 79) Brahimi, Benítez; y El-Arabi. No utilizados: Roberto; Lucena, Borja Gómez y Juanma Ortiz.

Athletic: Iraizoz; Iraola, Gurpegi, Amorebieta, Aurtenetxe; De Marcos, Iturraspe (San José, m. 54), Muniain; Susaeta, Aduriz (Llorente, m. 66) e Ibai (Castillo, m. 83). No utilizados: Raúl, Toquero, Isma López y Ramalho.

Árbitro: Muñiz Fernández. Amonestó a Amorebieta, Diakhaté, Gurpegi, Ibrahimi, Llorente, Floro Flores, Torje y Siqueira.

Goles: 0-1. M. 12. Aduriz, de penalti. 0-2. M. 27. Aduriz. 1-2. M. 52. El-Arabi.

20. 000 espectadores en Los Cármenes.

Agarrado a su delantero centro titular —Llorente volvió a ser suplente—, el Athletic sacó adelante un partido que se le puso pronto de cara con uno de esos penaltis que ponen en entredicho la uniformidad el criterio arbitral. Muñiz intrerpretó que un manotazo de Diakhaté en una pugna aérea merecía el máximo castigo. No perdonó Aduriz, que aguantó hasta el último momento el baile de Toño y el metro que se le adelantó. Tampoco perdonó Aduriz un rechace en una contra para superar a Toño con un zurdazo ajustado. Un cabezazo al travesaño, antes de ser sustituido, fue su última muesca.

El 0-2 al descanso desembocó en otro Granada más agresivo en el segundo tiempo. Agobiado por la situación del equipo y la amenaza de destitución que acecha a su entrenador, se volcó sobre la portería del Athletic, que aceptó el intercambio de golpes. Acortó distancias El-Arabi y Anquela se lo jugó a los tres nueves: metió a Ighalo y a Floro Flores para acompañar al marroquí. Fue una descarga intensa en la que el Granada no empató porque Floro Flores no resolvió con acierto las dos ocasiones claras que tuvo. Respondió el Athletic el asedio con contras que no acertó a finalizar. Aduriz ya no estaba para culminarlas.

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