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“Cuando la gente dice que falta carácter, no sé qué piden”

Joan Verdú es la llave del fútbol del colista, el Espanyol. Cuando él espabila, lo hace el equipo, que se mide hoy al Rayo

Joan Verdú, en la ciudad deportiva del Espanyol.
Joan Verdú, en la ciudad deportiva del Espanyol.

Joan Verdú (Barcelona, 1983) no es el primero en salir de la ciudad deportiva de Sant Adrià. Esta vez no tiene que pasar a buscar a su hijo por el colegio. El 10 blanquiazul habla tranquilo, pausado y medita cada palabra. Es uno de los referentes en un club huérfano de ídolos. Desde que llegó, en 2009, solo se perdió siete partidos de Liga. Es la llave del fútbol del colista. Cuando él espabila, lo hace el equipo. Hoy (16.00 horas, Canal + Liga), ante el Rayo, volverá a dirigir la orquesta en Cornellà. Envuelto en una profunda crisis institucional y deportiva, en la derrota 1-0 contra el Atlético, último partido en casa, desde las gradas sonaron fuerte los nombres de antiguos ídolos del club.

Pregunta. ¿Cómo afecta que se recuerden viejas glorias?

Respuesta. El público puede expresarse y cantar lo que quiera. Esos jugadores han marcado una época y nosotros solo esperamos que algún día esos nombres sean los nuestros.

P. ¿Se siente un ídolo?

R. En este equipo no hay. Tenemos un grupo muy fuerte y entre todos vamos a tirar esto adelante. Esto es fútbol y está claro que cuando uno mete tres goles en un partido, la siguiente semana es más protagonista. No me siento un ídolo, pero sí un jugador importante.

P. Pero cuando usted juega bien, el Espanyol juega bien.

R. Por la posición que ocupo, la de mediapunta, la mayoría de balones pasan por mí cuando atacamos. Eso no significa que yo esté bien o mal, sino que el equipo también está a buen nivel.

P. ¿Es una carga extra?

R. No. Y si tengo que cargar con ese peso, encantado de hacerlo. Intentaré estar al mejor nivel posible, primero para llevar al equipo y luego, si personalmente las cosas van bien, mejor.

P. ¿Cómo se mantienen al margen de los problemas institucionales que afectan al club?

R. Intentamos que nos afecten lo menos posible. No podemos estar ajenos, porque formamos parte de este club, pero procuramos trabajar, hacer lo nuestro, que es jugar al fútbol y, a partir de ahí, cortar con esta mala racha.

No somos ajenos a los problemas del club porque formamos parte de él”

P. Al grupo se le ve fuerte.

R. Hay unión dentro del vestuario. Sabemos lo que queremos y lo que estamos defendiendo. Somos conscientes de dónde estamos y creemos en lo que estamos haciendo. Cuando las cosas van mal lo reconocemos. Esa autocrítica que hacemos nos ayudará a salir de esta situación.

P. ¿Cree que es injusto haber llegado a esta situación?

R. No es injusto, algo habremos hecho mal. Durante muchos encuentros hemos sido superiores al rival. Pero hubo otros que no supimos cerrar, otros en que no estuvimos al nivel y otros que se nos giraron en contra por la influencia del árbitro.

P. Pero el Espanyol juega bien.

R. Eso te da rabia, con muy poco el equipo rival se ha llevado mucho, y a nosotros nos cuesta muchísimo sumar un punto. Durante muchos minutos hemos hecho las cosas bien, pero los errores nos han salido muy caros.

Haber llegado a esta situación no es injusto, algo habremos hecho mal”

P. ¿Qué autocrítica hace?

R. Hay que cerrar los partidos, saber jugar con la presión que supone llevar tres o cuatro derrotas, saber llevar la presión de todo lo que envuelve al club. Nosotros formamos parte de él y lo ideal sería que hubiera tranquilidad.

P. Las críticas apuntan a que al equipo le falta sangre.

R. Es una forma de pensar, los hay que sostienen que faltan huevos. Personalmente, creo que cada uno tiene que ser como es. No puedes ser tranquilo fuera del campo y después, dentro, ser una persona que proteste, que vaya al suelo, que se tire, que se rompa la cabeza. Cuando la gente nos dice que nos falta carácter, realmente no sé qué piden.

Hemos hecho las cosas bien, pero los errores nos han salido muy caros”

P. ¿Hay algún jugador que se imponga?

R. Los hay que llevan aquí muchos años, que son muy respetados, que saben cuándo hay que decir dos cosas.

P. ¿Y usted?

R. No soy de los que chilla todo el día, pero cuando tengo que decir algo, la gente me escucha.

P. Al principio de temporada, cuando tardaban en llegar los refuerzos, ¿se podía imaginar un inicio?

R. Si me lo hubieran dicho entonces, no me lo habría creído. Estaba convencido de que teníamos equipo y lo sigo pensando. Deberíamos estar más arriba, pero la realidad es esta y hay que vivir con ello.

P. ¿Qué papel tiene el partido contra el Rayo?

R. Es importantísimo. Llevamos 15 días trabajando y la imagen que dejamos en el último encuentro fue muy buena. Esa es la línea. Tenemos equipo para ganar al Rayo y si estamos a un buen nivel, a cualquiera. Pero van pasando las jornadas y ahora lo importante es sumar puntos.

P. Cuando llegó al Espanyol estaba entusiasmado con el proyecto. ¿Dónde quedó todo eso?

R. El proyecto lo hemos vivido durante estos tres años: tirar de la cantera y cuando se pudiera, fichar a jugadores con nombre. Pocos pueden presumir de tener un estadio como el nuestro, pero sí, hay temas extradeportivos que hacen que todo esté un poco en el aire.

Si a principio de curso me dicen que estaríamos así, no me lo habría creído”

P. ¿En el Espanyol alcanzó su mejor nivel?

R. Creo que sí. En el Deportivo me costó un poco porque venía del Barça B, pero el segundo y el tercer año fueron muy buenos. En el Espanyol me siento más importante que en el Deportivo. Soy segundo capitán, estoy en casa y me siento cómodo. Todo ayuda a que me sienta mejor que nunca.

P. Tuvo ofertas del fútbol norteamericano y del ruso. ¿Una mala temporada puede llevarle al exilio?

R. No soy de los que rehúyen los problemas, pero me queda un año de contrato. Ya habrá tiempo para hablar de eso.

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