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El CN Sabadell se harta de Belmonte

El club, más allá del tema económico, considera impropio el comportamiento de la medallista olímpica y rompe con ella tras su desplante en el homenaje a los que compitieron en Londres

Belmonte, a su llegada al aeropuerto de El Prat tras los Juegos de Londres. Ampliar foto
Belmonte, a su llegada al aeropuerto de El Prat tras los Juegos de Londres.

Mireia Belmonte cambia de tercio dos meses y medio después de haberse convertido en la primera nadadora nacida en España (Badalona, 1990) que logra ser medallista olímpica. Su desencuentro con el Club Natación Sabadell, al que pertenecía hasta el 30 de agosto, ha derivado en una abrupta ruptura. Ambas partes, Mireia y su padre José por un lado, y el presidente del club, Miquel Torres, por la otra, negociaban la renovación desde hacía semanas, pero el divorcio estaba cantado.

El club, pese a considerar que las pretensiones económicas de la nadadora podían ser “un tanto desorbitadas”, estaba dispuesto a negociar. Algunas fuentes afirman que la nadadora deseaba quintuplicar lo que percibía hasta ahora, unos 2.200 euros mensuales. Al margen de la remuneración del club, también percibía del plan ADO 18.000 euros anuales.

Faltó al respeto a su entrenador, a su club y a sus socios”,

Miquel Torres, presidente del CN Sabadell

El CN Sabadell le ofrecía un contrato por cuatro años, hasta los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, y después, en función de su licenciatura universitaria —estudia Administración y Dirección de Empresas en Bellaterra—, se le facilitaría un trabajo en la entidad.

La noche del jueves 20 de septiembre se precipitaron los hechos. Tras haberse ausentado de la celebración organizada por el Ayuntamiento de Sabadell, Mireia, acompañada por sus padres, llegó a la pista de frontón del club en que se ofrecía una cena-homenaje a los 16 deportistas olímpicos y también a los paralímpicos de la entidad. Para sorpresa general, ni siquiera saludó a sus compañeros, y solo se acercó a Torres para espetarle: “Miquel no em quedo. Adéu”. Apenas cinco minutos después de haber llegado, hizo mutis por el foro. La mediación de su entrenador, el francés Fred Vergnoux, fundamental en sus éxitos durante los últimos años y que acaba de renovar por el Sabadell hasta 2016, no sirvió para nada.

El Sabadell emitió ayer un escueto comunicado en el que indica que su directiva, reunida el martes, acordó por unanimidad la no renovación del contrato y la licencia federativa de Belmonte. La escena del homenaje sentó fatal en un club que se considera capital en la ascensión de Mireia Belmonte a la elite mundial.

La nadadora, que cobraba unos 2.200 euros al mes, quería quintuplicar el sueldo

“Ya no es cuestión meramente económica, aspecto que siempre se puede llegar a discutir, sino que es un asunto de dignidad y de menosprecio a sus compañeros, a su entrenador, a su club, a sus socios y al propio Ayuntamiento de Sabadell. Les faltó al respeto a todos”, manifestó Miquel Torres. “Su actitud es prepotente y supone una ofensa y un desprecio a quien ha cuidado de su carrera deportiva”. El club desestimó la posibilidad de emprender un expediente sancionador a la nadadora por no asistir a los entrenamientos y no atender a los requerimientos tanto de su entrenador como de la entidad. “El club considera que Mireia Belmonte y su padre, utilizando ofertas procedentes de Australia y Estados Unidos, han tensado la cuerda hasta un extremo insostenible para el CN Sabadell”, zanja Torres. La medallista olímpica, que viajó a Fráncfort para un acto publicitario, no pudo ser localizada por este periódico para que diera su versión sobre el desencuentro con su ya antiguo club.

Desde que fichó a la nadadora badalonesa en 2008, el CN Sabadell, un club que cuenta con 30.000 socios, no reparó en medios en la intención de ayudarla a mejorar. Buscó y fichó primero a un entrenador australiano, Michael Piper, y en 2010 a Vergnoux. El técnico francés acertó con el método y la planificación que han permitido a Mireia Belmonte conseguir una mayor estabilidad emocional, la excelencia y sobre todo la regularidad que se echaba de menos en su rendimiento, especialmente en las citas más cruciales. Los resultados en Londres fueron excepcionales. Mireia asumió el reto extraordinario de competir en cinco pruebas, y consiguió dos medallas de plata, en los 200 mariposa y en los 800 libre.

La preocupación en la natación catalana y española es notable. Mireia es su gran estrella, el Mundial de 2013 en Barcelona está a la vuelta de la esquina y se suponía que el CN Sabadell era un club idóneo para que mantuviera su competitividad, dado que es uno de los más potentes en Europa.

La nadadora puede estar barajando algunas ofertas de Estados Unidos o de Brasil. De hecho, ya manifestó que, de no alcanzar un acuerdo de renovación con el CN Sabadell, iba a plantearse esas posibilidades. En este momento es urgente que consiga una piscina y un entrenador de garantías.

Los deportistas del CN Sabadell, tras los Juegos de Londres, ya habían vuelto a los entrenamientos y el club incluso había inscrito a Mireia Belmonte en la Travesía al Lago de Banyoles, pero la badalonesa, que ganó esa prueba en 2011, no compareció. En el mundo de la natación catalana se escuchan cada vez más voces de preocupación por el futuro de Mireia y existe incluso el temor a que pueda perder el hilo de su carrera.

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