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La impotencia de Osasuna empata con el conformismo del Mallorca

Los conjuntos de Mendilibar y Caparrós se reparten los puntos (1-1) tras una batalla física en la que ambos lamentaron su suerte

Llorente y Nunes, en la acción en la que ambos fueron expulsados EFE

En un partido áspero como la lija, el empate se vistió de castigo en el Reyno de Navarra. Osasuna, que quiso y no pudo, pagó su falta de colmillo; y el Mallorca, que pudo y no quiso, lamentó al final su apuesta timorata. Entre la impotencia y el conformismo, el combate fue nulo.

Sin margen para la floritura, ambos tienen claro que su fortuna depende del grado de entrega que pongan en cada envite y con ese empeño saltaron al campo. Los de Mendilibar, colistas, lanzados a inaugurar su casillero. Los de Caparrós, en las alturas de la tabla, agarrados a su fútbol correoso y competitivo.

Osasuna, 1 - Mallorca, 1

Osasuna: Andrés Fernández; Marc Bertrán, Lolo, M. Flaño, Damiá; Oier, Timor; Cejudo (Nino, m. 85), Sisi (Lamah, m. 67), Armenteros (Kike Sola, m. 57); y Llorente. No utilizados: Riesgo; Rubén, Annan y R. Loe.

Mallorca: Aouate; Ximo (Arizmendi, m. 70), Nunes, Conceiçao, Antonio López, Pina (João Víctor, m. 65), Javi Márquez; Nsue, Pereira, Alfaro (Geromel, m. 41); y Hemed. No utilizados: Miño; Kevin, Bigas y José Luis Martí.

Goles: 1-0. M. 24. Kike Sola. 1-1. M. 78. Hemed.

Árbitro: Ayza Gámez. Expulsó a Joseba Llorente y Nunes por una doble agresión en la misma acción (m. 33). Amonestó a Geromel, Oier y Arizmendi.

Unos 15.000 espectadores en el Reyno de Navarra.

Exigidos por la circunstancia, los rojillos se metieron rápido en faena entregados a la zancada de Marc Bertrán. Pero la defensa balear era un frontón sin fisuras y Osasuna no parecía, ni mucho menos, un prodigio de puntería. Era una tarde tensa, de mandíbulas apretadas y piernas firmes. Un esforzado ejercicio físico con la pelota como excusa para el choque. Un pulso equilibrado con más intenciones que destrezas.

En un instante, la tirantez devino en violencia. Pasada la media hora, Oier colgó un balón al área balear buscando a Joseba Llorente. Mientras caía el balón, el delantero protagonizaba un baile crispado con Nunes, su pareja de marca, para ganar la posición. Nada fuera del guion hasta que un cortocircuito rompió las buenas maneras. Con la saña de quien guarda cuentas pendientes, Llorente lanzó el codo hacia el rostro de su marcador que, casi de forma simultánea, soltó el puño como respuesta. El árbitro les mandó a la ducha y el retoque de piezas espabiló el partido.

Mendilibar estuvo fino. Recurrió a Lamah y Kike Sola y entre ambos encontraron el gol para Osasuna. La rosca intencionada del extemo la remató el canterano con un cabezazo de manual. El Mallorca, remolón hasta entonces, reaccionó y encontró el empate en el primer arreón. Con tanta facilidad que acabó por arrepentirse de no haber buscado más.

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