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“El ‘Alcorconazo’ cambió mi vida, pero no mi humildad”

Anquela, entrenador del Granada, vuelve a enfrentarse al equipo blanco, al que eliminó de la Copa en 2009 con el Alcorcón

Canito, segundo técnico, Anquela, y los jugadores Íñigo y Borja, antes en el Alcorcón y ahora en el Granada. Ampliar foto
Canito, segundo técnico, Anquela, y los jugadores Íñigo y Borja, antes en el Alcorcón y ahora en el Granada. EFE

Casi tres años después, Juan Antonio Anquela (Linares, Jaén; 54 años) vuelve a enfrentarse al Real Madrid. Aquel 27 de octubre de 2009 el Alcorcón, de Segunda B y dirigido por este jornalero de los banquillos, le metía cuatro goles al Madrid en la ida de la cuarta eliminatoria de la Copa. Después de perder 1-0 en el Santiago Bernabéu dos semanas después, el Alcorcón eliminaba al gigante blanco. Una magnífica trayectoria en el Alcorcón, al que subió a Segunda e hizo jugar la eliminatoria de ascenso a Primera la pasada temporada, le ha valido para ser entrenador del Granada. A sus 54 años, Anquela entrena por fin en la élite.

“Aquello fue un accidente. El fútbol nos puso en el camino ese regalo y lo supimos coger. El paso del tiempo me ha demostrado que aquello fue la última gesta del fútbol español”, aclara el técnico andaluz, que ha vivido una semana de locos. “El Alcorconazo me cambió la vida. Igual estoy ahora aquí gracias a él. Fue un antes y un después para mí, todo cambió desde entonces”, proclama Anquela. Le cambió la vida a él y a Íñigo López y Borja García, actuales centrales del Granada que jugaron ese partido contra el Madrid. Ellos y sus compañeros le dieron el sobrenombre de Anquelotti.

El paso del tiempo nos ha demostrado que aquello fue la última gesta del fútbol español

“Fueron los chavales. Decían que entrenador que había eliminado al Madrid no podía llamarse Anquela, tenía que tener un nombre más grande, así que le dieron forma a eso de Anquelotti. Me lo tomé bien, porque los chavales lo hicieron con un inmenso cariño”, recuerda el preparador, que ha aterrizado en Granada como una moto. En el club destacan su enorme dedicación, su afán por trabajar y hacer del equipo andaluz un grupo fiable y competitivo. “Es que me ha costado mucho llegar a Primera. Siento una mezcla muy grande de satisfacción y responsabilidad al entrenar a un equipo como el Granada. A mí, desde pequeñito, me dieron el consejo de ser siempre como soy, de no cambiar nunca y también de no engañarme jamás. Siempre me ha valido esta filosofía, con humildad, en clubes donde cobrabas un mes y al próximo no se sabía, donde cada día era una pelea por la supervivencia”.

Siento la presión de entrenar en Primera. Me ha costado tanto que no puedo fallar

Quizás por este carácter labrado en campos de albero, Anquela se muestra resignado ante el partido de esta tarde ante el Madrid. Incluso para un técnico que en Segunda B le metió cuatro. “Es que aquello lo tomamos como una fiesta y salió a la perfección. Eso es otra cosa. Competiremos porque somos profesionales, pero necesitaremos un milagro. Nadie gana en el Bernabéu, no hay nada más que ver la primera media hora que hizo ese equipo ante el Barcelona. Es un conjunto estratosférico”, afirma Anquela, al que esta temporada han puesto bajo mando a un delantero, El Arabi, que le ha costado a su club cinco millones de euros, la mayor inversión de su historia.

“Siento la presión de entrenar en Primera, claro, pero sueño con un Granada salvado de forma holgada y con un juego atractivo. Me ha costado tanto que no puedo fallar. El grupo que tengo es bueno, tenemos que ir conociéndonos mejor y hay futbolistas, caso del propio El Arabi, que necesitan adaptación, por ejemplo con el castellano”, afirma Anquela, un veloz extremo que despuntó en el Elche y ahora entrena en Primera.

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