Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Bojan busca su sonrisa en San Siro

El delantero del Barça jugará en el Milan cedido por el Roma, en el que no triunfó

Bojan Krkic caminando por las calles de Milán. Ampliar foto
Bojan Krkic caminando por las calles de Milán. EFE

Bojan Krkic (Linyola, Lérida; 1990) fue presentado hoy como nuevo jugador del Milan, y aseguró que al término de su cesión le gustaría continuar en el club rossonero y no volver ni al Roma, donde estuvo cedido el año pasado, ni al Barcelona, que aún posee sus derechos. "Quiero quedarme", dijo el delantero catalán, que calificó su llegada a Milán como "un paso adelante" en su carrera deportiva. El delantero participó en su primer entrenamiento con su nuevo equipo.

Bojan tendrá una nueva gran oportunidad. Este año se la ha ofrecido el Milan, un equipo en fase de reconstrucción pero al que nadie le discute la gallardía, y Bojan aceptó una cesión desde el Roma justo el día después de cumplir 22 años. El Milan es un histórico, capaz de mirar por encima del hombro a casi cualquier club de la Serie A y de frente a los más pintados del continente porque ha ganado 18 campeonatos de Liga y siete copas de Europa. El reto para Bojan es, por eso, tan atractivo como gigantesco: le toca recuperar la sonrisa después de varios años en los que se le ha torcido el gesto, y le toca hacerlo en un club que no admite errores porque San Siro ha visto pasar a los más reputados cazagoles. El club italiano dice que ve en él a un futbolista con "cualidades y ambiciones". El acuerdo entre el Milan y el Roma no afecta a los derechos que el Barcelona mantiene sobre el jugador, al que cedió el año pasado al club romano, según informó la entidad azulgrana en su página web.

En su único curso en el Roma, equipo en convulsión el año pasado, anotó siete goles

El jugador de Linyola llega en pleno proceso de reconstrucción rossonero. Ya no están Inzaghi (al que Bojan dijo admirar), Seedorf, Gattuso, Zambrotta o Van Bommel. El proceso de reconversión es, antes que nada, generacional. Más calado competitivo tienen las bajas de Zlatan Ibrahimovic y Thiago Silva, traspasados ambos al Paris Saint Germain, por un precio global de 65 millones de euros, y la de Cassano, cambiado al Inter por Pazzini. Del rival vecino llegó también Muntari, pero ilusiona más Montolivo, a quien se señala como sustituto de Pirlo. Ahora aterriza Bojan, a quien la llegada de Zdenek Zeman al banquillo del Olímpico de Roma parecía haber relegado aún más. En el partido ante el Catania del pasado fin de semana (2-2) el checo sustituyó a Totti, lesionado, por Nico López, un delantero uruguayo que apenas cuenta 18 años. Y cuando cambió a Lamela, otro delantero, prefirió contar con Marquinho, un centrocampista, antes que dar entrada a Bojan. Osvaldo completó el partido, y la sucesión de sustituciones fue interpretada por los medios italianos como una muestra de la desconfianza de Zeman hacia el catalán. Zeman, sin embargo, lo negó. “Es importante para mí”, dijo el entrenador. Sin embargo, Bojan hizo otra interpretación.

Bojan Krkic

Lugar de nacimiento: Linyola (Lleida)

Edad: 22 años

Trayectoria:

- FC Barcelona (2007-2011), 162 partidos y 41 goles.

- Roma (2011-2012), 37 partidos y 7 goles.

Se marchó del Barcelona quejoso y triste por no haber triunfado en el equipo para cuyas categorías inferiores tantos goles marcó. Con la llegada de Guardiola al primer equipo, un año después de su eclosión, perdió protagonismo. “No me daban las suficientes oportunidades para demostrar lo que tengo dentro y eso duele”, se quejó. El delantero se sintió injustamente tratado, y señaló directamente al técnico. “Las cosas no estaban muy claras entre él y yo”, desveló cuando ya enfilaba la puerta de salida. Por eso, su llegada a Roma, donde le esperaba Luis Enrique como entrenador, se presentaba como el paso ideal para el delantero.

Ahora tiene un reto: demostrar que es el ariete que muchos vieron en él cuando era un chico

Del desempeño durante el último año del antiguo niño prodigio se ha dado buena cuenta en España. Primero, porque el Barcelona mantiene sobre él una opción de recompra que le obliga a recuperar al jugador al término de la temporada que acaba de comenzar, por 13 millones de euros. Si el Roma quisiera quedarse con el jugador debería abonar 28 millones de euros, que se sumarían a los 12 en que se fijó la cesión por dos temporadas. Bojan dejó poso en la Ciudad Condal. La afición se rindió al noi de Linyola, al chico de la sonrisa tímida, porque depositó en él muchas de sus esperanzas tras la frustración del último año de Rijkaard. Entonces, Bojan apareció como un soplo de aire fresco para los aficionados, desencantados por la deriva que habían tomado Ronaldinho y otros faros del equipo, como Deco. Anotó diez goles en Liga y muchos pensaron que el Barcelona sacaba por fin un 9 a la altura de su escuela de centrocampistas. Sin embargo, fue recibir dorsal del primer equipo, y Bojan se estancó. No se entendió con Guardiola y acabó marchándose después de tres temporadas. Y aunque el club y la afición guardaron la fe en él, renovándole contrato y confianza a partes iguales, acabó cediendo.

Resulta que en Roma tampoco le fue bien. Anotó siete goles, quizá lastrado por un equipo en convulsión permanente. Cuando no se quejaba Totti, Osvaldo y Lamela se enzarzaban a puñetazos; cuando no protestaba Luis Enrique, De la Peña se bajaba del barco antes de comenzar el viaje. Bojan también contribuyó lo suyo, y fue noticia por sus problemas con las autoridades de tráfico de Roma, que llegaron a retirarle el carnet de conducir. Así que la afición acabó observándolo con cierta rechifla. Ahora tiene una nueva oportunidad, y un reto mayúsculo por delante: demostrar que es el delantero que muchos vieron en él cuando era un chico y, de paso, recuperar la sonrisa dando portazo a la melancolía que le acompaña.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.