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Barberà se rompe todavía más

El piloto se fractura una vértebra dorsal en una caída en el entrenamiento 26 días después de destrozarse tibia y peroné

La caída de Barberà durante los entrenamientos en Indianápolis.
La caída de Barberà durante los entrenamientos en Indianápolis. AP

Se moría de ganas por volver. Por eso precipitó su regreso. La mala suerte, sin embargo, acompañó a su impaciencia por subirse de nuevo a su Ducati. Solo 26 días después de romperse la pierna izquierda, Héctor Barberá sufrió un accidente que le llevó de vuelta al hospital con una fractura de las vértebras dorsales. Apenas faltaban 11 minutos para el final de la primera sesión de entrenamientos libres cuando el piloto era escupido por orejas por su moto tras un cambio de dirección en la curva de entrada a meta. Su cabeza impactó fuertemente sobre el asfalto y tuvo que ser trasladado en camilla hasta el centro médico del circuito. “Si Dios existe, se ha escondido”, se lamentaba poco después, cuando ya advirtió que podía tener una lesión similar a la que sufrió en 2008, pues el dolor que sentía en la zona dorsal era muy similar. Tiene fracturada una vértebra dorsal, según las pruebas que se le realizaron poco después en el Hospital Indianapolis Methodist. Este sábado, a las diez de la noche hora española, volará de regreso a España.

En estos casos influyen las ganas de correr y hasta tu contrato”, dice Pedrosa

Su equipo, el Pramac Ducati, no contaba con él para Indianápolis como tampoco lo hizo en Laguna Seca tres semanas atrás, ya que se preveía que permaneciera entre cuatro y seis semanas de baja. Pero Barberá, que se fracturaba la tibia y el peroné el pasado 21 de julio cuando se entrenaba practicando motocross, decidió que ya había visto suficientes motos por la tele como para quedarse otro fin de semana de carreras en casa. Tomó un avión, acompañado de sus inseparables muletas, y aterrizó en los Estados Unidos el miércoles por la noche después de un largo viaje. “Veremos qué tal me encuentro al subirme a la moto, pero, por lo menos estoy aquí”, concedía nada más tomar tierra con una enorme sonrisa. A la misma hora aterrizaba Toni Elías, su sustituto ya en la última carrera, que viajó también a Indianápolis como estaba planeado inicialmente y, por si, como ha ocurrido, el valenciano no podía correr —la carrera de MotoGP, mañana a las 20.00—.

Barberá no es el primero ni será el último piloto del Mundial que precipita su regreso a las pistas aun sin estar en perfectas condiciones. El francés Randy de Puniet tardó exactamente lo mismo, 26 días, en volver a correr tras una lesión idéntica. Y Toni Elías, por ejemplo, corrió la primera carrera del 2010 con un tobillo recién operado (11 días antes) y los puntos de sutura aún frescos: hizo la pole y terminó en cuarto lugar. “Cuando la lesión es en la pierna es más fácil, no necesitas tanto apoyo o una movilidad perfecta”, concede Aleix Espargaró. ¿Es precipitado? Seguramente. El mismo doctor que operó a Barberá, Xavier Mir, hubiera preferido que esperara a la próxima cita, en Brno la semana que viene. Pero el piloto necesitaba el visto bueno de los médicos en Indianápolis antes de salir a la pista y lo tuvo. “La pierna evoluciona bien, no está perfecta todavía, pero hay movilidad, se le consideró apto para correr”, explicaba el doctor Claudio Macchiagodena.

La pasión de un piloto le impide quedarse en casa"

Loris Capirossi

“En estos casos uno está bien para rodar, aunque para ir rápido hace falta algo más, hay que estar al 100%, pero las ganas siempre nos pueden”, añade Espargaró. “Las ganas, la motivación, las pocas ganas de quedarse en casa o la situación de tu contrato influyen a la hora de tomar la decisión”, apunta Dani Pedrosa, quien, además, añade que cuando más débil está uno menos control tiene sobre la moto. Aunque, matiza, las condiciones en las que se encontraba la pista ayer, demasiado sucia, no eran las mejores: “Supongo que no era el mejor momento para volver, si la pista hubiera estado bien probablemente no se hubiera caído. Lo mejor hubiera sido esperar a que se limpiara un poco”.

Loris Capirossi, piloto ya retirado y miembro de la comisión de seguridad de MotoGP, sin embargo, apunta que cuando un piloto decide correr es porque sabe que está en condiciones. “Yo lo he hecho en infinidad de ocasiones. La pasión de un piloto le impide quedarse en casa”, concluye.

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