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“Reventamos el McDonald’s”

Yagüe y González, medallistas en taekwondo, relatan cómo fueron las primeras horas tras el mayor éxito de España en este deporte

Yagüe y González posan con sus medallas.
Yagüe y González posan con sus medallas. EFE

El éxito es casi tan extenuante como la derrota, debieron pensar Joel González, campeón olímpico de taekwondo, y Brigitte Yagüe, subcampeona, al levantarse el día después de tanta emoción. Tras acabar la competición, ya de noche cerrada, y recibir sus medallas, tuvieron que atender a la prensa y pasar el control antidopaje, así que llegaron a la Villa Olímpica, cansados pero contentos, sobre las tres de la madrugada. “Se barajó la idea de salir de fiesta, pero lo descartamos porque aún falta un compañero por competir”, dijo Joel. “Lo único que quería era llegar a la Villa para comer. Reventamos el McDonalds”, añadió Yagüe.

La frase parece una anécdota, pero dice mucho de un deporte como el taekwondo, donde los rivales se agrupan por peso, así que los competidores miden al extremo lo que se meten en el cuerpo antes de pesarse para la competición. A algunos les resulta más fácil, como a Joel, que aunque alto (1,85 metros) es de complexión muy delgada, pero casi todos deben hacer dieta: “Mi peso normal son 61 kilos, así que tengo que bajar tres [su categoría es para menos de 58 kilos]. No es difícil si lo haces de forma correcta. Pero no puedes hacerlo a lo bestia. Si dejas de comer no puedes pegar esas patadas”.

González es doble campeón del mundo y de Europa, y no ha perdido un combate importante en cuatro años

Esas patadas le llevaron a lo más alto el miércoles en una jornada maratoniana que empezó a las 9 de la mañana y que le permitió sumar el oro olímpico, el primero del taekwondo español, a un palmarés impresionante para sus 22 años: González es doble campeón del mundo y de Europa, y no ha perdido un combate importante en cuatro años. Le preguntaron dónde encuentra la motivación para seguir cuando parece que ya lo ha hecho todo. “Nunca me pongo techo. Al próximo Mundial iré con las mismas ganas y espero poder llegar a ser uno de los deportistas más grandes en este mundo del taekwondo”, contestó.

Antes de dormir –a Yagüe le costó mucho; González, a pierna suelta, lo que dice mucho del carácter de cada uno, de lo diferentes que son-, tuvieron un momento para las confesiones: “Nos quedamos en el sofá repasando la jugada”, recordó Joel; “le recordé a Brigitte lo que le dije cuando llegamos: ‘siempre que competimos juntos el mismo día, logramos una medalla. ¿Te imaginas que lo repetimos aquí? Y nos reímos”.

Yagüe no pudo participar en Pekín 2008 al romperse una muñeca

Así ha sido. Brigitte está todavía “en una nube”, 4.000 mensajes de whatsapp después, pero es consciente del valor de lo que ha hecho. Para Joel, la medalla “es importante” no solo para él, sino también “para el taekwondo español” que, hasta estos Juegos solo tenía la plata de Gabriel Esparza en Sidney 2000, hoy preparador físico del equipo. Y que es “el resultado del trabajo de un equipo”, ese grupo que forman los deportistas, entrenadores, sparrings, tan importantes en este deporte, médicos, psicólogos…, con base en el Centro de Alto Rendiento de Sant Cugat (Barcelona) y que es el resultado de un proyecto que la federación española puso en marcha hace siete años.

Pero ahora, cumplido el objetivo, es el momento de pisar el freno. De pensar en las vacaciones. En el caso de Yagüe, a la que le ha llegado la medalla que se le negó en Atenas 2004 y en Pekín 2008, a los que ni siquiera pudo acudir tras romperse una muñeca, y que estuvo unos meses retirada serán un poco más largas: “El año que viene quiero ser mamá [está casada con Juan Antonio Ramos, olímpico en Atenas 2004 y Pekín 2008]. Es mi ilusión. Luego volveré para preparar los Juegos de Río”.

Escoltados por sus entrenadores, Elena Benítez y Fran Martín, y por el director técnico, Jesús Tortosa, los dos medallistas también tuvieron un momento para reivindicar el deporte que aman (y que practican 200.000 personas en España) y para recordar que todavía puede deparar una tercera medalla con Nicolás García compite el viernes en la categoría de -80 kilos. “La gente lo ha visto. Este es un deporte bonito”, dijo el campeón; “no es un deporte violento para nada. Tiene unos valores y unas reglas. Una vez tuve una pelea en una discoteca y me pegaron a mí”. “No solo es tirar patadas”, sentenció la subcampeona.

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