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“Cazo jabalíes con aquel arco”

Antonio Rebollo, el arquero que prendió la antorcha olímpica, no ha visto aún mejor manera de inaugurar unos Juegos

Antonio Rebollo lanza la flecha que encendería el pebetero en Barcelona 92. Ampliar foto
Antonio Rebollo lanza la flecha que encendería el pebetero en Barcelona 92. Cordon Press

Se despertó nervioso porque, tras meses de aviones cada fin de semana de Madrid a Barcelona para lanzar miles de flechas, aún no sabía si lanzaría la que sería recordada. Pero la tensión se le pasó entretenida a Antonio Rebollo (Madrid, 1955) al ver desfilar durante horas a deportistas por los bajos del estadio de Montjuïc. La preocupación se hizo responsabilidad cuando le dijeron que la lanzaría él. Lo siguiente fue Epi con la antorcha olímpica, prender la flecha, cojear unos pasos por las secuelas de la polio que sufrió de niño y 67 metros. De sus brazos, al inflamable gas del pebetero.

Pregunta. ¿Sabe que usted fue el centro del mundo?

Respuesta. No es que lo sepa, es que me lo comentan. Mi vida no cambió. Si me hubiera hecho de oro, y hay gente que lo piensa, a lo mejor sería uno de estos hp, que digo yo, que están ahora llevándose la pasta del país y arruinándonos a todos.

P. ¿Qué guarda de aquel 25 de julio de hace 20 años?

R. El traje, que denomino yo de omo, muy famoso por la blancura que daba. Una zapatilla, la antorcha, muchos recuerdos, una réplica de la flecha...

Aunque hay gente que lo piensa, no me hice de oro. Mi vida no cambió”

P. Claro, la original cayó fuera del estadio y se perdió.

R. ¡Qué va! Había gente de seguridad que se encargó de recogerla. La experiencia de los meses anteriores era que la gente se abalanzaba para llevarse las flechas como souvenir. Esa noche, todavía más. Creo que está en un museo.

P. ¿Y el arco?

R. Era y es un arco de caza de madera que uso en ocasiones.

P. ¿Qué es lo último que ha cazado con él?

R. Un jabalí. Lo que me he dedicado a cazar siempre, que es lo que no cuesta dinero. Es a lo que te invita la gente. Además, es la mejor carne de caza en el campo español.

P. ¿Ha visto alguna forma mejor que la suya de encender el pebetero?

R. No, ni me lo planteo. Fue una innovación que otros países copiaron. Como Atlanta, que fue una copia total.

P. ¿También ganó una medalla en aquellos Juegos?

R. Sí, de plata. Fue mi tercera y última medalla, después de las de Nueva York 1984 [los Juegos paralímpicos se disputaron en varias sedes] y Seúl 1988. Además, fui nueve veces campeón de España y en una ocasión de Europa.

P. ¿Tiene posibilidades el tiro con arco español en Londres?

R. Solo va un representante, Elías Cuesta [también competirá Iria Grandal]. Hace 20 años, España fue oro por equipos por sorpresa. Nuestro compañero Elías probablemente lo tenga mucho peor.

P. Julio, viernes. ¿Dónde está?

R. Me acabo de meter un buen desayuno con un botijito aquí, en Torrejón de Ardoz.

P. ¿Qué ha hecho estos años?

R. Tuve puestos en la federación de tiro con arco, en la de personas con discapacidad y en la de caza. Hace un año me echaron a tomar el aire y sigo con mi trabajo de ebanista en el mantenimiento de aeronaves en la base aérea de Torrejón.

P. ¿Talla usted algo?

R. Algún ciervo o jabalí, por entretenerme. He pensado en ir a alguna exposición. A ver si lo vendía por ser el arquero de Barcelona 1992.