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¿Fin a la tanda de penaltis?

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, critica que los títulos se decidan desde los 11 metros y pide una alternativa

 Joseph Blatter y Ángel Maria Villar, en Budapest Ampliar foto
Joseph Blatter y Ángel Maria Villar, en Budapest AFP

De momento, no hay mejor manera que lanzar penaltis para decidir lo que en 120 minutos de competición deportiva no ha podido resolverse de otro modo, pero dentro de dos años podría encontrarse un sustituto para las tandas, a las que casi todos vinculan con el azar. Depende de que Franz Beckenbauer culmine con éxito el encargo que hoy le ha formulado Joseph Blatter, presidente de la FIFA. El suizo, aparentemente disgustado por la “tragedia” de las tandas de penaltis, le ha pedido al grupo que preside el alemán, encargado de recomendar cambios en las reglas del juego, que busque una alternativa. La solución no es fácil, a la vista no solo del tiempo concedido, sino del tiempo que ha pasado desde que las eliminatorias se deciden desde los 11 metros: desde finales de los años setenta, los lanzamientos de penalti deciden títulos. Treinta años de continuas “tragedias”, aunque es la última, sufrida por el Bayern Múnich en su propio estadio, la que parece haber colmado el vaso de la paciencia de los que mandan en el fútbol.

“Cuando el fútbol se dirige a la tanda de penaltis pierde su esencia”, ha comentado Blatter en el Congreso anual de la FIFA en Budapest, Hungría. "El fútbol no puede ser un uno contra uno", ha aclarado después. Franz Beckenbauer podrá proponer una solución para una situación de la que puede sentirse tanto víctima como beneficiado. La fortuna no se distingue por su fidelidad, y en Múnich negó al Bayern su quinta corona europea, cuando el club bávaro había salido vencedor del Bernabéu en semifinales porque ni Cristiano Ronaldo, ni Kaká ni Sergio Ramos acertaron a batir a Neuer desde los 11 metros. De la misma forma, donde hace cuatro años resbaló Terry, el sábado la pifió Schweinsteiger y acertó Drogba, de modo que el Chelsea cambió los lamentos por haber perdido la Liga de Campeones de la temporada 2007-2008 en la tanda de penaltis, la forma más cruel de perder, por la sonrisa en Múnich. La fortuna le devolvió algo que muchos consideraban que le debía.

Cuando el fútbol se dirige a la tanda de penaltis pierde su esencia”

Joseph Blatter, presidente de la FIFA

Hay escaso debate respecto al carácter aleatorio de los lanzamientos de penaltis. Los jugadores llegan cansados después de 120 minutos de esfuerzo, y puede más la capacidad de soportar la presión que la habilidad técnica. Casillas comentó que el Real Madrid tuvo “mala suerte” en la tanda del Bernabéu, y Di Matteo, técnico del Chelsea, ofreció el otro lado de la moneda en Múnich: “Tuvimos un poco más de suerte que el Bayern”. Entre medias, poco queda para los méritos de unos u otros. Tampoco parecía muy ajustado a la esencia del fútbol decidir el ganador lanzando una moneda al aire, y así consiguió Italia pasar a la final de la Eurocopa de 1968, de la que salió campeona. A partir de entonces, se implantó progresivamente la solución hasta ahora vigente: cinco penaltis por equipo, y a partir del quinto, uno a uno, hasta que un equipo falle y el otro acierte.

Ahora Blatter propone estudiar “alternativas”. Ya habló de “tragedia” cuando Italia se impuso a Francia en la final de la Copa del Mundo de 2006, aunque luego propuso resolver todos los empates, también en fase de grupos, con una tanda de penaltis. Los penaltis han encumbrado a porteros como el argentino Goycoechea, protagonista insospechado en Italia 90, o el polaco Dudek, héroe en la final de la Liga de Campeones del Liverpool en la temporada 2004-2005, de la misma forma que han lastrado la trayectoria de jugadores de incuestionable talento por sus fallos en el momento decisivo. El penúltimo caso de una final de un campeonato internacional resuelta en los penaltis ocurrió en la última Copa de África. Zambia se impuso a Costa de Marfil. Drogba anotó su penalti, aunque había fallado otro durante el partido. En 2006, mandó a las nubes el lanzamiento de la tanda en la final ante Egipto. “Drogba está de verdad maldito”, dijo tras el partido contra Zambia L’Equipe, la "biblia" del deporte francés. Pero no hay nadie maldito. Es solo el azar, en forma de tanda de penaltis, que unas veces da y otras veces quita, y que ahora podría tener los días contados.

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