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Bucarest, rojiblanca y en paz

Las dos aficiones conviven en la capital rumana con respeto y unidas con los cánticos

Hinchas del Athletic, se reúnen en una calle de Bucarest.
Hinchas del Athletic, se reúnen en una calle de Bucarest. EFE

“Vuestra gloria, nuestra amistad”, titulaba en portada la edición especial de La Gazeta de Bucarest, ilustrada con el cruce por una calle céntrica de la capital rumana de un aficionado del Athletic, txapela calada, y otro del Atlético. Bucarest, rojiblanca por un día, conocida como la pequeña París por su arco del triunfo, sus palacetes de estilo neoclásico francés impulsados por la aristocracia rumana de principios de siglo, que conforman parte del centro histórico, recibió con una lluvia fina a los primeros de los 24 vuelos regulares llegados desde Madrid. Si la noche previa fue claramente para la hinchada del Athetic, el desembarco de los seguidores atléticos igualó la superioridad numérica de la hinchada bilbaína. Más allá de algún que otro empacho de alcohol y alguna intervención mínima de la policía, no se registraron incidentes mayores. Las dos aficiones convivieron con respeto, aunque afiladas con los cánticos.

El Atlético celebró su comida oficial en la que sorprendió la presencia del agente Jorge Mendes

Solo hubo tensión dialéctica cuando los ultras del Atlético, escoltados por la policía rumana, dieron un paseo por el casco antiguo. Aun así fueron conducidos por callejuelas para evitar que se vieran las caras con grupos numerosos de hinchas del Athletic. Con el combo tan futbolero que componen la cerveza y las salchichas, se empezaron a dar cruces de cánticos entre las aficiones. Si los atléticos coreaban a Arda Turan, los bilbaínos respondían con el clásico “Ari, Ari, Toquero lehendakari” o “Ni Messi ni Higuaín, Muniain”. Aunque hicieron, eso sí, causa común en canciones contra el Madrid y su presidente, Florentino Pérez.

Aún al mediodía, las zonas de fans separadas y habilitadas por la UEFA para evitar enfrentamientos, estaban semivacías. En la del Atlético, una orquesta que interpretaba música y bailes tradicionales de Rumanía se imponía sobre los cantos de los atónitos colchoneros. Con la llegada cada más frecuente de los autobuses procedentes del aeropuerto, el himno del Atlético fue subiendo de decibelios hasta imponer su sonido castizo sobre el del folklore local. Los seguidores del Athletic, por su parte, siguieron conquistando la catedral de la cerveza de Bucarest, Caru Cubere, construida en honor del rey Carlos I y adornada con cristaleras y frescos que rememoran a las iglesias góticas.

A un par de kilómetros del centro, el Atlético celebraba su comida oficial en la que sorprendió la presencia de Jorge Mendes, representante de jugadores del Atlético (Falcao) y de José Mourinho, Pepe y Cristiano Ronaldo, junto a Ana Botella, alcaldesa de Madrid, Vicente del Bosque, o el ex ministro Miguel Sebastian.

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