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El Chelsea, antítesis del Barça

Los ‘blues’, con muchas carencias, vencen a un gran Benfica que jugó una parte con 10

Meireles remata para marcar el segundo gol del Chelsea,
Meireles remata para marcar el segundo gol del Chelsea, Getty Images

El Chelsea no se sonroja si mete a los 11 jugadores en su propio campo para defenderse ante un adversario con 10. Disfruta acumulando zagueros en torno a su portero, Cech, otra vez en forma tras la marcha de Villas-Boas. Aún así, los centrales —Terry y David Luiz— conceden muchas ocasiones de gol. A los blues no les interesa la posesión de la pelota, sino los pelotazos a seguir y la velocidad a la contra. Forma parte de su estructura genética. Stamford Bridge es feliz de que así sea. En el aspecto creativo, Mata es su mejor jugador con mucha diferencia. Y Torres, aunque ha vuelto, estuvo esta vez espeso.

CHELSEA, 2 BENFICA, 1

Chelsea: Cech; Ivanovic, Terry (Cahill, m. 58), David Luiz, Cole; Mikel, Lampard; Ramires; Kalou, Mata (Meireles, m. 78); y Torres (Drogba, m. 87). No utilizados: Turnbull, Essien, Ferreira, Sturridge.

Benfica: Artur; Maxi, J. García, Emerson, Capdevila; Matic, Witsel; Bruno César (Rodrigo, m. 72), Aimar, Gaitán (Yannick, m. 61); y Cardozo (Nelson Oliveira, m. 56). No utilizados: Eduardo, Saviola, Almeida, Rodrigo y Nolito.

Goles: 1-0. M. 20. Lampard, de penalti. 1-1. M. 84. Javi García, de cabeza. 2-1. M. 92. Meireles.

Árbitro: Damir Skomina. Expulsó a Maxi (m. 40) por dos amarillas. Amonestó a Cardozo, Javi García, Bruno César, Aimar, Ivanovic, Ramires, Mikel

41.000 espectadores en Stamford Bridge.

El Benfica cayó con las botas puestas, lleno de orgullo y de buen gusto, impregnado de un cierto aire cruyffista. El cuadro de Jorge Jesus jugó con tanta dulzura en el toque como inocencia en el remate. Liderado atrás por Javi García y arriba por un Aimar pletórico, rompiendo desde la zona de tres cuartos con sus arrancadas y pases en corto, aunque, con un Cardozo inofensivo, muriendo en el área de los blues, encantados de esperar y contragolpear.

El Chelsea es de los pocos equipos que convierte un saque de su portero Cech en una acción de gol. Cuidado con sus balonazos: el que persiguió Cole al entrar en el área propició el atropello de Javi García y el consiguiente penalti transformado por Lampard. La falta de Javi García fue la propia de un centrocampista. Ante las bajas de sus centrales, Jorge Jesus había improvisado una defensa en la que Javi García retrasó su posición, el lateral izquierdo Emeron la centró y el desterrado Capdevilla entró en la alineación y volvió a la Champions tres años después. Su actuación fue tan digna como la de sus compañeros.

El árbitro amonestó con más facilidad a los benfiquistas y Maxi Pereira vio la segunda amarilla antes del descanso. Aimar se quejó del trato discriminatorio. Mikel, por ejemplo, solo vio una amonestación por tres entradas por detrás. Pese a la ventaja, el Chelsea nunca estuvo cómodo hasta que Meireles sentenciara en una contra en el tiempo de descuento. Mata participó poco y Torres erró en los controles y en los pases.

El Benfica entró en la segunda parte con la misma apuesta estética, acercándose a Cech con un disparo enroscado de Cardozo y, a continuación, un tirazo de Aimar a la parte exterior de la red. Torres recordó con un regate a Emerson en el balcón del área que es un jugador nuevo. También que su conexión con Mata es clave en esa resurrección. El mediapunta asturiano entró más en juego y eso lo agradeció Stamford Bridge.

Pero Jorge Jesus les concedió el último cuarto a tres jóvenes talentos —Yannick, Nelson Oliveira y Rodrigo— para mantener vivo el espíritu hasta el final. Mucho más con el gol de cabeza al primer palo de Javi García, tras el centro de córner de Aimar, en una nueva muestra más de las carencias defensivas de los blues, que resolvieron, cómo no, en una arrancada de Meireles a la contra. Son la antítesis del Barça, su rival en semifinales.