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Miedos adolescentes

Gracias a una temporada extraña y acortada, equipos más pequeños pueden tener una oportunidad de ganar el anillo

Kendrick Perkins, de Ocklahoma, comete falta sobre Gasol.
Kendrick Perkins, de Ocklahoma, comete falta sobre Gasol. EFE

Mi primera cita fue el resultado de meses de despreocupación: de notas ridículas que nos pasábamos en Geometría, de flirteo distraído en Química y de una jocosa pregunta durante la comida: “¿Qué dirías si te invitase a ver una película?”.

Entonces, antes de la cita en sí, empezaba a hacer planes. Pensaba adónde iría, a qué hora estaríamos allí y las infinitas combinaciones de lo que podría decir ella cuando llegáramos. Incluso preparaba una lista de preguntas que le podría hacer en el caso de que nos quedáramos sin cosas de las que hablar. ¿Cuál era su última comida ideal? ¿Qué opinaba de la pena de muerte? ¿Quién querría que fuera a su funeral? (podía ser morboso a los 16 años).

Y todo porque quería que la cita saliera perfecta. Era mi oportunidad, suponía, y no quería fastidiarla.

La temporada de la NBA ha entrado en su último mes. Los mejores equipos ya se están preparando para los playoffs. El equipo de entrenadores de los Bulls de Chicago hace horas extras con las piernas lesionadas de Derrick Rose. Mike Brown sopesa nuevas formas de incorporar a Ramón Sessions. Los Spurs de San Antonio fichan a cualquier veterano disponible. Los Heat de Miami se preguntan por qué el hecho de tener a dos de los cinco mejores jugadores de la NBA no está funcionando tan bien como debería. Las batallas de rigor entre los Goliat de la Liga.

Equipos como Denver, Filadelfia, Indiana y Atlanta pueden tener una oportunidad única de ganar la NBA

Pero Derrick Rose podría seguir lesionado. Los Lakers podrían no acoplarse. Stephen Jackson puede haber sido una mala idea. Los Heat podrían seguir confusos.

Los equipos como los Nuggets de Denver, los Sixers de Filadelfia, los Pacers de Indiana y los Hawks de Atlanta, pronto caerán en la cuenta de que, gracias a una temporada extraña y acortada que ha vuelto vulnerables a los equipos que normalmente serían favoritos, pueden tener una oportunidad de ganar un campeonato de la NBA.

Los David de la Liga se verán tentados a intentar algo descabellado: idear un plan para aprovechar la oportunidad que se les presenta por un año distinto a cualquier otro. ¿Quizás un planteamiento defensivo diferente? ¿Quizás un despliegue ofensivo inesperado? ¿Quizás solo tirarán de tres?

El resultado será tan impredecible como lo que me ocurrió después de mi primera cita. Vimos un partido de baloncesto universitario, nos comimos una hamburguesa y fuimos a ver una película. Y luego, el lunes, la chica no quiso saber nada de mí. A lo peor porque yo olía raro o porque había dicho algo que le hubiera molestado (o había hablado demasiado sobre la muerte). Pero probablemente fue porque olvidé lo que le animó a salir conmigo en primer lugar: la espontaneidad, la falta de miedo y la ausencia de planificación.

Si los equipos, como los Nuggets, los Sixers, los Pacers y los Hawks piensan demasiado en el final de sus temporadas, seguramente fracasarán igual que fracasé yo. Porque lo mismo que les pasa a los adolescentes en las citas les pasa a los que tienen menos posibilidades de ganar un campeonato de la NBA: pensar demasiado solo conduce a pasar una noche de lunes llorando en la almohada.

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