Salvio, la única alegría

Un golazo del extremo en el último suspiro da al Atlético la victoria (2-1) sobre el Hannover

Falcao trata de abrirse paso ante Pogatetz.
Falcao trata de abrirse paso ante Pogatetz.Jasper juinen (Getty)

Solo un gol al final de Salvio valió la alegría del Calderón. Fue un tanto que sacó las telarañas de la escuadra después de desviar un defensa ligeramente el balón. Un tanto que valió la entrada y que descomprimió al Atlético, descompuesto hasta el último minuto, sin ideas ni fútbol, sin nada. Desgastada la efusividad que supuso la llegada de Simeone y la instauración del contragolpe por bandera, el Atlético es un equipo al que se le presupone gran caché pero que juega como pequeño, sobre todo porque le quema la pelota y porque no hay manera de que retuerza a los rivales. Su fútbol no es pegadizo, el ataque es ocasional y ya se festejan las faltas laterales y los córners, puro estilo inglés. Una falta le dio un gol y una contra del Hannover, aún más abrochado y vertical en la carrera, le supuso otro. Pero Salvio enganchó el esférico en la frontal tras una cesión de Falcao y validó la racanería. Fue un triunfo apretado que deja abierta la eliminatoria, pero fue, al fin y al cabo, un triunfo.

Ocurre que Atlético ya no persigue el toque, por lo que no le queda otra que ir detrás de la pelota. Al menos contra equipos que la pretenden jugar por abajo. No fue el caso del Hannover, sin complejos con su propuesta, primaria y defensiva, que de buena gana confesó que el balón le interesaba bien poco, lo justo para darle un par de puntapiés y meterlo en el área contraria. Sin ambiciones de posesión, al cuero bien le pudieron salir chichones de los patadones que recibió. La diferencia, en cualquier caso, estriba en que el Atlético tiene algo más que velocidad con intérpretes como Koke y Arda Turan, capaces de filtrar pases donde nadie lo imagina, y Falcao, hábil para meter el gancho y el remate en el mejor de los momentos. Es otro fútbol. El que quiere Simeone y en el que dice reconocer a su Atlético; el que por el momento no le alcanza en la Liga, pero que le va de rechupete en Europa.

ATLÉTICO, 2 - HANNOVER, 1

Atlético de Madrid: Courtois; Juanfran, Godín, Miranda, Filipe Luis; Gabi, Mario Suárez, Arda Turan, Adrián (Salvio, m. 70), Koke (Diego, m. 61); y Falcao. No utilizados: Asenjo; Tiago, Assunção, Domínguez y Perea.

Hannover 96: Zieler; Cherundolo, Eggimann, Pogatetz, Pander (Schulz, m. 70); Stindl, Schmiedebach (Konan Ya, m. 56), Pinto, Rausch; Schlaudraff y Diouf (Abdellaoue, m. 82). No utilizados: Miller; Haggui, Lala y Chahed.

Goles: 1-0. M. 10. Falcao remata de cabeza una falta lanzada por Gabi. 1-1. M. 38. Diouf empuja un pase de Stindl. 2-1. M. 90. Salvio, tras una cesión de Falcao.

Árbitro: L. Stéphane (Francia). Amonestó a Juanfran, Gabi, Godín y Diego.

Vicente Calderón: 42.000 espectadores.

Para el Hannover el juego se disfruta en un suspiro, que es el tiempo que ataca y se despreocupa del retrovisor, cuando lanza el contragolpe. El resto, armonioso en los movimientos defensivos, con marcajes al hombre puntuales, con coberturas multiplicadas, lo pasa abrigado en casa. Una apuesta que al Atlético no le desagradó, más que nada porque juega con cuatro hombres por delante de la pelota en momentos de generosidad. Ni le va ni le viene la hoja de instrucciones del contrario; la contra es su biblia. Así, acostumbrado a jugarla en vertical, no pudo cambiar de traje en el Calderón. Sí que tocó atrás, cómodo y sin nadie que le fatigara, pero pronto lanzaba el pase largo, exigencia porque los medios no bajaban a recibirla, porque los interiores actuaban de extremos. Por eso ya no sorprende que en la primera jugada del partido el Atlético saque del centro y continúe con un zapatazo en búsqueda de la carrera, de una segunda jugada.

Sin ingenio ni ideas para romper las líneas germanas, el Atlético persistió en su idea. Balones colgados, pelea de Falcao, rebotes de chiripa y llegadas desde la segunda línea por si se encuentra una joya. Apenas la halló, más allá de una contra finalizada por Adrián de disparo demasiado cruzado. Pero le bastó una falta cerca del círculo central para que Gabi la calzara por debajo y para que Falcao, que está en todas, la cazara al vuelo. Un remate a puerta, un gol. Un contratiempo menor, en cualquier caso, para el Hannover, que siguió en sus trece: toda la presión en su campo, más contragolpes y todos diluidos en la zona de tres cuartos. Todos menos uno. El que autorizó Filipe Luis, que se durmió en los laureles, dejó el hueco a su espalda y Stindl sacó un centro medido a la carrera de Diouf, que alargó la pierna para enviar el cuero a la red.

Necesitado porque el resultado no le daba, el equipo se resistió a la impotencia. Se atrevió Gabi con una conducción, lo que le valió un pasillo y un pase a Falcao, un remate desajustado, pero al menos una rampa para llegar al marco rival. Juanfran se desató de la retaguardia y probó el eslalon sin éxito. Y Koke y Arda Turan se tiraron al centro para intentar enlazar con Falcao por raso. Hasta Diego pidió su cuota de protagonismo, con pases imposibles, con una chilena que quitó el hipo. Pero no se dio el gol y sí la respuesta del Hannover con un remate de Diouf a pase de Konan Ya que a punto fue gol. Fue otra contra. Pero el cupo, por excesivo, estaba cubierto. Faltaba la segunda jugada del Atlético. Esa que procuró Falcao y que reventó Salvio. Un gol, una victoria y una única alegría.

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