La visión dañada, la ambición intacta

Marc Márquez, subcampeón de Moto2, se entrena en cross a la espera de recuperar totalmente la vista cuatro meses después del accidente de Malasia

El piloto Marc Márquez
El piloto Marc MárquezMARCEL.LI SAENZ

Nadie sabe a ciencia cierta si recuperará totalmente la visión. Nadie ha podido asegurarle que se enfundará el mono la primera semana de abril, cuando dará comienzo el Mundial de motociclismo. Pero ni por esas se le borra a Marc Márquez la sonrisa del rostro. Está tranquilo y feliz. Dice que no para quieto un momento. Y conserva toda la ambición que le hizo campeón de 125cc en 2010 y le convirtió en piloto revelación de Moto2 el año pasado, cuando fue subcampeón y sumó más victorias que nadie, siete -Bradl, el ganador, se apuntó cuatro carreras-. Cuatro meses después de una caída desafortunada durante los entrenamientos del gran premio de Malasia, que le impidió volver a competir y terminar una temporada en la que aspiraba al título, el piloto español sigue sin recuperarse completamente de los problemas de visión en el ojo derecho causados por un traumatismo craneal en el accidente.

De hecho, y pese a que inicialmente se confió en el reposo para solucionar los problemas de visión doble, el de Cervera (Lleida) fue intervenido quirúrgicamente el pasado 16 de enero. Los médicos consideraron necesaria la cirugía para garantizar su regreso a los circuitos. Sin embargo, todavía hoy, y a pesar de que los avances desde que fue operado han sido notables, Márquez, de 18 años, no ve perfectamente cuando debe mirar hacia arriba. “Ya nos avisaron de que esto necesitaría su tiempo. Pero somos optimistas”, concedía hoy por la mañana Emilio Alzamora, su representante y director deportivo del equipo.

El piloto no ve perfectamente cuando debe mirar hacia arriba

“La ventaja de Marc es que es un chico muy positivo y lo transmite a los demás. Tenemos confianza en que la recuperación irá bien”, añadía. “Esto me hace coger fuerzas. La pretemporada será más corta de lo previsto y seguramente no empezaré el Mundial como hubiera deseado, pero el equipo ya lo tiene todo preparado para hacer tantos entrenamientos como podamos lo antes posible”, indica el piloto, que ha aparecido por vez primera en público en la celebración de un acto promocional con su nuevo patrocinador, Garmin, empresa de GPS.

Dice que, aunque a diferencia de sus rivales en Moto2 no ha podido subirse aún a su moto de 600cc, no ha tenido tiempo para aburrirse este invierno. “Físicamente estoy incluso mejor que otros años. He trabajado mucho en el gimnasio, además he hecho mucha bici y hace días que me entreno con la moto de cross”, explica. No puede rodar por asfalto, pero sí hacer motocross. “Me encuentro seguro. Hasta que la vista no se estabilice no puedo mirar hacia arriba y ese gesto es muy habitual en la velocidad, pero no en el cross”, puntualiza.

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Mientras él se lo toma con paciencia el resto de corredores de la categoría intermedia se ponen a prueba estos días en Jerez, donde habrá entrenamientos oficiales a mediados de marzo. Si Márquez podrá medirse a sus rivales o no en el circuito andaluz es todavía una incógnita. Eso sí, su equipo lo tiene todo listo para realizar tantos tests privados como sean necesarios. Y planea sesiones en Portimao (Portugal) para el mes de marzo. Además, Suter, la fábrica que le proporciona la moto, se encarga de que al equipo de Alzamora no le falte información. “Creo que llegaré a Catar, y ojalá pueda recuperar el ritmo antes en Portimao, pero de momento lo importante es recuperarme. La moto con la que están corriendo ahora los otros pilotos de Suter es prácticamente la misma con la que yo terminé la temporada: las geometrías, el chasis o el basculante son prácticamente idénticos”, señala Márquez, relajado, confiando en que su talento pondrá el resto cuando su visión se lo permita.

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