Mirotic tumba al Maccabi

El Madrid abruma al conjunto israelí (88-64) con una exhibición del ala-pívot en la despedida de Rudy

Antes de la marcha definitiva de Rudy Fernández, Nicola Mirotic opositó a la plaza de líder del equipo. El Madrid de Laso es un grupo feliz, desatado ante su público y con recursos suficientes para sobrevivir a la marcha de sus NBA como demostró tumbando con suficiencia al Maccabi en un duelo intenso.

Casualidades burocráticas mediante, Rudy regresaba antes de haberse ido. No fue su noche, se quedó en blanco (cuatro rebotes y tres asistencias) pero su sola presencia disparó las endorfinas en la Caja Mágica, más entusiasta y abarrotada que nunca (11.482 espectadores). Pero con Rudy maniatado por Langford y Schortsanitis causando estragos en la zona, el Madrid sufrió para encontrar el tranquillo al partido. Incapaz de contener los 150 kilos de Baby Shaq, Tomic se cargó con dos faltas personales en los dos primeros minutos. Tampoco Begic encontraba el antídoto. Pero este Madrid tiene infinitas soluciones. Ante el Maccabi, fueron Llull y, sobre todo, Mirotic los que descifraron el camino. El base, entregándose a una dirección vibrante como marca el manual de Laso. El ala-pívot, luciendo muñeca y sumando galones. Entre ambos firmaron 19 de los 22 puntos de su equipo en el primer cuarto para marcar territorio.

Real Madrid, 88-Maccabi, 64

Real Madrid: Llull (9), Rudy (-), Suárez (7), Mirotic (26), Tomic (3) -cinco inicial-, Sanz (2), Pocius (12), Felipe Reyes (7), Sergio Rodríguez (5), Mirza Begic (-) y Carroll (17).

Maccabi: Smith (7), Eliyahu (11), Ohayon (-), Langford (18), Schortsanitis (9) -cinco inicial- Papaloukas (2), Hendrix (10), Blu (-), Pnini (3), Burstein (-), Scheyer (-) y James (4).

Parciales: 22-15, 26-25, 18-11 y 22-13.

Árbitros: Guerrino Cerebuch (ITA), Robert Lottermoser (ALE), Rustu Nuran (TUR). Sin eliminados.

Caja Mágica. 11.482 espectadores.

No le iba mal al Maccabi y decidió explotar la veta de Schortsanitis. El titán griego sumaba en cada acción una nueva falta en el casillero de los pívots madridistas hasta que cayó la segunda de su cuenta y David Blatt le envió al banquillo para condurar su fuerza. Hendrix le cogió el relevo con menos intimidación pero más tino. Pero era la noche de Mirotic. El montenegrino firmó un primer periodo descomunal con 22 puntos (con cuatro de cuatro en triples), cuatro rebotes, una asistencia y cuatro faltas recibidas para un 27 de valoración. Entregado a su talento, el Madrid dio el primer estirón de la noche (37-23, mediado el segundo cuarto). Pero un parcial de 2-15 coincidiendo con el despertar de Eliyahu, minimizó los daños para el Maccabi (39-38, a 2.30 para el descanso).

Los israelíes llegaban a Madrid sin Farmar, desde hace días en Estados Unidos presto para arrancar la NBA con los Nets de Nueva Jersey. Sin su estrella, el Maccabi el perdía a su mejor anotador (14,1), reboteador (4,7) y asistente (4,1) y el Madrid se libraba de su verdugo en el encuentro disputado en Tel Aviv, donde el norteamericano firmó 27 puntos, cuatro rebotes, cinco asistencias y ocho faltas recibidas para un total de 35 puntos de valoración. Y, a pesar de su gen competitivo, acabaron por sucumbir a su ausencia.

El Madrid aceptó el reto de medir sus prestaciones y valorar su vuelo en la competición ante el subcampeón de Europa. Los blancos respondieron con creces. Un triple de Sergio Rodríguez cerró el primer periodo y otro de Suárez abrió el segundo para elevar la ventaja del conjunto madridista por encima de los 10 puntos (51-40). Las ayudas en defensa ante Schortsanitis comenzaron a funcionar, Tomic salió de su letargo, El Chacho cogió la batuta, Mirotic siguió iluminado y Carroll se sumó a la cita. Ahí dimitió el Maccabi y se desató una nueva fiesta en la Caja Mágica al grito de "¡Rudy, quédate!".

Mirotic entra a canasta en el partido ante el Maccabi.
Mirotic entra a canasta en el partido ante el Maccabi.DANI POZO (AFP)

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