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El Baskonia baja a la tierra

El Nancy francés doblega al Caja Laboral al amparo de su espíritu africano

Parecía un mano a mano entre un pívot bosnio, Teletovic, y un pívot nigeriano, Akingbala. Venga, vamos a resolver esto entre nosotros y el resto que corra y salte mientras tú y yo recuperamos el aliento yendo y viniendo de un lado a otro. Parecía eso, pero en realidad no lo era. Sobre todo porque el Nancy tiene más enjundia que el papel de cenicienta atribuido alegremente desde el comienzo. El equipo que dirige el estrambotico (por sus corbatas de barretina sobre un indiscreto fondo negro) Monschau, tiene más polvorín del que se antoja a sus rivales. No es solo la estrella fulgurante del NBA Batum (Blazers), todo un acontecimiento en la localidad francesa. Es más. Es, o ayer al menos lo fue, el baloncesto africano que encabezan el base y el pívot, el origen del basket.

Nancy, 90; Caja Laboral, 85

Sluc Nancy: Linehan (7), Shuler (4), Batum (21), Samnick, Akingbala (26) —cinco inicial—, Amagou (16), Grant, Badiane, Moerman (13), Sylla (3).

Caja Laboral: Prigioni (3), Oleson (8), N. Bjelica, Teletovic (24), Seraphin (12) —cinco inicial—, Dorsey, Ribas (9), San Emeterio (19), Bjelica (2), Heurtel, Williams (6).

Arbitros: Gkontas (Grecia), Latisevs (Letonia) y Geller (Bélgica). No hubo exclusiones.

6.027 espectadores en el Palais de Sports Jean Weille de Nancy.

El nigeriano Akingbala se plantó en 18 puntos casi sin sudar, como mirando al graderío, con una potencia física descomunal y un nivel de acierto aún más preocupante para el Baskonia. Cuando se cansó (todo tiene un límite) surgió el base, el marfileño Amagou, para socorrer el marcador del Nancy, mientras Batum, el adorado, seguía calentando la muñeca.

El Baskonia resistió estoico, al amparo de su pareja mágica: Teletovic-San Emeterio, dos tipos finos en el enceste de lejos y de cerca, pero además volcánicos en defensa. El resto titubeaba, permitiendo que el partido se manejara en parámetros que podían augurar un final de esos que requieren hielo en el corazón y calor en las muñecas.

No llegó a tanto. En cuanto se sumó a la cuadrilla del Nancy el americano Batum, al Caja Laboral le tembló el ánimo. No en vano entre los dos africanos y el chico de los Blazers conquistaron 63 de los 90 puntos de su equipo. Muchos puntos en la canasta del Baskonia que acostumbra a cerrar el aro como principio de su éxito. Para eso era el líder de un grupo donde predomina la igualdad y quizás se resuelva por tropiezos o basket average.

Anduvo resistiendo el Baskonia hasta que se enredó en una vorágine de triples sin efecto alguno, más apresurados que lógicos, más urgentes que necesarios, sometido al implacable acierto del Nancy cada vez que enfocaba la canasta rival y la encontraba de todas las maneras posibles.

Le faltó tacto al Caja Laboral para buscar a sus pívots, para no confiarlo todo a una muñeca que ya chasqueaba, para no fiarse solo del carácter de sus dos almas, Teletovic y San Emeterio que habían hecho más de lo posible frente a un rival que disfrutaba en cada jugaba que imaginaba y resolvía. La derrota no amarga los cálculos del Baskonia, pero sí le amenaza esa jerarquía que parecía imponer en un grupo del que se sentía como ausente, por supremacía. Ayer bajó a la tierra.

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