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La filosofía millonaria de los Pozzo

El Udinese, gobernado desde 1986 por esta familia, no solo se enriquece con las ventas a cada curso, sino que también es el líder de la 'Serie A'.- Hoy se bate con el Atlético (19.00. 'Cuatro')

En los últimos 25 años, en las arcas del Udinese han entrado 300 millones de euros. Son los ingresos producidos por la venta de un sinfín de jugadores: desde Balbo y Sensini hace casi dos décadas, pasando por Bierhoff y terminando por Alexis Sánchez, Inler y Zapata, este verano. Los tres juntos no costaron más de 4 millones; el club los ha venido por 62. Y sin perder su esencia. El Udinese sigue líder en la Serie A. Es la filosofía de la familia Pozzo: comprar por uno y vender por 10 o incluso por 100.

¿Pero quién es la familia Pozzo? El padre, Giampaolo, tiene ahora 70 años y se hizo con el club en 1986. Hincha del Udinese desde pequeño, iba al estadio del Friuli con Giuliana, su mujer (prima del presidente del club en los años 60). Muchas veces se llevaban a Gino, el hijo, el que ahora a sus 45 años maneja la política deportiva del club. Aquel chico que viajaba para seguir al equipo fuera de casa cuando estaba en Tercera, es ahora el responsable del mercado del Udinese y de una red de ojeadores en la que invierte 13 millones de euros al año. El doble casi de lo que ingresa el club por las entradas (siete millones). Casado con una catalana, vive en Barcelona desde hace 20 años.

"Giampaolo es de los presidentes que hay que proteger. Siempre se lo digo a mis jugadores. Es un hombre exquisito y sabio. Pero el mérito de que el Udinese sea el club en el que se fijen los demás equipos italianos es de Gino. Él ha cambiado la mentalidad de este club", cuenta Francesco Guidolin, el entrenador del Udinese. Giampaolo, el padre, es el que está en las oficinas del club todos los días. Gino, el hijo, el que toma todas las decisiones. No se ficha ni se vende ningún jugador sin su consentimiento. "En sus primeros años, Giampaolo se dejaba aconsejar por todos, compraba mal y vendía peor. No paraba de cambiar entrenadores. Todo cambió en 1993, cuando Gino, recién licenciado en mercadotecnia, entró a formar parte del club", relata Guido Gomirato, periodista del Gazzettino y uno de los que más conoce la familia Pozzo. "Es gente que sabe mucho de fútbol, sobre todo Gino, el verdadero líder, el regista hablando en términos futbolísticos", subraya Andrea Carnevale exjugador y ahora jefe de los ojeadores del Udinese.

"En realidad no hay ningún secreto", afirma Gino Pozzo, que desde hace dos años tiene a un equipo satélite en España, el Granada. "El nuestro es un modelo desarrollado con el tiempo. Como no podemos competir con las ofertas de otros clubes, decidimos hacer un trabajo alternativo: buscar talentos y formarlos", explica. "El Chelsea, el Manchester, el Inter, el Arsenal y los equipos portugueses están en todos los sitios. Buscan el producto seguro cien por cien. Nosotros apostamos al 50%, que venga a Udine y que en un par de años se convierta en un buen jugador", añade Carnevale. 13 de esos talentos recalaron el año pasado en el Granada, que subió a Primera. "Este año son muchos menos porque la Primera es demasiado exigente", añade. El Udinese les paga la ficha y ellos se forman como jugadores. "Todos no pueden estar en el Udinese. Y en lugar de repartirlos entre 10 equipos, preferimos hacerlo entre dos, así los tenemos más controlados", matiza.

La colaboración con el Granada es fruto, dice Pozzo, de la relación con Quique Pina. Con él trabajó Gino en los tiempos del Murcia. "Me fío de su filosofía de trabajo porque es como la nuestra", asegura Pozzo hijo. Esa filosofía es la que, precisamente, cambió cuando llegó al club italiano en 1993. "Durante los 10 primeros años [1986-96] nos pusimos en manos de managers externos y estábamos sujetos a demasiados cambios porque cada uno de ellos llevaba sus ojeadores y cada entrenador hacía lo mismo. No había manera de trabajar a largo plazo. Hasta que decidimos invertir en colaboradores estables, toda gente elegida por nosotros, según nuestra filosofía que no dependiera del manager o del entrenador de turno", explica Pozzo.

De Udine a Granada, de Granada al Cádiz. "Lo que ya no podíamos hacer con el Granada porque la exigencia de Primera es demasiado alta para formar talentos, lo hacemos ahora con el Cádiz", dice Pozzo. Y si todo sale bien, del Cádiz de vuelta a Udine. De allí han salido este año Alexis Sánchez con destino a Barcelona, Inler -un joven fichado del Zurich- hacia Nápoles, y Zapata hacia Vila-real. Costaron 4 millones; permitieron ingresar 62. Es la mina de oro del calcio italiano.