Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rico, pero vacío

Iñaki Bea, jugador del Wacker Innsbruck, austriaco, desvela que el Salzburgo tiene dinero por el patrocinio de Red Bull, pero no el cariño de la gente

El escudo del Salzburgo, el equipo austriaco al que esta noche se enfrenta el Athletic en la Liga Europa (21.05, Canal+), parece un anuncio de bebidas energéticas. En la parte de arriba figura el nombre de la empresa Red Bull y a ambos lados aparecen sendos toros rojos, el símbolo de la compañía. Solo un balón en el centro recuerda que la insignia pertenece a un club de fútbol. Todo en el Salzburgo, de hecho, está relacionado con las misma bebida: los dos toros aparecen en las camisetas y en la gradería del estadio, y hasta el propio nombre del club, que oficialmente se llama Red Bull Salzburgo, tiene que ver con la empresa, que compró la entidad en 2005 e hizo una fuerte inversión. La apuesta se tradujo enseguida en buenos resultados. En los últimos cinco años, el equipo ha ganado tres Ligas austriacas, convirtiéndose en el dominador de la competición, aunque su actuación más destacada en Europa llegó en 1994 bajo el nombre de Casino Salzburgo, cuando fue finalista de la Copa de la UEFA, que perdió frente al Inter. En la temporada 2009-10, además, consiguió ganar dos veces al Villarreal en la fase de grupos de la Liga Europa. Ahora espera repetir la historia ante el Athletic.

"El club tiene muchísimo dinero y se nota en un montón de detalles. El estadio, por ejemplo es un espectáculo. Los focos iluminan una barbaridad, la hierba está cuidadísima...", explica Iñaki Bea, futbolista vasco que, tras pasar por equipos como el Murcia y el Valladolid, lleva dos temporadas jugando en el Wacker Innsbruck, equipo que se enfrentó al Salzsburgo en la Liga austriaca el pasado fin de semana. La fuerte inversión de Red Bull, sin embargo, no ha levantado demasiada expectación entre el público. "La gente no se identifica con ese equipo, le ven como algo soso, insípido.Están más volcados con el Austria Salzburgo, que recoge el espíritu del club histórico de la ciudad y que ahora está en Tercera", apunta Bea. Por eso, en un estadio de 31.895 espectadore, la media del curso es de 11.008. En lo puramente futbolístico, la temporada del equipo no está siendo tranquila. Lleva desde el 18 de septiembre sin ganar en la Liga, es tercero y el entrenador, el holandés Ricardo Moniz, comienza a estar en el alambre. "Para ellos, cualquier cosa que no sea ganar el título es un fracaso y no van por buen camino. El entrenador no tiene las ideas claras y no tienen ni un sistema ni un estilo ni una alineación definidos", explica Bea, quien destaca que el equipo suele presionar muy arriba en la Liga: "A nosotros nos agobiaron mucho al principio del partido, pero no creo que frente al Athletic salgan así. Irán a esperar".

Buena prueba de la inestabilidad de la alineación y del sistema de juego es que solo el portero, el sueco Gustafsson, ha participado en todos los partidos esta campaña. "Con los pies es un desastre, en España tendría el nivel justo para Segunda, pero es muy sobrio y va bien por arriba", explica Bea. En la zaga, destaca Schiemer, que puede jugar de mediocentro o de central. "Tiene buena salida del balón, aunque si juega de central es muy blandito" apunta Bea, quien alerta sobre la peligrosidad del lateral Schwegler: "Saca larguísimo de banda, una barbaridad, y puede provocar fácilmente un córner y ahí son muy peligrosos". Chema Antón, lateral izquierdo valenciano que fichó por el Salzburgo en verano, no juega desde agosto.

En el centro del campo, el peligro lo pone Jantscher, máximo goleador del equipo con cuatro tantos, pero se perdió el último partido por lesión y es duda para el choque frente al Athletic. Su ausencia se uniría a la también importante del ariete brasileño Alan, el héroe del Salzsburgo en la fase de clasificación para la Liga Europa al lograr seis dianas, que se lesionó en la rodilla a finales de agosto y aún le quedan cuatro meses de recuperación. Su puesto en punta lo suele ocupar Maierhofer, un tanque de 2,02 metros, o Wallner, que el año pasado marcó 18 tantos. "Wallner es un delantero ratonero, mientras que Maierhofer va muy bien de cabeza y no da un balón por perdido", subraya Bea, quien matiza que el Salzsburgo no opta por mandar balones para que su torre se busque de la vida. "Todo el juego pasa por el mediapunta, el brasileño Leonardo, que es el jugador más desequilibrante de la Liga austriaca. Tiene nivel para jugar en la Primera División española, pero es muy anárquico, capaz de lo mejor y de lo peor. Se mete muy bien hacia dentro, pero es muy egoísta", explica Bea.

Con todo, el futbolista vasco no cree que el Athletic pase apuros ante el Salzburgo, por más que los austriacos ganaran al Slovan Bratislava con claridad (3-0) en su segundo partido de la Liga Europa. En el primero, el Paris Saint Germain les superó sin problemas (3-1). Bea lo tiene claro: "No doy opción a la sorpresa, y cuando hablo de sorpresa me refiero a un empate".