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La última parada de Marcus Brown

El escolta, ex jugador de Unicaja durante la única Liga del club y máximo anotador de la historia de la Euroliga, anuncia su retirada

A los 37 años, Marcus Brown (Arkansas, Estados Unidos; 1974) ha decidido poner fin a su carrera tras 15 años burlando defensas, especialmente en el viejo continente. El escolta, que ayudó al Unicaja a levantar la que hasta ahora es su única Liga, se retira con un envidiable palmarés forjado en 11 equipos y que le deja como máximo anotador de la historia de la Euroliga, la máxima competición europea (2.715 puntos, una media de 15,3 por encuentro), aunque nunca logró ganarla.

Con el número 46 del draft dentro del glamuroso curso del 96 -que incluyó a futuras estrellas de la liga estadounidense como Kobe Bryant, Steve Nash y Allen Iverson-, sus primeros pasos en la NBA fueron complicados. Pocos partidos y minutos con Portland como novato, ninguno en su segundo año en Vancouver, un curso entero en el dique seco por una grave lesión de rodilla y apenas seis partidos antes de ser cortado los Pistons. Entre medias, un escarceo rumbo a Francia con el Pau-Orthez, con el que ganó la liga, y que fijó su decisión de poner rumbo a Europa para el resto de su carrera. "Quería jugar. Algo tan simple como jugar al baloncesto. Cuando te apasiona mucho algo y te lo quitan, no sabes qué hacer contigo mismo", aseguró.

De nuevo en el país galo, volvió a mostrar su talento llevando en esta ocasión al Limoges a lo más alto. Liga, Copa y Copa Korac, precisamente ante el Unicaja. Pese a doblegar al conjunto andaluz gracias a los 22 puntos de ventaja obtenidos en la ida, el ambiente que vivió en el Ciudad Jardín a buen seguro le influyó para firmar por los malagueños años después y restituirles con el título de la ACB: "Viajamos a Málaga sin esperarnos la encerrona. Fue increíble lo que vivimos en el viejo pabellón. El griterío de la afición nos impedía oír nada de lo que sucedía en la pista, sufrimos mucho esa noche".

Pero los títulos no calmaban el espíritu inquieto de Brown, siempre dispuesto a emprender nuevos viajes. Así, pasó por la Benetton de Treviso -con la que se midió al Kinder Bolonia de Ginobili y Smodis-, firmó por el Efes Pilsen y sumó dos Ligas turca a su palmarés e hizo lo mismo en Rusia, con el CSKA de Moscú.

Ya con 31 años se unió al Málaga y su participación fue fundamental para que el equipo conquistara su única ACB. Barrieron 3-0 en la final al Caja Laboral -por aquel entonces Tau Cerámica- y cerró unos playoffs en los que promedió 11 puntos por partido, incluyendo 31 en el quinto y definitivo partido de la serie ante el DKV Joventut, en las semifinales. Únicamente se le resistió, aunque con tenacidad, la Euroliga, en la que se tuvo que conformar con las distinciones individuales, siendo nombrado en el primer quinteto de la temporada 2003-2004 y en el segundo de la 2004-2005. Por equipos, fue tercero en la Final a Cuatro de 2007, con los andaluces, antes de abandonar el club ese verano, lastrado por los problemas físicos. Pero dejó su huella en la competición, ya que además de máximo anotador también es el jugador que más tiros libres ha anotado (688), el sexto que más triples ha logrado (323), el noveno que más asistencias ha repartido (457) y el décimo en recuperaciones (184).

Brown siguió acumulando puntos y títulos en sus últimos años -tres temporadas en el Zalgiris Kaunas y una en el Maccabi Tel Aviv-. Su carrera deja un reguero de nueve ligas nacionales y el Zalgiris -su último equipo, en el que acabó ejerciendo también como entrenador- le homenajeará en el partido inaugural de la Euroliga, en el que se medirá a otro de los conjuntos con los que acribilló canastas, el CSKA de Moscú. Entonces, Brown echará el freno, para descanso de las defensas.

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