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Morne Steyn, la eficacia minimalista

El apertura de Sudáfrica, que estuvo a punto de perderse el Mundial, es el máximo anotador de la cita con una patada sencilla

Desde que Jonny Wilkinson fallara cinco patadas de ocho intentos en su primer partido del Mundial, contra Argentina, se han sucedido las críticas y las acusaciones al balón del torneo. Pero, esta semana un jugador soltó: "Si no estás pateando bien siempre buscas excusas". El que acusaba al gran Wilko era Morne Steyn, el apertura de Sudáfrica y máximo anotador del torneo (suma en total 53 puntos). Steyn liderará a los Springboks en el partido de cuartos contra Asutralia (7.00, C+ Deportes), pero su camino hasta ese partido no ha sido fácil y a poco más de un mes del inicio del torneo su seleccionador, Peter de Villiers, le amenazó con dejarle fuera del torneo.

Desde que debutara con la camiseta verde y oro de los Springboks en 2009, Steyn ha sido un fijo en las alineaciones de la actual campeona del mundo. Pero en el primer partido del Tres Naciones (la competición que enfrenta a Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica) de este año, Sudáfrica cayó por un contundente 39-20 en Sydney y Steyn no volvió a jugar hasta el último partido, en casa contra los All Blacks. "Antes de un Mundial hay que tomar decisiones difíciles", avisó De Villiers antes del encuentro; "puede que sea la última oportunidad de Morne, tal vez la única". Steyn tomó nota y no defraudó a nadie. Consiguió los 18 puntos que doblegaron a los neozelandeses, claros favoritos al título, y se ganó un puesto en el Mundial. Vlok Celliers, su entrenador de patadas en su club, los Blue Bulls de Pretoria, explica que el apertura no se preocupó por el castigo: "Se lo tomó como parte del deporte, siempre hay gente que te puede sustituir. Siguió trabajando con la motivación de siempre".

Con un 85% de acierto, Steyn es el pateador más fiable del torneo y Celliers lo explica con una palabra: "Simplicidad". "Lo que está ocurriendo en el Mundial no creo que sea una cuestión del oval sino de técnica", continúa el preparador, que lleva seis años trabajando con Steyn; "Morne tiene un técnica simple, no se complica. Da pocos pasos antes de petear, cuatro o cinco, y así minimiza los posibles problemas que puedan surgir en la carrera". Celliers asegura que Morne mejora cada temporada: "Todos los años nos fijamos objetivos, basados en el porcentaje de acierto tanto en entrenamientos como en partidos. Además durante la semana trabaja varias horas todo tipo de patadas; golpes de castigo desde distintos ángulos y distancias, práctica de saques de centro, patadas estratégicas y además le dedica bastante tiempo a la técnica y timing de golpeo. Todo este duro trabajo, que siempre hace, le vale para ganar confianza y salir más motivado a los partidos". Pese a ello, el entrenador sigue viendo puntos flacos en su pupilo: "Tiene que mejorar su juego con la izquierda. Para ser uno de los mejores tiene que ser ambidiestro y pese a que usa las dos piernas, con la izquierda le falta precisión y fuerza".

Los frutos del entrenamiento se han reflejado en el Mundial, en el que De Villiers ha transformado las amenazas en elogios: "Con Morne en el campo obligamos a los equipos a patear, porque no quieren que estemos cerca de su zona de peligro. Y cuanto más nos patean mejor controlamos el partido". Mañana se mide a Australia, un equipo al que solo ha ganado tres de sus ocho encuentros. Pero los Wallabies no estarán tranquilos. Sigue siendo el sudafricano que más puntos les ha metido en un partido, y, en Nueva Zelanda, ha demostrado que su simplicidad es efectiva. El que gane el duelo se medirá al vencedor del Nueva Zelanda-Argentina (9.30; C+ Deportes), en el que los All Blacks son claros favoritos.

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