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El Sevilla no tiene plan

Los de Marcelino, espesos y sin brújula, empatan ante un Osasuna que mereció más

Ni el Sevilla tiene un plan ni Osasuna está para tirar cohetes. El resultado fue un partido pobre, de chispazos, con los dos porteros, sobre todo Varas, salvando a sus equipos en acciones puntuales y un error del colegiado, el debutante Del Cerro Grande, que no vio un claro penalti por manos de Perotti en el minuto 74. Al conjunto andaluz le están salvando los resultados, pero no tiene fútbol, ni sabe, muchas veces, lo que hacer en el campo. Marcelino está tardando en cogerle el aire a su equipo, mostrando un catálogo de decisiones previsibles, tanto en sus alineaciones como en los cambios.

Osasuna, todo voluntad, con una defensa vulnerable, le puso en mil y un apuros, mereciendo más el gol que los andaluces. Sobre todo en el tramo final, donde Lamah, una buena aparición en la Liga, estuvo a punto de marcar en dos claras ocasiones. Negativa imagen del Sevilla, por más que siga sin conocer la derrota en la competición liguera, y punto balsámico para el grupo de Mendilibar, que debe mejorar mucho todavía.

OSASUNA, 0 - SEVILLA, 0

Osasuna: Andrés; Marc Bertrán, Rubén, Roversio (Miguel Flaño, m. 63), Raitala (Damià. m. 73); Lamah, Lolo (Raúl García, m. 57), Puñal, Cejudo; Kike Sola y Nino. No utilizados: Ricardo; Damià, Lekic, Ibra y Annunziata.

Sevilla: Varas; Coke, Cáceres, Spahic, Fernando Navarro; Navas, Fazio, Trochowski (Rakitic, m. 70), Armenteros (Perotti, m. 69); Manu del Moral y Negredo (Kanouté, m. 75). No utilizados: Palop; Alexis, Medel y Campaña.

Árbitro: Del Cerro Grande. Amonestó a Spahic, Fazio, Roversio, Nino y Puñal.

Unos 18.000 espectadores en el Reyno de Navarra.

Angustiado por la goleada recibida en el Camp Nou, Osasuna se tomó el partido ante el Sevilla como una auténtica reválida. Mendilibar apostó por un equipo atrevido y valiente, con dos delanteros, y su apuesta encontró acomodo en un Sevilla que no ha encontrado todavía la fórmula ideal para desarrollar el buen juego que se le presupone por plantilla y presupuesto. Marcelino desea un equipo dinámico y veloz al contragolpe. El resultado es otro. Un grupo de futbolistas que se mueve como un conjunto menor, que cedió la iniciativa a Osasuna y que no termina de jugar bien al fútbol a pesar de que los resultados le vienen acompañando.

Lastrado por la lentitud de Fazio y la inactividad de Trochowski, el centro del campo fue desde el inicio territorio dominado por Osasuna. Varas, el portero que ha dejado a Palop en el banquillo, salvó a su equipo en los primeros diez minutos. Momentos de presión local que el Sevilla salvó como pudo, con cierto oficio, pero sin combinación ni juego, ni, por supuesto, la autoridad necesaria que separa a los buenos equipos de los destinados a desempeñar un papel secundario en la Liga.

Del Sevilla eléctrico apenas queda un fogonazo de Navas o alguna internada de Negredo. Osasuna, limitado, vivía de las apariciones del interesante Lamah, pero sin gol, lo que dejó vivo al Sevilla. Marcelino quiere dinamismo y pegada, aunque sin el balón todo resulta mucho más complicado. Jugadores como Trochowski o Manu, decisivos para el juego de transición fulminante que pregona su técnico, apenas si aparecieron para desgracia del Sevilla.

Osasuna, preso de sus limitaciones, limitado en fútbol, dio un paso atrás sospechoso. Fazio se rebeló contra la vulgaridad con la que jugó el primer tiempo. Su pase a Navas a los 55 minutos, impecable, de extremo clásico, no fue aprovechado por el internacional, pero dice mucho de su personalidad futbolística. Capaz de lo mejor y lo peor, no acaba de despegar. Mientras, Rakitic, Perotti y Kanouté se desesperaban en el banquillo.

Un empate agridulce para el Sevilla, que desprendió malas sensaciones. Ante Valencia y Atlético, próximos rivales, medirá su verdadero nivel.

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