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"Carroll tiene que beber menos"

Capello insiste en que el delantero de Inglaterra y del Liverpool debe cambiar su estilo de vida

Fabio Capello, seleccionador de Inglaterra, llamó a Andy Carroll (Gateshead, Inglaterra; 1989) por teléfono el 14 de noviembre de 2010 para comunicarle que iba a ser internacional, tres días más tarde, en el amistoso ante Francia. El 29 de marzo de 2011, el delantero, de cabello largo recogido en una coleta bien planchada, disfrutó de una segunda oportunidad que saldó con un gol tras una bella jugada colectiva. Pero Capello torció el gesto, poco convencido con un futbolista del que todos los informes hablaban mal. No a nivel deportivo, sino fuera de las canchas. "He hablado con él en privado. A Andy le gusta la cerveza. Necesita mejorar y beber menos", aseguró entonces el técnico a la BBC. Sus palabras se repitieron en la rueda de prensa previa al encuentro del seis de septiembre frente a Gales (20.45 horas), donde el equipo podría sellar su pase definitivo para la Eurocopa de 2012. "Creo que si quiere ser un buen jugador y deportista, necesita beber menos de lo que lo hace", aclaró.

De físico imponente y con una zurda que suelta cañonazos, para Carroll el fútbol siempre fue algo sencillo. Quemó con velocidad vertiginosa su etapa en la escuela del Newcastle, por más que fuera cedido seis meses al Preston North End. A su regreso al club de los urracas, explotó como un delantero letal en el área, oportunista a más no poder, con el físico suficiente para tumbar al más pintado. Hasta que en el curso pasado, con 11 dianas en época invernal, el futbolista se presentó en las oficinas del club con el transfer request (petición de traspaso) en la mano. Al principio se lo rechazaron, hasta el punto de que se programó una rueda de prensa para decir que el futbolista no se movía. Pero luego llegó la oferta del Liverpool, de 40 millones, y le dieron vía libre. Carroll se iba a un grande. "Cuando juegas para el equipo nacional inglés y un club como el Liverpool, eres un foco de atención de los seguidores, los periódicos, los fotógrafos y la gente que vive a tu alrededor", le advirtió Capello. Aunque desde que está en Merseyside no ha tenido incidente alguno, su fama le precede y las palaras de Capello no dejan lugar a dudas.

Su afición por las juergas nocturnas le penalizaron en 2007, cuando le echaron de una concentración con la selección sub 19 de los pross, cuando le pillaron a altas horas de la madrugada en una discoteca. Un año después, fue arrestado por la policía de Newcastle por el mismo motivo que al curso siguiente, cuando le estampó a otra persona, en una refriega de una discoteca, un vaso en la cara. Acusado de violación y absuelto después, su coche apareció un día en llamas al tiempo que se descubrieron todo tipo de pinturas obscenas en la puerta del garaje. Y con el Newcastle, aunque se empeñaron en esconderlo, tuvo una pelea con su compañero Stuart Taylor, al que le endosó un puñetazo que le rompió la mandíbula. Todo un currículo para un delantero estrella, para un futbolista que defiende a Inglaterra y al Liverpool.

Aunque últimamente apenas juega. Entra en las convocatorias inglesas, pero no tiene minutos -"Su estilo de vida es un problema. Tiene que tener cuidado porque es un jugador importante, es y tenemos que ayudarlo", ha justificado Capello-; entra en las del Liverpool, pero en los dos últimos duelos ha sido suplente, a la sombra de Luis Suárez. Así, este año suma cuatro partidos y un gol (en Copa ante el débil Exeter City), y más críticas que elogios. Para Capello, se arreglaría con beber menos.

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