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Un tipo duro

Spahic, defensa bosnio, llega al Sevilla por dos millones tras perderse 12 partidos con el Montpellier por dos codazos

Emir Spahic nació en Dubroknic (Croacia), pero es el capitán de la selección de Bosnia-Herzegovina. El año pasado, el Arsenal quería ficharle, pero el Montpellier pidió 25 millones y los gunners, al final, se hicieron con los servicios de Squillachi, que jugaba en el Sevilla. Este verano, sin embargo, el central bosnio ha llegado al Sánchez Pizjuán a cambio de dos millones de euros.

En estos meses, Spahic ha ocupado más titulares por su agresividad en el campo que por su capacidad para ir al corte, su buen hacer por alto o su calidad a la hora de sacar el balón jugado. En junio de 2010, durante un amistoso entre su selección y Alemania, entró demasiado fuerte a Marco Marín cuando se internaba en el área. El pequeño alemán se revolvió. También lo hizo su entrenador, Joachim Löw, que salió del su área técnica y le increpó a él y al árbitro desde la banda. Durante la discusión que se produjo entre bosnios y alemanes, Spahic le dio una torta a Marín, que seguía protestando enérgicamente. Y el alemán, en cuanto sintió el roce de la mano del bosnio en la cara, se puso a rodar por el suelo. Spahic recibió una cartulina amarilla. Un castigo mínimo porque el colegiado estaba entre ambos jugadores separándoles.

Este episodio fue un aperitivo de lo que ocurriría durante la temporada pasada en la Liga francesa. El defensa vio ocho tarjetas amarillas y un roja, pero se perdió un total de 12 partidos por sanciones administrativas a causa de dos codazos que no sancionaron los colegiados. El primer golpe lo recibió el delantero del Brest, Nolan Roux, la jornada 17. El castigo: cinco partidos a la grada. Entonces, su entrenador Rene Girald salió en su defensa: "Ha sido un gesto más. Seguro que ni ha tocado a Nolan". Pero, Spahic no aflojó en su contundencia. Tres meses después, durante la visita del Lens a Montpellier, justo el día que Spahic volvía de cumplir otra sanción -dos partidos por encararse con un colegiado-, el central volvió a soltar el brazo para atrás, en dirección a la cara de Issam Jemaa. Otros siete partidos a la grada.

Según Le Figaro, las constantes extralimitaciones de Spahic fueron la causa de su distanciamiento con su entrenador y el club, que se ha apresurado a buscarle una salida en verano cuando 12 meses antes pedía una fortuna por él. Spahic aclaró su lema al llegar al Pizjuán: "Siendo defensa, la agresividad es una cualidad".

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